Mostrando entradas con la etiqueta Isabel García Hualde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isabel García Hualde. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de septiembre de 2020

DOS POEMAS DE CAMINAR HORAS DE ISABEL HUALDE

 

 

 

 

LOS CIELOS DE ARLES

 

 

 

Le sorprendieron los girasoles

amarillos y gigantescos

su gran corola

repleta de miles de ojos

—pepitas pardas—.

 

Ellos giran sin romperse

y ahora viven en mi mano

después el solo los pulveriza.

Mis ojos se adaptan

a la trayectoria de los pájaros.

 

Pronto arrojaré mi tristeza

a los cielos de Arles.

 

Estoy desnudo y quiero rendirme

regresar a la tierra

donde el cordón fue rasgado

—este no es mi lugar—.

 

Van Gogh apaga la vela

con el dolor de su aliento.

 

Que los dioses le protejan.

 

 

—————————————————

 

 

EL ABRAZO

 

El pantano imprime universo

con altavoces de tormenta.

 

Asustados por el rayo

en nudo de corbata

las voces decaen.

 

Lo que decimos lo recoge el agua

aclimatada a los rezos invisibles

de la marea interior.

 

Déjame brillar

y ocuparme de ti

mecer el dolor de la hendidura

con mi vieja alma

 

déjame sellar

tus últimas palabras:

haiku impronunciado en la boca

y piel desnuda a la intemperie.

 

El abrazo

el frío definitivo.

 

 

 

Isabel Hualde

Caminar horas

 

Ediciones Eunate


sábado, 8 de septiembre de 2018

CAYUCOS UN POEMA DE ISABEL GARCÍA HUALDE




CAYUCOS


Nada ve quien no quiere mirar

multitud de ojos brillantes
se deslizan en un mar metalizado
renunciando a morir

escucha cómo la noche
traga sus voces y se retira
su identidad teñida de rojo
               —lástima

algunos alcanzarán el desamparo de la costa
(la luna delata la blancura de sus dientes)

agazapados en la noche
contemplan la luz violenta
           que define la ciudad
y aún creen en los milagros y los rezos

y el ojo cegado permanece inmutable
deshaciendo el vendaje de las horas
suponiendo
           en éxtasis
el alborozo de los pájaros

blanco y divino
se desliza en la eternidad
y a cada instante se reconstruye
ignorando en los titulares de prensa
la arquitectura
           desgarrada
                de la muerte.


Isabel García Hualde
El ojo cegado

Ediciones Eunate


jueves, 17 de mayo de 2018

PRESENTACIÓN DE ISABEL HUALDE VIERNES LOUISE MICHEL LIBURUAK


Reconstrucciones es un libro escrito con la piel y abierto a todas las voces. Este viernes tenemos la oportunidad de compartirlo con su autora. Os esperamos. 

lunes, 14 de mayo de 2018

CINCO POEMAS DE RECONSTRUCCIONES DE ISABEL HUALDE




La casa en una maleta
bajo un cielo turbio bajo un cielo claro

sacudirse el olor de los cuerpos que la habitan

diosmío
otórgame el coraje de los ciegos
que despiertan la luna
si cerramos la puerta a la letra adulterada
tal vez el odio no germinará

solo son leyes

la primera ley vomitó palabras
que envenenaron la harina
y cortaron la leche de los pechos
terror desatado por las listas negras

si no bendices al nuevo gobierno
tampoco recibirás sus bendiciones

dijeron también
que la tierra no nos pertenece

aquí las palabras giran
introduciéndose en las bocas
dejando un poso ácido y amargo

y nombraron el exilio
y no hubo más paz

no se si arrastramos el sol de la conciencia
o catedrales de luz en la entrada de la muerte

lo que se es que la letra más pequeña de la ley

está maldita.





EL FUEGO LA BALA EL NIÑO


El niño mira como quien construye
un canto de amor para la muerte

como si la bala     serpiente rectilínea
no atravesara el invierno
cerrando los ojos
del último testigo de la noche ¡shsss...!

y ya no existe niño solo
fuego irreversible
adentrándose en la carne
o panza oscura del nicho

banderita blanca
en este foso del que huyeron las culebras


los ángeles juegan y se esconden

eclipse vacío de todo
y Dios sentado y Dios sentado

y ahora qué.





TRÁFICO DE ÓRGANOS


Vacías y desmembradas
caminan por el cielo
las niñas luminosas

señor usted a mí no me reconoce
no sabe estremecerse o arrojar el sol
sobre cocodrilos que verdean
en los manglares

usted no sabe dominar
el caballo del horror en los días oscuros
cripta sin fisuras
donde las ventanas se han cerrado

yo nunca quise danzar con la muerte

usted negro yo la fiebre que no descansa

(la náusea adquiere la piel de la naranja del infierno
y la sirve en bandeja de plata a los asesinos)

yo la voz
usted la rabia el eructo de lo que no le pertenece.





LOS FANTASMAS DE JUAREZ


Pero qué solas caminan las niñas muertas de Juárez

sólo los fantasmas salen a su encuentro

fuera ese insulto de perro sarnoso sobre sus huesos
y el perro sarnoso esparce los huesos parece nervioso

fuera las manos que calcinan cadáveres
fuera ese aliento de voces que profanan
fuera ese vértigo sobre la conciencia
fuera el vértigo fuera fuera fuera

ahogo de terror y frío
la vida se desdice olvídalo

así es el verano bajo las estrellas de Juárez


el cuchillo se incrusta en la carne ¿esa era yo?
puro dolor el universo ¿esa era yo?
y mis zapatos, mis ojos, ombligo
corazón recién estrenado ¿esa era yo?
¿quien nos reconstruirá y restituirá la sangre?


ser algo que respira

pero qué solas caminan las niñas muertas de Juárez

con su dolor adentro.





DURA JORNADA


Los torturadores trabajaron sobre mi toda la noche
quién dice que ignoran los puntos sensibles
los golpes se descargan
impidiendo rendijas de luz

algo sobre lo que reconocerse

luego vendrá la ilusión de que otro
desarme la noche
y detenga el tsunami del temblor
o el vómito

quizás aun pueda capturar algo de vida
si alguien me recuerda

quizás pronto un beso o una bendición
sobre los huesos
y fracturas del alma (de nuevo ¡crac!)

y que harán ellos
con los ojos endurecidos tras la dura jornada
regresados a sus casas sin flores en las manos

cuando alguien tan pequeño les pregunte:

¿arreglaste mi muñeca rota papá?



Isabel Hualde
Reconstrucciones

Ediciones Vitrubio








martes, 18 de julio de 2017

EN TRÁNSITO UN POEMA DE ISABEL GARCÍA HUALDE







EN TRÁNSITO

Septiembre alguien enciende la radio
en una habitación
(hubo una llamada Paraíso)

es de noche
facturas cursos tu vida
todo empaquetado
el anverso malo de una escritura

¡toc-toc!
¿algún insomne solitario o sombra
en algún lugar
echando de menos a algo
o a alguien?

Un buen sueño
el mejor amante entrando
despacio despacio como un poema

ciudades estratos destellos y tú
extendida en cincuenta versiones
a punto de cerrar los ojos
que se derraman en vertical
y hasta mañana corazón.

Anoche hacía frio en el lago Ness

-gotas de sangre negra bajo la lluvia-

tiembla fría muchacha de blanco
mirando al cielo.


Isabel García Hualde – Cisne azul o cisne negro

Fundación María del Villar Berruezo