viernes, 16 de noviembre de 2018

POEMA DE PLÁSTICO DE RITXI POO EN PROYECTO CANTÁBRICO




Poema de plástico


Este poema es un problema
inbiodegradable,
biodesagradable.
Se caga en la mar salada.
Este es un poema de plástico.

En su interior, unas notas:
El 70% del oxígeno que respiramos
procede de las plantas marinas.
Los océanos absorben hasta el 30%
de nuestros malos humos.
Buscamos agua en Marte
y escupimos cada año,
150 millones de toneladas de plástico
en la que nos acoge.
Ya, más que una isla es continente,
4 de cada 5 objetos hundidos en el mar
fueron basura en tierra.
El 90% de las aves del mundo son bolsas con alas.
Elefantes, osos y leones marinos
mueren estrangulados.
Se calcula que en el 2050
habrá más plástico que peces en los océanos.

¿Y después de esto qué?
Pues nada. Ya lo dije.
Este es un poema de plástico.
A ver donde lo tiras
Que te aproveche.


Ritxi Poo
Proyecto Cantábrico

Ediciones Venguerén


jueves, 15 de noviembre de 2018

PRESENTACIÓN ESPECIAL CANTÁBRICO



Hay yacimientos que nos hablan de la adaptación del ser humano a su medio, y de cuando este rastreaba el litoral para recoger marisco, cazar, o recolectar, hace unos 8300 años. Empieza a hacer cosas nuevas, como adentrarse en el mar, fuera de la línea de costa, para pescar. Aparecen barcas adaptadas, utensilios... Luego la conservación se hizo necesaria y de ahí vino el uso de ahumados y salmueras. Antiguos pobladores adaptaron sus barcas para soportar mejor las embestidas del mar Cantábrico, padre de demersales, pelágicos, túnidos y monstruos marinos que deben vivir en algún sitio, desde la parte en que llega la luz a donde todo se vuelve oscuro y la vida es escasa.
Tenemos el gusto de presentar una carta de palabras escogidas por escritor@s nacid@s o residentes en las parte bañadas por el Cantábrico. Idiomas de plata que salpican, impregnan y empapan, según el tiempo que dure su contacto, para quedarse para siempre. A veces hasta traspirarse o hasta convertirse en la lente húmeda que hay después de la pupila. 
Lo que el mar ha digerido durante milenios ha sido repartido a través de las células de su sangre. Queremos poner en vuestros labios el sabor de una gota de la obra de cada autor/a, como hace el mar cuando anda cerca. 
El Especial Cantábrico es el tercer número de la Serie Sesos y Tripas (cocina y poesía), con ilustraciones de Patricia Villamarín y de Bartolomeo Scappi.
En la parte de Sesos, una compilación de recetas de preparación de pescado, de restaurantes de Cocina Artesana Cantábrica, desde Estaca de Bares a Hondarribia:
La Vita, Casa Cachón, La Proa, Ria do masma- Café Moderno, Tetuán, Casa de Marino, La Esperanza, Mayua, Sierra Xove, Casa del Mar, Barbeiro Abres, Bodega Donostiarra, A Sobreposta, El Puerto, El Pinalín, Nordestada, Taberna Gigia, La Trainera, Hermandad de Pescadores, Birjilanda, Casa Miranda, Saltxipi, Hipódromo de Suso,Basusta, Begotxu, Almiketxu, Racimo-Barrilete, Guernica, El Bote, Aizpuru, Cofradía de Rinlo, La Parra y La Esperanza.
Las recetas de esta edición libro llevan el conocimiento de los pueblos hermanados con el mar. Algunas han ido evolucionando y otras permanecen como herencia generacional transmitida. La sabiduría de mujeres y hombres puesta sobre la mesa maridada con caldos terrenales. Ilustraciones de Patricia Villamarín y de Bartolomeo Scappi.

En la parte de Tripas, el Proyecto Cantábrico, poesía de 36 autor@s nacid@s o residentes, o amb@s, en la franja cantábrica: 
Mónika Nude, Karmelo C. Iribarren, Andrea Uña, David González, Victor Pérez, Judith Rico, Vicente Gutierrez, Patricia Fernández, Roxana Popelka, Olalla Cociña, Fernando Beltrán, Amaia Barrena, Xavier Frías-Conde, Mariano Calvo Haya, Bolo, Pablo Müller, Julián Borao, Silvia Prellezo, Antón García, Ritxi Poo, Itziar Mínguez, Pablo Texón, Berta Piñán, Xoel Prado-Antúnez, Viki Veiguela, Javier Menéndez Llamazares, Marisol Huerta Niembro, José Juan Martínez, Ane Andikoetxea, Juan Manuel Uría, Julio González Alonso, Blanca Sarasua, Marianella Ferrero, Alberto Muñoz, Manuel González y Sihara Nuño. 

En esta ocasión contaremos con la presencia de l@s autor@s:

Pablo Müller, Julián Borao, Ritxi Poo, Amaia Barrena, Manuel González, Juan Manuel Uría, Blanca Sarasua, Mónika Nude, Ane Andikoetxea, Sihara Nuño, Andrea Uña, Julio González Alonso.
También contaremos con la Música de Cristian Vergara.

La Pintura de Maite Arrizabalaga.

Y el taller de poesía Itzanma.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

LAS HERENCIAS UN POEMA DE PIEDAD BONNETT




Las herencias

Enfermedades en mi casa
Pablo Neruda


Hijo mío, me duelen las herencias

Esta culpa, zarza que arde y me quema,
y que no me concede saber cuál fue el pecado

En tu inocencia se mira mi inocencia
como en un ojo de agua que me cuenta una historia
que ya ha sido olvidada

y otros hablan entre tus voces turbias
y otros sufren de nuevo entre tus sueños
y en tu silencio sufren
otra vez más aquellos que están muertos

y tu herida
es una pena antigua que por mi sangre pasa
y estalla en las entrañas en que nadaste un día.



