lunes, 28 de febrero de 2022

UN POEMA DE ZAHORÍES DE LAURA GÓMEZ RECAS

 


 

 

 

Nombro los nombres de las cosas

que si se nombran duelen y computan.

El moho afincado en la escalera

y la broza incoherente de las flores

que van a morir en el jardín.

La sombra más oscura de la umbría

la sombra casi negra, casi muerte,

tragedia de la luz,

coágulo incrustado en la mitral.

Los pétalos de rosas arruinadas,

la feroz vanidad de las sirenas

y el virginal secreto

bajo la lápida que cubre a Leonor.

 

Las nombro en la fealdad de lo injusto

que reside en las cuevas del desierto

donde yacen los pedios de la herrumbre

y desnacen las aves cada otoño.

 

El trueno que invoca a la tormenta,

su gris encabalgado a los azules

con un sucio pelaje de vapor.

Los versos rancios, los privados de pasión

como obscenos esqueletos de caballos

al galope en la pecera de cristal.

 

Los pleonasmos ahítos, insolentes,

los disfraces de los ruines,

la sonrisa indecente de la envidia,

la pagada libertad

del esclavo de los grupos de poder.

 

Los pantanos malolientes

del casto territorio de los cuentos,

los monstruos que abonaron las leyendas,

las huestes que custodian

la muralla de Dite enajenada,

el vómito de Poe, el delirium tremens,

las sábanas marchitas

de la habitación de la tristeza,

donde las paredes son sudarios de los sueños

y las ratas, invitado al óbito feliz.

 

La náusea, la ova ingrávida de estanque

que lame la mano

con un verde afín a cualquier muerte.

El carbón cerrado sin estrellas,

el carbón vidrioso, el leñoso,

el de la venganza profunda

a cien metros bajo el beso

y a doscientos Fahrenheith.

 

Los dragones, las arañas, los chirridos de las puertas.

El humor recóndito del sexo,

el hedor en las naves de la iglesia,

las plañideras, los anélidos,

el sutil orgasmo de las sogas

que bajan el féretro a su tumba

y los cálices de oro y de arenas movedizas.

 

Nombro los nombres de las cosas

que si se nombran duelen y computan.

Los nombro y me desnudo

ante el desierto doble del espejo

para alejar el miedo y sus dobleces

y dotar de franqueza a mis espadas.

 

 

 

Laura Gómez Recas

Zahoríes

 

Huerga & Fierro editores


domingo, 27 de febrero de 2022

LA ALEGRÍA Y LA VIDA DOS POEMAS DE LA HIJA DE MARÍA GARCÍA ZAMBRANO

 


 

 

 

LA ALEGRÍA

 

 

 

Bienvenida a la textura del barro

en su materia esconde el prodigio del mundo

el fulgor de la alegría

(tuya es la tierra de los que ríen).

 

Gracias

raíz sonido sutileza

leve volar de mirlo.

 

Gracias

hogar tronco vicisitudes

blusa anudada a la espera

aquel viejo runrún sobre el hambre

(la abundancia).

 

Gracias

enigma páramo estremecimiento

hilo que sostiene el hálito

su voz la melodía.

 

Gracias

hija providencia

hija des-aprender

el dulce porvenir.

 

Dice:

es tiempo para escuchar.

 

 

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LA VIDA

 

 

 

Respiraré por ti.

Atraparé todo el aire de este y otros mundos

que voy a inventar

para que caminemos juntas.

Inventaré una galaxia

para que llegues a lo alto

y extiendas tu mirada por encima de los dioses.

 

Respiraré por ti.

Seré tus ojos y en ellos

guardaré el mar

(con las manos de mi padre conteniendo la espuma

y todos los moluscos que se aferran a la roca).

Inventaré un mundo acuático para que flotes y te sumerjas

serás el pez más veloz.

 

Respiraré por ti.

