martes, 18 de diciembre de 2018

UN POEMA DE IBON ZUBIELA MARTÍN




69


Se termina el tiempo
de los juegos
abandonados a la necesidad
de nuestra lengua
reivindicando la multitud
de nuestros puños
acaba el tiempo
de los verbos
conjurados en la solidaridad
del futuro hipotético
condicional de realidades
que recorre las nubes
buscando un lugar
en nuestra historia milenaria
perece el tiempo
detenido de imposiciones
rompiendo los barrotes
y entrelazando la libertad
nos sumergimos
en las profundidades
de nuestras raíces
empapándonos con la sabia
de todo nuestro futuro socializado
sembrando con la sangre
clandestina siete puertas
los colores del mapa
de nuestra identidad.



Ibon Zubiela Martín
75 ausencias, recuerdos & utopías

Editorial Narradores


lunes, 17 de diciembre de 2018

UN POEMA DE MARY ZURBANO GAUNA DE CENIZA Y MUSGO




Y SÍ...


I

Y si tu carta llega demasiado tarde
Y si llega con versos disecados
Y si dejo de perder los minutos esperándote
Y si ya no me derrumbo a tus pies
Y si tus anunciadas despedidas son la gota que colma mi vaso
Y si confieso que nunca creí en tus versos satánicos
Y si te quedas con tus miserias
Y si te arranco de mí
Y te entierro junto a tu nombre
Y...

Sí tú no me quieres, otro niño me querrá

Y si el vaso estuvo siempre vacío
Y si ya hemos tocado fondo
Y si otra vez se hiela nuestra cama
Y si otra vez te instalas dentro de mi piel
Y se abren las llagas de la duda
Y las lágrimas se me enquistan
Y todo vuelve a ser como cuando te amaba
Y si olvidar no es suficiente
Y si no quiero ni puedo perdonarte
Y...

Mejor, no vuelvas a nombrarme



Mary Zurbano Gauna
De ceniza y musgo

La Única Puerta a la Izquierda


domingo, 16 de diciembre de 2018

BRICOMETÁFORAS UN POEMA DE ELOÍSA ALBA






BRICOMETÁFORAS



Éste amor complicado
como el montaje de un mueble.
Éste amor en la frente, sobre la oreja
sujetando su lápiz de carpintero.
Éste amor con lija de corazones.
Éste amor te quiero
bajo el ruido de las sierras eléctricas.
Éste amor de madera
como una espada y una proa de barco.
Éste amor con besos de ebanistería y mesita artesanal.
Éste amor de tallercito 24 horas en mitad de la nada.



Eloísa Alba
Tres poemas estrambóticos, siete extravagantes y uno excéntrico

Ediciones imperdonables
Francisco Cumpián – Maestro Impresor - Málaga


viernes, 14 de diciembre de 2018

CARTA A GEORGE B. MOORE EN DEFENSA DEL ANONIMATO UN POEMA DE JOSÉ EMILIO PACHECO




Carta a George B. Moore en defensa del anonimato


No sé por qué escribimos, querido George,
y a veces me pregunto por qué más tarde
publicamos lo escrito. Es decir, lanzamos
una botella al mar que está repleto
de basura y botellas con mensajes.
Nunca sabremos
a quién ni adónde la arrojarán las mareas.
Lo más probable
es que sucumba en la tempestad y el abismo.



Y sin embargo no es inútil esta mueca de náufrago.
Porque un domingo
me llama usted de Estes Park, Colorado,
me dice que ha leído cuanto está en la botella
(a través de los mares: nuestras dos lenguas)
y quiere hacerme una entrevista.
Después recibo un telegrama inmenso
(lo que se habrá gastado usted al enviarlo).
En vez de responderle o dejarlo en silencio
se me ocurrieron estos versos. No es un poema,
no aspira al privilegio de la poesía
(no es voluntaria).
Y voy a usar, así lo hacían los antiguos,
el verso como instrumento de todo aquello
(relato, carta, drama, historia, manual agrícola)
que hoy decimos en prosa.

Para empezar a no responderle,
no tengo nada que añadir a lo que está en mis poemas,
dejo a otros el comentario, no me preocupa
(si tengo alguno) mi lugar en la historia.
(Tarde o temprano a todos nos espera el naufragio.)
Escribo y eso es todo. Escribo: doy la mitad del poema.
Poesía no es signos negros en la página blanca.
Llamo poesía a ese lugar del encuentro
con la experiencia ajena. El lector, la lectora,
harán o no el poema que tan sólo he esbozado.

No leemos a otros: nos leemos en ellos.
Me parece un milagro
que algun desconocido pueda verse en mi espejo.
Si hay un mérito en esto –dijo Pessoa–
corresponde a los versos, no al autor de los versos.
Si de casualidad es un gran poeta
dejará cuatro o cinco poemas válidos,
rodeados de fracasos y borradores.
Sus opiniones personales
son de verdad muy poco interesantes.

Extraño mundo el nuestro: cada vez
le interesan más los poetas;
la poesía cada vez menos.
El poeta dejó de ser la voz de la tribu,
aquel que habla por quienes no hablan.
Se ha vuelto nada más otro entertainer.
Sus borracheras, sus fornicaciones, su historia clínica,
sus alianzas y pleitos con los demás payasos del circo,
tienen asegurado el amplio público
a quien ya no hace falta leer poemas.

