viernes, 8 de diciembre de 2023

MINEROS UN POEMA DE JAMES WRIGHT EN EL LIBRO DE LOS OTROS DE JORDI DOCE

 





JAMES WRIGHT

 

Si hay un poeta norteamericano que asimiló el influjo de nuestra vanguardia, de los poemas surrealistas de García Lorca, Aleixandre o del Neruda de Residencia en tierra, ese es sin duda James Wright (1927 – 1980). Director con Donald Hall de la influyente revista The Fifties, ganador del premio Pulitzer en 1971 con sus Collected Poems, Wrigth tuvo una vida difícil y algo desafortunada. Nacido en el cinturón industrial de Ohio, hijo de un trabajador siderúrgico, Wright siempre se consideró un outsider, separado de sus colegas por una fuerte conciencia de clase que asoma una y otra vez en su trabajo. Tuvo problemas de alcoholismo (como Berryman), fue sometido a electroshock (como Plath) y acabó harto de las obligaciones docentes (como otros muchos de su quinta). Justo cuando parecía haber encontrado la serenidad con su segunda mujer, dedicado en exclusiva a escribir y viajar por Europa gracias a una beca providencial, murió fulminado por un cáncer de lengua en 1980.

   «Mineros» es un buen ejemplo de su destreza para tratar un asunto de corte, digamos, social con fuerza imaginativa y hasta metafórica. El resultado es un modelo de sequedad y sugerencia, de emoción contenida y fuerza simbólica que nos deja, también a nosotros, oyendo extraños ruidos en la noche.

 

 

 

Mineros

 

 

 

La policía está rastreando los cuerpos

de los mineros en las aguas negras

de las afueras.

 

Unos pocos se arrastran

buscando más abajo, hasta que aferran

los dedos del mar.

 

En algún sitio, al otro lado

del chapaleo y las marmotas soñolientas,

un hombre fuerte, a solas,

aporrea la puerta de una tumba, gritando

Dejadme entrar.

 

Muchas mujeres

se adentran en los pozos por largas escaleras

y aparecen en los palacios tambaleantes

de cisternas abandonadas.

 

En medio de la noche

oigo vagones moviéndose sobre rieles de acero,

chocando

bajo tierra.

 

 

 

Jordi Doce

El libro de los otros

 

Ediciones Trea



jueves, 7 de diciembre de 2023

BRANQUIAL DE EVA YÁRNOZ EN CAUCES DEL QUE TEJE

 


 

 

 

branquial

 

 

 

la mujer que llevas abre la vena. sanguinaria. la vía de la costumbre que arrastra sin la escucha, la vena abierta que sangra. aventura ahora la respuesta última que concibe a sus padres antes de dejar de ser huérfano. el hijo solo no nace de nuevo, espera. está el hijo solo en el páramo.

 

la vara es fuerte y no se inclina, con ojos sobrevuela tu cabeza, la vara firme que no se pliega. consientes mis penas, grande. consientes ahora el aprendizaje en las arenas. estoy en la disolución con el agua, y las notas barren las pequeñas piedras. estoy con los dedos en su baile, sin la decrepitud del que muere. estoy ahora moviéndome con todo lo muerto y lo vivo, en la disolución.

 

sin convenir la hora. No buscar más, sino respirar branquial. de costa a costa contigo, cuerpo inmenso. de tus aguas donde me pierdo.

 

 

 

Eva Yárnoz

Cauces del que teje

 

Trea Ediciones


miércoles, 6 de diciembre de 2023

UN POEMA DE ANTONIO GAMONEDA EN ESTA LUZ POESÍA REUNIDA VOLUMEN 2

 




 

 

 

PISO la luz sobre los vertederos

de Cantamilanos. Vienen

las moscas hambrientas. Liban

en el algodón sangriento

de los hospitales.

Veo

lejanas cercas: espinos

sobre la yerba en los pastos

de Villabalter.

Ya viene

la última luz.

Me rodean

causas invisibles.

Ando

sobre las pisadas negras

de los mendigos.

Me acerco

a las tejeras.

Después

entró en mí:

no hay ya temblor

viviente en mí.