Multiplicaré mis alvéolos

y miles de luciérnagas y estrellas y la luz

entrarán por tu piel como caballos que vuelan

libres e iluminados.

Un amor limpísimo disolverá la enfermedad.

 

Respiraré por ti.

Seré tu lengua

con todas las palabras que existen y otras

babel entre tus dientes

la historia que contaremos a tus hijas.

 

Respiraré por ti

 

hasta que ya no quede savia en este cuerpo

entonces

 

inventaré otra vida para seguir respirando.

 

 

 

María García Zambrano

La hija

 

El sastre de Apollinaire


sábado, 26 de febrero de 2022

SOUVENIR DE PIRIÁPOLIS EN PRINCIPIOS Y CONTINUACIONES DE MARISA MARTÍNEZ PÉRSICO

 


 

 

 

SOUVENIR DE PIRIÁPOLIS

 

 

 

En un móvil usado,

con el cristal partido y la memoria agotada,

allí donde persisten nuestras fotos

de aquel invierno juntos,

 

en un ataúd de plástico, como un tesoro hundido,

con la única copia del recuerdo,

 

aún descansan las voces que me enviaste,

las palabras felices

de quien dice «presente» a la distancia,

tan lejos de lo efímero y tan cerca,

todavía, de la piel.

 

En un aparato descartable

que no fue arrojado a la basura

por instinto ecológico,

que espera encontrar su vertedero

allí donde un empleado público dispuso

el tanatorio de los trastos sin alma,

 

en un cofre de agenda inaccesible,

 

aún reposa el perfume de la luz,

los camalotes de un cuadro

que parecen pintados por un artista ciego

para que ese lienzo ocupe un trazo del amor

y un detalle de todo su milagro

se me pueda olvidar.

 

Yo recuerdo ese puerto en que te quise.

Agitaba sus brazos de madera con siluetas de barcos,

atento, desde el vidrio,

mecido por la brisa como un aplauso azul.

 

Pero el azar es súbdito del tiempo.

Sus avisos nunca son abstractos.

 

En la esquina del bar donde me viste

apareció el cartel de una serpiente

y me contaste de aquel gato agonizante

el día en que cambiamos, los dos, de celular.

 

Quisieron irse juntos.

Se pusieron de acuerdo, también, para romperse.

 

Y no pudimos hurgar en sus desechos,

volver a las imágenes de espuma,

a su breve simulacro del amor.

 

Ahora,

que no quedan registros del pasado,

que perdimos el paraíso virtual de los mensajes,

ojalá resucite, un día, en tu memoria

cuando escuches el mar.

 

 

 

Marisa Martínez Pérsico

Principios y continuaciones

 

Editorial Pre-textos


jueves, 24 de febrero de 2022

SOBRE LA FORMA DEL PELO EN LAS MANOS EN BOCETOS DE PLANTAS Y ANIMALES DE VÍCTOR LÓPEZ ZUMELZU

 


 

 

 

SOBRE LA FORMA DEL PELO EN LAS MANOS

 

 

 

Cerraron la bolsa negra & me obligaron a mirar, me obligaron a sentir el témpano que avanzaba en mí. Me dijeron mira cómo el fondo de la calle se ha venido quedando vacío. Lo permanente retrocede & las palabras vueltas hacia sus propios confines separan como un serrucho los últimos fragmentos de luz. Este es el firmamento de las despedidas —dije. Mientras tanto el cabello de mi hermano siguió creciendo punzante, sin tregua bajo aquella bolsa negra. ¿Habrá que traducir el enjambre de verdades que se esparce como el polvo ante esta puerta?, ¿habrá que tachar las tachaduras, el abdomen cortado, el saludo enrejado de los cristales que marchan hacia un tenue mediodía? No creas que todo en las flores está desprovisto de dolor —dijeron. Una ciudad invisible flota vulnerable sobre otra ciudad. Yo cerraba sus ojos & tocaba su cabeza. La contemplación es una materia divina, decía el viejo Hokusai a sus alumnos mientras pintaba los mil dragones; es por eso que tenemos que dejar sonar el teléfono & jamás llamar. Si una imagen llama a la puerta hay que darle la bienvenida por atreverse a cruzar la ciudad como un rasguño de nieve. Los demás son cifras oscuras como las sombras de una rama. Aun así el pelo siguió creciendo & el texto de a poco permitió evidenciar sus funciones. Es vasto el campo visual si uno piensa en las sábanas, la ropa colgada que se agita entre los edificios. El cuerpo está aturdido porque a partir de ahí hay algo que escapa, algo que tiene el rumor del oleaje, algo que habla & luego se multiplica. Es por eso que los médicos dicen que lo último que se descompone del cuerpo es el pelo.

