viernes, 6 de noviembre de 2026

CABO FORMENTOR UN POEMA DE ANTONIO COLINAS EN LOS PRADOS SEMBRADOS DE OJOS

 




(Cabo Formentor)





Creí haber dejado

atrás el paraíso

(el mar de fuego blanco

que avanzaba hacia el bosque

de enormes pinos, a los pies

de las cimas de las rocas

que ardían)

cuando, al despedirme,

mis ojos se posaron

en una escalera

de piedra

que se perdía en el bosque.


Por ella ascendía

(¿hacia dónde?)

una mujer que acaso solo fuera

una aparición, algo

que solo se ha soñado.

Su cuerpo ascendía, despacio, por la piedra

hacia una luz más alta.


¿Despedida sublime, inesperada

de un ángel verde?

¿Ascensión a lo sublime

de lo sublime,

mientras yo descendía

por acantilados

de amargura?


¿Por qué no fue posible el encuentro

en los jardines del paraíso de la ladera

con la que fue, no sé, si cuerpo o sueño?

¿Por qué llegó aquel ángel

para huir?

Acaso porque el símbolo del ángel

solamente se posa en el espacio

y en los ojos

que merecen su música.

Luego, en el infierno

de un aeropuerto,

ya todo fue noche,

con altavoces que mordían,

con luces que estallaban.




Antonio Colinas

En los prados sembrados de ojos


Siruela


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