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miércoles, 23 de octubre de 2024

TRES POEMAS DE JUANA MARÍN EN CANTIGAS DE AMIGA

 



 

 

 

Primer mandamiento:

No mojarás el papel formado con los anillos de

[mi tronco.

De este árbol yo creé una hoja discontinua con

[sus puntos de cisura

y sus borrones.

 

De este árbol, de este proyecto de típex, inerte,

[a veces seco,

pero vivo bajo las enredaderas,

he creado un cuaderno donde acoger una risa de

[alguien,

una risa cualquiera.

 

 

―――――――――――

 

 

Todo se reduce a los caninos desgastados de la

[mujer pantera.

Si ya no puedo morder tus nalgas esta es

[la revelación―,

si ya no puedo mostrar la furia carnívora,

si me acostumbro a la mansedumbre rana,

si le saco la lengua a los mosquitos,

aléjame de ti

para que pueda lamer la hierba de otras.

 

 

―――――――――――

 

 

Ábrete, diré, a las horas de la luz:

Otra vez la barandilla, otra vez el equilibrio,

[otra vez las acrobacias,

el descuelgue de las cuerdas, el violín

[desentrenado, los platillos,

la zambomba, el organillo, y las notas

[discordantes, chirriantes de la orquesta,

aguafiestas,

amarillentas, desentrenadas, y a la jirafa, el

[hipopótamo, los jabalíes o las gallinas,

saxofonistas desempulmadas y tanto vértigo

[bajo el estruendo.

Revientaoídos, revuelamores, raquititiemblos.

¿Y para cuándo la música?

 

 

 

Juana Marín

Cantigas de amiga

 

Prólogo de Eva Gallud

 

Lastura


jueves, 17 de octubre de 2019

TRES POEMAS DE EL VERTEDERO DE JUANA MARÍN





Pero en el nombre de un nombre le roba un hombre la vida a otro.



Afloja el paso,
el vertedero apesta a un hilo de sonrisas fronterizas.

En todas partes
en todas partes
en todas partes
risas

aunque en el nombre de

la vida de
un hombre que
en medio de
la nada

le roba a
le burla a
le esquiva a
le mancha ¡ay!
la vida
a otro



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El esencial sustento
no solo deglutir como un beso el transitorio dátil.

No solo hidratar el cuerpo con el fugaz abrazo.

También el carroñero aguarda a que la carne caiga
tan pronto como el amor desagua.



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Y que provea la tierra para todos
cuando no provea ni dios ni parta el hombre la bellota
ni las semillas vuelvan a la boca, cuando la siembra
sea oscuro líquido y cuando nada caiga de las manos,
cuando ni tú ni yo podamos rebuznar por la fatiga de
sabernos fronterizos, cuando nos sirvan como el
postre de la cena para servir a quien no sirve de nada.

Cuando siquiera de la nada quede nada

arrastraremos nuestras lenguas mendicantes para
pedir que sea la tierra quien provea y que provea la
tierra para todos los que robaron a la tierra desde el
palco.



Juana Marín
El vertedero

Lastura