lunes, 31 de marzo de 2025

EL GUARDIAN Y HALLAZGOS NOCTURNOS DOS POEMAS DEMARNIE POMEROY EN PARTÍCULA Y LLAMA

 






EL GUARDIAN



Salgo de mi interior. Camino sola

contra las olas del tiempo que arden a través de la piedra y el hueso.

Busco siempre al guardián en la tormenta.


Perdida en el flujo del rayo mortal que es el tiempo,

hablo suavemente a mudos amigos en mi cerebro,

me encierro en mí misma. Camino sola,


adonde yo voy siento el gusano deleitándose

con su menú diario. Sueño cada noche

que vislumbro al guardián en la tormenta.


El tiempo se acelera. Veo al gusano más crecido.

Ahora somos aliados, somos lo mismo,

girados hacia fuera. Camino sola


y un barrido temprano me devuelve a mi comienzo.

Aprendo a rodar con el océano ígneo del tiempo.

Veo al fin al guardián a través de la tormenta.


Cabalgo mi espíritu de dragón, el carnaval

de mi propio egoísmo, bajo las llamas, indemne.

Ya no hay ni interior ni exterior. No hay soledad.

Soy el guardián imponente en la tormenta.



―――――――――――



HALLAZGOS NOCTURNOS




Por el paseo lunar con piernas de ensueño

sobre crepusculares estepas sin fin de nieve,

él se despierta agradecido a mear.

Percibe ahora la música del wáter,

cómo su chorro produce raga* en el agua,


y cómo la lamparita arroja luz de luna fluorescente

sobre la porcelana del lavabo,

y baja brillante por la cortina de la ducha,

y por el blanco profundo de las paredes fantasmagóricas.


Lejos, bajo los amagos de varios retrocesos,

la próxima edad de hielo se está mezclando

en milimétricas capas de cristal,


pero el esteta observa aquí

a través de frías selvas talladas en la ventana

el brillar de la noche como un azul y brillante policía.


* pieza musical india


Marnie Pomeroy

Partícula y llama

Antología poética


Edición literaria y traducción Imanol Gómez Martón


El Desvelo Ediciones 


jueves, 27 de marzo de 2025

CARTAS A LA TABERNA DEL PUERTO DE ANTÓN CASTRO EN EL CAZADOR DE ÁNGELES

 






CARTAS A LA TABERNA DEL PUERTO


Para José Luis Melero



He aprendido a vivir en soledad,

para recordarte mejor, en el interior del faro.

Mi vida, cabría decir, recomienza cuando cae la tarde

y llega el primer velo de oscuridad.

En ese instante, con un gozo supremo, enciendo

la luz y me quedo, en lo más alto,

viendo la tralla que gira, su periódica oscilación,

la estela de oro y melancolía sobre la espuma.

Intento, primero, adueñarme de todo; el cielo algodonado

o profundo como un precipicio inverso y negro,

la brisa que invada a su antojo con ráfagas

salobres, los pájaros marinos que despliegan

sus alas antes de hallar refugio en el oleaje.

Aquí y allá, con sus fanales, distingo los botes,

los barcos de pesca, la grandeza inefable

de la noche constelada que se entrega sin sueño.

Ese es un tiempo para mí: de concentración

y de remanso. El faro se desvela por todos

y yo cuento sin prisa los segundos de tu ausencia.


He aprendido a vivir en soledad.

Durante el día veo otro mar, el roquedal,

el lentísimo paso de las embarcaciones,

el cambiante color del horizonte.

Y sencillamente, aprovecho para pintar,

para dibujar aves, la tupida floresta de los recuerdos,

y para hacer lo que más me gusta:

escribirte cartas y arrojarlas al agua

con el deseo de que las recojas y las leas,

allá donde estés: tierra adentro, soñando, caminando

o llamando al amor en una taberna del puerto.

Me imagino que escribes para mí;

«Yo también convoco al amor, desde la taberna,

asomada a los cristales y al desorden de los sentidos.

Con los ojos vidriosos, casi tanto como la lluvia.

De cuando en cuando, salgo al muelle o a la playa

para recoger todos los pedazos que llegan a la orilla

y me ayudan, letra a letra, a reconstruir tu memoria.»


Cuando miro la lejanía, sé bien que un día

un albatros me traerá tu último mensaje.

«Vivo contra el olvido. Y me sobrevivo.»

He aprendido a vivir en soledad

con esa certeza: aún te espero.




Antón Castro

El cazador de ángeles


Olifante Ediciones de Poesía


miércoles, 26 de marzo de 2025

UN POEMA DE ESTHER PARDO HERRERO EN DESCARTAR LA VERTICALIDAD

 






Con los dedos

de los pies

soy capaz

de coger objetos

y levantarlos

del suelo.


Mi columna

renunció hace tiempo

a la rectitud

y decidió

elevarse sinuosa.


Mis óvulos

se dividen

sin previo aviso

y he descubierto

más de un músculo

a través del dolor.