Sólo hay luz

acariciando mis huesos.

 

Bajo las bóvedas, miro

la oscuridad y no veo

la oscuridad: veo luz

en su negación.

 

Así

es el olvido: recuerdo

deshabitado.

Así es

tu cuerpo en mí.

Tú no lloras

loca en el amor. No advierto

aquel rumor de tus párpados

ni tus cabellos ardiendo

en mis manos.

 

De mí han

huido los rostros y

no me reconozco.

¿Ha

cesado ya la mentira

en mi corazón?

¿Soy yo,

ser de soledad, un cuerpo

vivo en su agonía?

¿Soy

la semejanza de un sueño?

¿Así es

lo cierto imposible?

 

Ahora,

en Villabalter están

latiendo campanas.

¿Quién,

ahora, también, en mí,

está creando el silencio?

 

Nada es verdad. En la sangre

no se alimentan los insectos.

Los grandes mendigos nunca

pisaron los vertederos.

 

En Villabalter no hay

yerba; la yerba fue

abrasada por el hielo

bajo los espinos.

 

¿Quién,

aún, obstinadamente,

piensa el tiempo?

No lo sé.

 

¿Siempre es nunca?

Puede ser.

 

Es igual. No lo comprendo

pero lo comprendo.

Es

un error sin importancia.

 

Yo soy un error. Tú también

eres un hundido

en mi corazón.

¿Lo ves?

 

Eres mi error y te amo.

 

Luz de mi agonía, ven.

 

 

 

Antonio Gamoneda

Esta luz

Poesía reunida

Volumen 2 (1995, 2005-2019)

 

Galaxia Gutemberg





martes, 5 de diciembre de 2023

CINCO POEMAS QUE INICIAN LOS DIEZ MIL QUINIENTOS OCHENTA Y CINCO DÍAS DE VENTURA RUIZ

 





 

 

 

1.

No puedo seguir en Casa cantera

rodeada de piedras.

Digo adiós.

Nadie llora mi huida.

Otra casa me acoge.

Casa cantera queda lejos.

 

Quienes habitan en ella aún más lejos.

 

 

 

2.

Transcurren.

Discurren

los días con sus cuatro o cinco horas de noche.

El olor, el calor, el calor, los sonidos, el sabor del agua

en la casa que me acoge, es distinto.

Cuesta hacerse un hueco en una madriguera

ocupada.

 

Quisiera pensar que mi hueco en Casa cantera

aún sigue vacío.

Quisiera que me doliera pensar que otra persona

ocupa ese hueco de piedra.

 

 

 

3.

Cuando suena el teléfono

mi cuerpo se tensa.

 

Espero una llamada, aunque sea con voz de

caverna,

que nunca llega.

 

 

 

4.

Espero la llamada de Madre, corazón es de

piedra, mientras leo.

Leer es meterse en el fondo de la madriguera,

apartarse del mundo.

En este tiempo de metamorfosis leo mucho.

Los que más me gustan son los libros prestados,

los que ya han sido devorados por otros

animalillos.

Entre sus hojas encuentro tickets, entradas de

cine o teatro

pétalos secos, páginas dobladas,

manchas de café, de bichos aplastados,

notas, párrafos subrayados…

Vislumbro las vidas de personas que prestan

libros.

Vidas muy diferentes a la mía.

Dejan migajas para mí,

Yo palpo mis bolsillos.

No hay migas de pan

sólo piedras brillantes como las que tiraba en el

camino Pulgarcito.

 

Trocitos del corazón de la madre que le

abandonó en el bosque.

 

 

 

5.

Mis botas son rojas.

Y mis zapatos.

Y todas mis sandalias.

Pero el rojo no es mi color preferido.

Simplemente lo elijo.

 

Quiero caminar hasta el país de Oz.

Al mago le pediré que pulverice la piedra que

cubre el corazón de Madre.

