martes, 5 de febrero de 2013

DIOS ESTÁ EN UNA CUCARACHA




Viaje de vuelta 18 de octubre 2012 por Pablo Müller


Dios está en una cucaracha.
Tengo la costumbre de depositar el miedo de la enfermedad y el dolor en otro. El dolor es mío y es tuyo. Veremos qué hacemos con él. El otro está harto. Ha puesto una puerta blindada y una alarma conectada a la policía y no admite ni miedos, ni dolores. Es extraño como uno mismo.
Dios está en la inmunología.
El cerebro decide en unas dos o tres centésimas de segundo antes de la toma de conciencia. La decisión, dicen, antecede a su propia conciencia.
Dios está en la decisión.
Dios está en la conciencia.
Dios está en una cucaracha.
La habitación era el retrato de un estómago vacío. Entré como se entra a la noticia de la enfermedad incurable y veloz que amenaza a una madre joven.
Uno se hace una pregunta, no siempre logro una respuesta.
Eso da frío.
Si llega una respuesta es acompañada de nuevas preguntas, y más difíciles.
Eso quema.
Aprecio más a la pregunta que se queda fría sin respuesta.
Un corazón encanece del mismo modo que lo hacen los cabellos.
No hace falta espejos para el triste peinar de la mañana.
Por eso el amor es mucho más que amor: antecede al amor, lo que sigue debe recibir otro nombre.
Se aceptan sugerencias.
No hay extraño que lo repita. Ni extranjero. El amor es antes que el amor.
Cuando llega el invierno es mejor que nos encuentre en silencio.
Cuando llega la crisis es el momento de la decisión y el abandono.
Vivir siempre es cuestión de vida y muerte.
No lo he contado todo. Nunca. A pesar del silencio que te ofrezco.
No lo he contado todo. Siempre he estado en silencio. Por eso sabes demasiado.
La renuncia es una revelación.
El mundo no depende de mí. Es cierto, hay jactancia en el descubrimiento. Así logro descansar.



viernes, 1 de febrero de 2013

TRAS EL LENGUAJE HAY PERROS QUE RABIAN



Viaje de vuelta en octubre de 2012 por Pablo Müller




Uno.

«(1) el problema de la identidad subjetiva
(¿qué sentido informa al poema?); (2) el lazo
entre el lenguaje y la subjetividad (¿qué lenguaje
habla; o el lenguaje tiene mente propia?); (3)
la conexión entre subjetividad, lenguaje, y lugar
(¿qué significa ser nación de poeta emergente?).»
Mario Arteca – Circulante

— tras el lenguaje hay perros que rabian — todo el mundo sonríe en el mismo lenguaje — callo lo que quiero decir
— a destiempo se encuentran las palabras en el lugar previo de la voz — cuando comienzo a hablar ya te has ido.
¿te marchas y me dejas sin lenguaje?

— cuando pienso me sujeto a la humilde respiración de la palabra pena — en lo relativo a sentir soy incapaz de verme objeto de mí mismo — el lenguaje se aleja hoy por hoy — un día romperá la rabia su amistad con lo impropio — los lugares son las presencias del lenguaje — de este modo hay una esquina para la poesía.
¿en qué esquina tenemos nuestro sitio?

— el lenguaje no tiene mente propia: se trae consigo el recuerdo de las anteriores mentes por las que ha transitado — ¿tiene la nación el sentido de un lenguaje? — una nación es el lugar fundacional del pillaje — ¿de dónde emerge un poeta? — sin duda emerge lo sólido del mar — la otra mitad del mar quedó en lluvia.
¿hay mar todos los días?

Circulante de Mario Arteca está publicado por Ediciones Liliputienses.


Viaje de vuelta en octubre de 2012 por Pablo Müller


jueves, 24 de enero de 2013

LOS CUADERNOS DEL DUELO DE PABLO MÜLLER




A Coruña en agosto de 2012 por Pablo Müller




Blas de Otero nos ofrece esta poderosa imagen en dos versos: “cuando el llanto, partido en dos mitades, / cuelga sombríamente, de las manos”  En esa imagen muestra la dualidad del llanto y el posible diálogo entre sus mitades. Fue en octubre de 2005 en una calle larga y en cuesta que se llama Hurtado de Amézega, al final de la tarde. En el número 30 nació Blas. En uno de los escaparates de las antiguas tiendas de tejidos de esa calle se posa el poema que iniciaba los cuadernos del duelo.

Dice José Hierro que “cuando uno muere falta al otro / su hermosa y oscura mitad.” A partir de la evidencia de la pérdida se inicia otro diálogo entre Javier Bermúdez Valencia y Pablo Müller. Esto fue en marzo del 2006. Pablo Müller dice que nació en Split, Croacia. Javier Bermúdez cree que es falso. Aporta a partir de esa falsedad el conocimiento del camino hacia las playas del cantábrico; y es la playa otro lugar de encuentro: tierra, mar y aire; vida, muerte y el dolor; Pablo Müller, Javier y el poema.

Dice Olvido García Valdés que “el poema, es lugar donde se nos permite hablar con los muertos; también donde se nos permite sentir el dolor.” Javier Bermúdez incapaz de hablar con sus muertos, incapaz de reconocer el dolor en su significado, encuentra gracias a Olvido García Valdés, la evidencia de que hay un lugar a su alcance para esa conversación y sentir (reconocer) el dolor. Pablo Müller hace de intérprete, de escudo, de explorador avanzado que avisa de los riesgos de ese trascurrir.
Fue en agosto de 2006 tras varias noches de tormentas.

