domingo, 14 de agosto de 2011

CONVERSACIÓN JUNTO AL PÓRTICO DE LA COLEGIATA DE SANTA MARIA LA MAYOR EN TORO UNA TARDE DE AGOSTO



Santa Maria la Mayor de Toro en agosto de 2011 por Pablo Müller


                            Celebraré a los hombres que trabajan, sueñan y se desesperan, y
                        caminan torpemente hacia una muerte anónima y hacia
                        el domingo,
Himno de la imaginaria ventana abierta. Lêdo Ivo



La iglesia se alza temible y pretende alcanzar el cielo
desatendiendo al mismo cielo que le acompaña
en cada piedra, en cada instante.

El cielo se acerca cuando desnudo nada se interpone
entre nuestros cuerpos y el aire que nos comunica y nos manifiesta
si acaso el sudor del trabajo, si acaso el pesar del cansancio

por ello cuando la puerta no responde a su propósito:
dejar entrar y recoger, dejar salir y compartir

la puerta será contemplación, será espíritu, será meditación, será estima, será creencia, la puerta será una moneda depositada y franquearla, tradición, moneda, hermoso, moneda y antiguo metal.

En la iglesia pesan tanto las piedras del suelo que impiden levarse hacia el cielo falso y en el silencio impostado que permanece tras el esfuerzo, suenan murmullos, lamentos, secretos, saludos, suenan adioses, insultos, confesiones, quejas, canciones, metales suenan y la pregunta de un niño sobre el lugar de la muerte.

Aquí nos rodea el mismo cielo desde hace setecientos años y pasarán
otros setecientos más encelando nuestras vidas y las otras.

Puede que hagamos de este lugar memoria
puede que tengan esperanza en la vida eterna del alma desdoblada
puede que reencarnemos vida o fe o alma en la memoria olvidada de otro
puede que leas estos versos pasados los años de mi muerte
y en el recorrer por las calles de Toro hayas reconocido
un mismo río y una misma alameda.

Las arquitecturas no son la importancia, antes muchas otras han sido derribadas o abandonadas a la ruina, ni las puertas antiguas a cuyo paso hay que depositar monedas

es la herencia que nos corresponde de nuestros antepasados que acarrearon las piedras, pintaron imágenes, pagaron diezmo o decidieron levantar iglesias altas tan altas para acercarse a un cielo que estaba en otro lugar

rastrea la huella del trabajo en la piedra hecha sillar, pues el tosco andamio puesto para alcanzar la bóveda — hoy desaparecido — era imprescindible para construirla y le debemos memoria


A que lugar van a parar las oraciones que no son escuchadas por ningún dios
La tumba de Keats, Juan Carlos Mestre


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