 

 

 

Ventura Ruiz

Diez mil quinientos ochenta y cinco días

 

Planeta Clandestino #252

 

Ediciones del 4 de agosto


lunes, 4 de diciembre de 2023

TRES POEMAS DE RAÚL ZURITA EN INRI

 



 

 

 

Hay un barco en medio del desierto. Un barco

reclinado sobre las piedras del desierto y arriba la

losa a pique del cielo. El océano invertido del

cielo cae sobre las piedras y estas gritan. Nadie,

salvo las piedras son capaces de gritar así. Mireya

se tapa los oídos para no oír el chillido del

desierto. Chile grita, el desierto de Chile grita.

Mireya acumula pequeñas flores de plástico frente

a un barco arrumbado en el pedrerío.

 

Están las costas, las tercas costas sin mar trepando

para atrás sobre las olas muertas de los cerros.

 

Mireya dice que es la madre de Chile. Que es la

madre de un barco inclinado en medio del

desierto.

 

 

―――――――――――

 

 

Te palpo, te toco, y las yemas de mis dedos

buscan las tuyas porque si yo te amo y tú me

amas tal vez no todo esté perdido. Las montañas

duermen abajo y quizás las margaritas enciendan

el campo de las flores blancas. Un campo donde Los

Andes y el Pacífico abrazados en el fondo de la

tierra muerta despierten y sean como un

horizonte de flores nuestros ojos ciegos

emergiendo en la nueva primavera. ¿Será? ¿Será

así? Las margaritas continúan doblándose sobre el

mar difunto, sobre las grandes cumbres difuntas y

en la oscuridad, descendidos, como dos envanecidas

pieles que se buscan, mis dedos palpan a tientas

los tuyos porque si yo te toco y tú me tocas tal

vez no todo esté perdido y podamos adivinar

algo del amor. De todos los amores muertos que

fuimos y de un campo de flores que crecerá

cuando nuestras mortajas blancas, cuando

nuestras mortajas de nieve de todas las montañas

hundidas nos besen boca abajo y nos vuelvan

para arriba las erizadas pestañas.

 

 

―――――――――――

 

 

EPÍLOGO

 

 

Cientos de cuerpos fueron arrojados sobre las

montañas, lagos y mara de Chile. Un sueño quizás

soñó que había unas flores, que había unas

rompientes, un océano subiéndolos salvos desde

sus tumbas en los paisajes. No.

Están muertos. Fueron dichas las inexistentes

flores. Fue ya dicha la inexistente mañana.

 

Santiago, Chile,

enero, 2001 – marzo, 2002

 

 

 

Raúl Zurita

INRI

 

Prólogo de Alejandro Tarrab

 

Visor


sábado, 2 de diciembre de 2023

EL MUSEO DE LA OBSOLESCENCIA UN POEMA DE TRACY K. SMITH EN VIDA EN MARTE

 





 

El museo de la obsolescencia

 

 

Cuanto lo codiciábamos entonces. Tanto

Que nos habría salvado, pero vivió,

 

En cambio, su propio momento, regresando

A la inutilidad con la muda aprobación

 

De una nueva piel. Nos mira al mirarlo:

Nuestros ojos cansados, nuestra temperatura, corazones

 

De relojería tras nuestras camisas. Estamos aquí

Para reírnos de las baratijas, de las ingenuas herramientas,

 

De esas réplicas apiladas como ladrillos.

Hay billetes verdes, y bidones de aceite.

 

Tarros de miel robados de alguna tumba. Libros

Sobre guerras, mapas de estrellas muertas.

 

En el ala sur hay una pequeña habitación

Donde se exhibe a un hombre vivo. Pregunta,

 

Y te describirá antiguas religiones. Si

Te ríes se echará las manos a la cabeza

 

Y suspirará. Cuando muera, lo reemplazarán

Por un video un bucle ad infinitum.

 

Habrá exposiciones itinerantes. «Amor»

Estuvo una temporada, seguida de «Enfermedad»,

 

Conceptos difíciles de entender. Lo último que ves

(Tras un espejo - ¿un chiste de alguien?)

 

Es una imagen del viejo planeta tomada desde el espacio.

Fuera, hay quien vende camisetas de los Hawks a tres por ocho.

 

 

 

Tracy K. Smith

Vida en Marte

 

Traducción de Luna Miguel

 

Vaso Roto Poesía