Luego con los años, el cuaderno se hizo plural y viajó por algunos de los puertos que construyen la desmemoria: Algeciras, Dover, Split, La Boca de Buenos Aires.

Un cuaderno tras otro que se descapan como una cebolla vieja.

Las imágenes, algunas, pertenecen a la memoria familiar que comparto, yo, Javier y mi hermano Eduardo. Como esa memoria es también de otros, si alguno de ellos desea que se retire alguna de estas imágenes así lo haré.

Otras imágenes son fotografías de Pablo Müller. Excepto la imagen del barco El Habana, en el que embarcó el padre de Javier Bermúdez, en el verano de 1937, huyendo de Bilbao, de la guerra, otra forma de dolor.

A Los cuadernos del duelo de Pablo Müller se accede desde la pestaña situada arriba a la derecha. Cada entrada es un poema o el título de un cuaderno. El orden es el dispuesto por sus autores para el libro y tiene que ver con el trayecto hasta el origen del dolor, el centro de la cebolla. No obstante entiendo que el orden también debe saltarse. Sean bienvenidos a nuestra conversación.



viernes, 18 de enero de 2013

CANCIÓN DE LOS POETAS LÍRICOS




Árboles bajo lluvia. Bilbao, enero de 2013 por Pablo Müller



«Mucho hemos trabajado para vosotros. Jamás nos negamos.
Siempre nos sometimos. Lo más que decíamos era «¡Pagadlo!»
¡Cuántos crímenes hemos cometido así por vosotros!
¡Cuántos crímenes!
¡Y siempre nos conformábamos con las sobras de vuestra comida!»

Canción de los poetas líricos (Cuando, en el primer tercio del siglo XX, no se pagaba ya nada por las poesías)
Bertolt Brecht

Los poderosos necesitan el lenguaje, como necesitan la tortura.

La poesía es un lenguaje que llega desde el instinto y el primer miedo.
Luego llega la conciencia y dicta su sentido.
Elijo desde la tripa.
Luego llega la conciencia y me jode la elección.


No
El movimiento de derechos humanos ha retratado a menudo la tortura sin explicar su contexto. Así aparecen como hechos inútiles de sadismo hueco.

La tortura y el lenguaje mercenario son instrumentos,
son herramientas de dominación de los poderosos.




Ahora cuando el barco llega a puerto anuncia mercancías y trabajo. El trabajo es alimento y cobijo. Antes los barcos llegaban oculta su intención.

«Y el barco con ocho velas
y cincuenta cañones
bombardeará la ciudad.»
Bertolt Brecht


Vivo cerca de la costa del cantábrico.
De niño recuerdo los cañones  sobre los acantilados
que vigilaban a los barcos que llegaban y a los soldados fumando.
Hace más de veinte años que los retiraron.
Los soldados volvieron a sus casas.
A veces ando hasta allí y puedo ver sus sombras, oír los antiguos disparos.
Con el sonido viejo y el resto de las sombras a veces, pocas, puedo ver hacía donde apuntan sus bocas:
Es hacia el interior, hacia las casas donde vivimos, hacía las huertas que nos alimentan.

Y junto a cada artillero un poeta mercenario hace el eco con verso del estruendo del cañón.

domingo, 13 de enero de 2013

UNO Y DOS. MADRE Y PADRE





Padres e hijos, hacia finales de los años cincuenta, del archivo de Pablo Müller


Uno

Mi madre tenía la mirada
inquieta y cansada
— tendida en las cuerdas del dolor —
atravesada por el dolor
— nadie había cerrado la puerta de la casa —
— rendijas por donde escapar la pena —.




Boda, hacia finales de los sesenta, del archivo de Pablo Müller


Dos

Mi padre golpeó con su puño
la pared y el miedo
me abrazó con él.




viernes, 11 de enero de 2013

HA MUERTO MI HERMANO: DOS MOMENTOS







Bombillas en La Alhóndiga, Bilbao, por Pablo Müller



Uno.

Ha muerto mi hermano,
dice Pablo Müller,
ha muerto el uno de marzo
de 1986,
dice Pablo Müller,
ha muerto hoy
y ha muerto ayer
y se muere cada mediodía
— así se reparte el dolor que me corresponde
en la tolerable dosis —
y no ser sepultado.



Desde la playa de Arrigunaga, en febrero de 2011 por Pablo Müller


Dos.

Ha muerto mi hermano,
ha muerto el uno de marzo
de 1986,
ha muerto hoy
y ha muerto ayer
y se muere cada mediodía, cada día
y así reparto el dolor
cada mediodía, cada día,
cada mañana al levantarme,
cada noche al acostarme
para que no me tumbe.



 

lunes, 7 de enero de 2013

PABLO MÜLLER LEE LOS CUADERNOS DEL HERMANO







Tipos de imprenta en Urueña por Pablo Müller




Pablo Müller lee los cuadernos del hermano
muerto — madre ha pedido que los tire —
lamentos por el amor que se escapa,
huidizo, reptil y húmedo
y a pesar de la muerte se siente indiscreto.

Alivia destruir los papeles,
se queda la tristeza entre ellos,
piensa Pablo Müller que el azar es
una forma de vida que se alimenta de palabras
y tiene sus madrigueras en los bordes de los cementerios.