 

 

 

Víctor López Zumeldu

Bocetos de plantas y animales

 

Ediciones Liliputienses


miércoles, 23 de febrero de 2022

PRESENTACIÓN / AURKEZPENA DONOSTIA ANCLA DE ITZIAR REKALDE LUZARRAGA Y LEGOLAN DE PABLO MÜLLER

 


 

 

 

El viernes día 25 de febrero, a las 19:30 horas en la Gipuzkoako Artisten Elkartea, Asociación Artística de Gipuzkoa, Aldapeta Kalea, 20, Donostia se presentan ANCLA de Itziar Rekalde Luzarraga y LEGOLAN de Pablo Müller. Estaremos encantados de compartir un rato de poesía. Os esperamos.

 


martes, 22 de febrero de 2022

SIETE FRAGMENTOS DE TAXUS BACCATA DE JULIA OTXOA

 


 

 

 

Un bosque se abre camino en la palabra cuando alguien saluda respetuosamente a un insecto.

 

 

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La aceptación de la niebla que somos, como camino imprescindible para penetrar dentro de nosotros mismos, no como quien lo hace en un paisaje terminado, conocido, sino como quien se adentra en una geografía extranjera.

 

 

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Pensábamos de niños que las montañas estaban ahí para la eternidad, que aquellos hermosos gigantes no morirían nunca, luego supimos que estábamos equivocados, las montañas también mueren como el más frágil de los hombres.

 

 

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El secreto de la poesía pertenece más al náufrago que al navegante.

 

 

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Siete de la mañana, todavía no ha amanecido, / desfilan por las vacías calles los nacionales espectros. / Atravieso el puente de la Avenida de la Libertad, / levanto los ojos al cielo, / allí está Marina Tsvietaieva, ahorcada de una estrella. / Oscila su cuerpo en la oscuridad, / péndulo del reloj de nuestros días.

 

 

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La cabeza de la res muerta no cabía en nuestra boca, / recuerdo que el lenguaje había desaparecido, / que había seda y carne cruda sobre las copas rotas, / y la comida aparecía derramada sobre la cama del enfermo.

 

 

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Los campanarios tocan limpiamente a fuego, / los hospitales abren sus puertas, / la ciudad entera huele a formol y cloroformo, / y hay una luz ardiente en cada mosca posada con ávido rigor en las heridas.

 

 

 

Julia Otxoa

Taxus baccata

 

Dibujos de Ricardo Ugarte

 

Hiperión


lunes, 21 de febrero de 2022

LEGOLAN FRAGMENTO EN EDITA NÓMADA BILBAO

 

 

 

 

canto a los recogedores de basura / que hacen hueco a los nuevos / residuos de mañana / al sonido de un pájaro roto / canto al conductor del camión / a su espalda doliente de madrugada / dónde están los cigarrillos de la basura / ese ruido para avisar a las insomnes / el final de la noche sin libro / canto

                     canto

                                canto

afónico olor de otro día terminado / hidráulico rasgar de un descanso

 

 

 

Pablo Müller

Legolan

 

La Única Puerta a la Izquierda

 

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