Esther Pardo Herrero

Descartar la verticalidad


Versátiles Editorial


martes, 25 de marzo de 2025

CEMENTERIO UN POEMA DE ANDRÉS IZU EN RA(D)IAL

 






Cementerio



Hoy lloramos todas las muertes

todas ellas

todas juntas

con los gusanos

con la tierra

con los fuegos fatuos

con la picana y la bañera

con asfixia

por abandono

la del toro y la oruga

las de todas las guerras

la de la sal

la del pan

la del petróleo

la del gas

la de las lenguas

la de la piel

la de la tribu

la malaria

el cólera

el amianto.


Lloramos todas ellas

reunidas en un metro cuadrado

alineadas en montones de huesos y crustáceos

con todas las señales de los huecos

con toda la postilla de las ausencias

con el grito de la fractura de la Pangea.


Por el caucho

por el ébano

por el látex

por los harragas

y

todas las distancias

del

transiberiano.


Con lágrimas de trementina

cristalizando el lacrimal

con diamantes del Congo

con oro de Antioquía

con plata de Potosí

con cayuco

con alambre

con cuchilla

sin compasión

con culpabilidad.


Lloramos sin mesura

sin ritmo

ahogados

sin poder hacer pie

por las esquinas y polígonos

por las arterias seccionadas

por los nudos de las autopistas

por los aparcamientos

por las residencias

por los ancestros

por las estrellas

y

no

paramos

de

llorar

por las cunetas

por la cara norte de Eidger

por las fuentes del Nilo

por el estrecho de Gibraltar

por las señales de los caracoles

y

aviones.


Por los vertidos

por la espesura del Hudson

por los dólmenes

por los nichos

y

carnarios

por cada centímetro

por cada rincón

de

este

gran

cementerio.




Andrés Izu

Ra(d)ial


La Imprenta


viernes, 21 de marzo de 2025

EL CANTO DE LA MUJER-SABIA UN POEMA DE JOUMANA HADDAD PARA EL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

 







El canto de la mujer-sabia



(Como una caja de música, se abre el útero, y la voz del feto

aumenta in crescendo)


La vida no es suficiente

Para que yo diga: he vivido.

Para vivir en realidad

Habré de morir primero.

Sí, habré de morir un día

Para que mi vida se complete en mí.

¿Qué otra cosa es la vida

Sino una muerte partiéndose de risa en un espejo?

No echen al agua sus barcas, mujeres,

Ni vistan el blanco de las bodas:

No vengo al mundo para nacer.

He venido apenas para morir.




Joumana Haddad

Espejos de las fugaces


Traducción de Héctor F. Vizcarra


Vaso Roto Ediciones




jueves, 20 de marzo de 2025

CUATRO POEMAS DE EVA HIERNAUX EN MUDA

 






Un pájaro parado,

un ángel sin sonrisa

viven sobre mis labios,

bajo la nieve habitan.

JUAN EDUARDO CIRLOT




Sobre la nieve de mis labios

un pájaro que muda,

un ángel sin alas;

late la nieve

en el oscuro pájaro que anida

en mis labios,

como un ángel sin vestir,

sin vergüenza de ser

tan sólo

tan sólo

un ángel de nieve

que besa mis labios sin alas.



―――――――――――



JAPONERÍA XII



Pájaro de granito

se posa en el corazón.


Es el miedo que canta.


Y canta a cuchillo.



―――――――――――



El gorrión en tu mano:

tú crees que come las migas


él sabe que sostiene tu armadura


―――――――――――



No intentes traducir al petirrojo


él sólo sabe su idioma

y le basta para crear universos.




Eva Hiernaux

Muda


Prólogo de Lola de Andrés


Mahalta Poesía


miércoles, 19 de marzo de 2025

UN POEMA DE L.T. EN EL CUADERNO DEL ALCALDE

 






tienes esta vela

vuelvo antes

de que se te acabe,

escucha el pequeño

decir a su padre,

tú quieto en esta silla

voy a traer a tus hermanos

dice el padre

en el umbral

y después se marcha

a los campos

encajando la puerta

con dos golpes


del exterior no entra

ningún sonido,

y el pequeño está

con la boca entreabierta

mientras las paredes

ahumadas se iluminan

un poco

con el pulso

tembloroso

de la vela


¿padre?

dice en alto

pero suena su voz

intimidante

y la vela se agita

levemente

haciéndole una sombra

bajo los pies

que le hace girarse

hacia el rincón posterior

donde aguardan

a oscuras

las literas

vacías


entrecierra

los ojos a ratos

o los fija

en la pequeña llama

aterciopelada

y nota cómo se le calienta

la saliva en el labio


Una gota

de cera en la muñeca

le despierta

y se aclara la garganta

como por reflejo


luego cabecea otra vez


fff,

intenta silbar

y luego

cabecea de nuevo

y despierta

¿padre?

pero la vela

como una uña

agoniza

en el hueco de sus

manos

y el tono del cuarto

es más oscuro

o su ojo

ha perdido la costumbre

porque en el rincón

que vigila

no lo ve

pero

escucha

despegarse una pisada




L.T.

Cuaderno del alcalde


Ultramarinos