Sigo pensando
que es otra cosa la poesía:
una forma de amor que sólo existe en silencio,
en un pacto secreto de dos personas,
de dos desconocidos casi siempre.
Acaso leyó usted que Juan Ramón Jiménez
pensó hace mucho tiempo en editar una revista.
Iba a llamarse «Anonimato».
Publicaría no firmas sino poemas;
se haría con poemas, no con poetas.
Y yo quisiera como el maestro español
que la poesía fuese anónima ya que es colectiva
(a eso tienden mis versos y mis versiones).
Posiblemente usted me dará la razón.
Usted que me ha leído y no me conoce.
No nos veremos nunca pero somos amigos.
Si le gustaron mis versos
qué más da que sean míos / de otros / de nadie.
En realidad los poemas que leyó son de usted:
Usted, su autor, que los inventa al leerlos.



José Emilio Pacheco

Las ínsulas extrañas

Antología de poesía en lengua española (1950-2000)
Selección de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, José Ángel Valente, Blanca Varela

Galaxia Gutenberg

jueves, 13 de diciembre de 2018

UN POEMA DE HELENA JUNYENT




sangrante uva antes que granada
destilo en urnas de amiga umbría
esa reserva de chorro ahilado
que poso de la mejor cosecha
engañe sed a mi boca
para que de trasiegos compartidos
resérveseme
hasta la nada del nada anhelar
una tumba de vino en compañía



Helena Junyent
Granate

Ediciones de Baile del Sol


miércoles, 12 de diciembre de 2018

SOBRE LA HISTORIA DE RÍMINI UN POEMA DE JOHN KEATS




SOBRE LA HISTORIA DE RÍMINI



Quien ama contemplar atentamente la ascensión de la aurora
los ojos entornados, la mejilla encendida
que coja este relato ameno y busque siempre
que pueda valles por donde discurran pequeños arroyuelos.
Quien ama demorarse en la visión del más claro y brillante
astro del cielo el Héspero, que le lea en voz baja
a la noche estos versos, y al manso resplandor de las estrellas,
o a la luna, si ésta inició una vez más su cacería.
Quien estos gustos tiene y se inclina a menudo
a buscar las razones del llanto o de la risa
encontrará al instante un lugar de su agrado
para el alma un refugio, y se encaminará
a las sendas del bosque en que los pinos dejan caer sus piñas
y el petirrojo salta y desprendidas hojas se marchitan.



John Keats
Belleza y verdad

Edición y traducción de Lorenzo Oliván

Editorial Pre-textos


martes, 11 de diciembre de 2018

SANTIAGO HUMBERSTONE UN POEMA DE DAMARIS CALDERÓN EN PAÍS IMAGINARIO




Santiago Humberstone


Yo, Humberstone,
hijo de un modesto empleado de correos
y nieto del Director de la Banda de Guardias Escoceses,
llegué aquí a hacer la América.
Yo, un oscuro químico
lustrado ahora por la sal,
inventé esa ficción: el pampino:
cruce de animal soñador necesitado con nativas de la zona.
Inventé el futuro, el futurismo,
Marinetti.
Me cagué en Le Corvusier,
la Torre Eifel,
esa ciudad amanerada:
París.
Aprendí palabras ásperas:
caliche, charqui, camanchaca
(yo que jugaba delicadamente al tenis,
yo, cuya vida era un campo de golf).
copié y apliqué el sistema Shanks
(que nadie conocía por aquí).
Tuve mano férrea,
tuve mano de obra
(barata).
Comencé por conquistar Agua Santa
y ahora me pudro en las Aguas del Tiempo.
Yo, que me horroricé
cuando escuché que estos indios llamaban chancos
a las relucientes máquinas metálicas, trituradoras,
porque les recordaban el ruido de los puercos al comer.
Establecí un Orden,
una jerarquía en el Caos:
de un lado los ingleses y los administradores,
del otro, los hombres y las bestias.
Yo, que puse un toque de delicadeza,
de civilización en estos páramos:
Al espejismo de los oasis de Pica y Matilla
opuse una piscina (metálica),
construí una plaza (pública),
una iglesia,
un tendido eléctrico,
un orfeón para que estos bárbaros
escucharan música
ópera
no el rumor sempiterno, monótono
de las arenas.
Yo, me la creí completa
y se la hice creer a medio mundo:
El salitre chileno el mejor del orbe”:
nitrato de sodio:la pólvora más eficaz
para las guerras intestinas y extranjeras.
(Así de cosmopolita):
El salitre chileno entra en Francia,
a Suecia,
llega a la antigua Hélade”
(hasta que los alemanes inventen el sintético
en la Segunda Guerra Mundial).
Yo, que me convertí en Santiago,
Santiago Humberstone,
tuve en mis manos el Oro,
el Oro Blanco,
el Monopolio.
Que me hice viejo, me hice venerable.
Padre
del Salitre—,
(la Compañía me obsequió una medalla de oro,
el Rey de Inglaterra me confirió
la Orden Oficial del Imperio Británico).
Yo, James T.,
cuyo nombre desaparece
bajo la formidable leyenda y las casas huachas,
extiendo mis raíces dieciséis metros bajo tierra
y no encuentro agua.
El desierto y la muerte
recobran su señorío.



Damaris Calderón

en País Imaginario – Escrituras y transtextos – Poesía en América latina 1960 – 1979

Selección de Mario Arteca, Benito del Pliego, Maurizio Medo

Edición a cargo de Maurizio Medo

Colección Once
Amargord Ediciones