Piedad Bonnett
Poesía reunida

Lumen


martes, 13 de noviembre de 2018

DOS POEMAS DE YASMÍN C. MORENO




Era hace poco tiempo poco
en realidad
fue sólo hace un año
Cuando aún era
todo futuro y podía decir
no importa

Yo soy la espera.


————


La responsabilidad de la soledad
es la responsabilidad con mi cuerpo

ese bebé

con heridas que no conozco.



Yasmín C. Moreno
Trema

Amargord Ediciones


lunes, 12 de noviembre de 2018

ES INVIERNO UN POEMA DE VICTOR M. DÍEZ




Es invierno.
Las puertas crecen.
Unas asas para el cuerpo:
ya ni el agua encaja
en esa soledad
de recipiente.
Es invierno
el clima del viajero.
La cuchara vacía
en la cabeza.
Las ciudades al llegar,
un sombrero,
el acertijo de llaves
dice:
es invierno.



Victor M. Díez
Maldito baile obligatorio – Antología

Ediciones Liliputienes


domingo, 11 de noviembre de 2018

SAPO, EL EMPOZADO Y YERTO, UN POEMA EN TRES PARTES DE ANDRÉS DE LA ORDEN




SAPO (Primera parte)

Ni tu olor a más de ciento veinte metros...
Yo te estaba buscando, marré nuestro vagar por esos montes,
campos pelados por el odio, tierras de Atamaría,
sofocados beneméritos por las secas cuestas, grilletes
para el Gran Hacedor, preso por sus culpas, guía
                                 obscuro.
Vagamos y vagamos, pues eras nuestro Norte, sí,
todos ansiaban tu piel, querían tus ropas desgarradas, tus orificios de entrada, sí,
así te buscamos.
Pozos mineros, pozos, receptáculos del olvido que olvidamos,
cientos, cientos de bocas desdentadas hacia el hondo, a por Lo Negro,
allí mirar, ojos con temor hacia el abajo, y al final,
una conciencia, una mordida del pasado que delata, y un zapato,
un misero zapato en la noche fría, la suela
                                delatora,
la pared de piedra vieja y joven sangre, tu morada,
y aún sin oler tu miseria, sin ver tu cráneo destrozado, tu corazón horrorizado,
por fin te pude poner nombre, Sapo, Yerto de terrible
                     y profunda
                                                                   presencia.



(Segunda parte): EL EMPOZADO


Y qué debiste sentir...
Me hablan de una excursión dominical, una procesión que invadió las siestas,
cuatro amigos púrpuras y a fumar base, un Cristo Gitano acuchillado
en un coche de yonquis y catanas escondidas, costaleros a la Mina Teresita,
a la vida de la lepra y de la coca, ibas tú con Caronte al volante,
                                era
tu último viaje.

Cuándo lo notaste, dime,
cuándo viste que esos ojos te apenaban la carne, cuándo
tiraste la botella para correr contra el tiempo, cómo
te percataste del filo de las muecas y los ficus.

Pero tú ya no puedes contestarme, empozado, largo...

Porqué, no hay un porqué, brazos que te sujetan mientras
                              sobre el arbusto seco
el Marqués te abre las sangres, a grito y golpe
                              de saliva,
el dolor, el alarido del socorro, los dedos de la incaricia y la inclemencia,
                             y arriba, izado,
bandera de tu muerte sobre el muro empedrado, luchaste,
aquí quedó la huella de tus manos de rojo aterradas, aquí
la marca de esa espalda que va a sajar el aire,
el zapato, y las piernas de pronto, como alas
                                    agarrotadas,
Ícaro subterráneo, arribando a tu Sol Negro, ya llegando
                                    por segundos.



(Tercera parte) YERTO


(Dijo un Guardia Civil, “no dejad que se acerquen los gitanos”,
que no vengan los gitanos, no, que nos teñirán de luto estas minas,
que nos pedirán justicia que quizá no hayamos de darles).

Tu ira supuso tres destellos, tres rosas de sangre,
y luego caer, y soledad, y silencio...
Un extraño izó una cara, un país y una bandera horrorizada, destrozada por el                                                                                                                     [suelo,
                                el pueblo liderado por el lúgubre
                                          pozo,
por la base de cocaína, por el acero, ese que cerró esa maldita puerta.

Habéis sido todos, todos contra su dolor, tres golpes de grito,
                                                                  pero todos,
lentos, asechanzas y mentiras, tres, sí,
su odio y luego tres brazos ya podridos, ya anunciados, vosotros, sí,
                          quizás el gemir y la rabia (¡¡ay!! ¡¡dejadme!!),
               los que lograsteis
                                       esa callada
                                                                   p  r  o  c  e  s  i  ó  n
de la muerte negra, del pariente...

Y en la loma nos esperan los gitanos, procesión horizontal de ropa negra y dolor mordido,
les veis, ya lo sabéis, sí, (in dubio pro reo, motherfucker, motherfucker),
pero vuelve tus ojos, y cuida, esos gusanos que yo vi
                        siempre
p
 e
  r
   m
    a
     n
      e
       c
        e
         r
          á
           n.



Andrés de la Orden
Metal Negro

Raspabook Editor


sábado, 10 de noviembre de 2018

TARDE EN REGENT'S PARK UN POEMA DE MARTA PESSARRODONA




TARDE EN REGENT'S PARK


Los escorpiones siempre volvemos a encontrarnos. Schöneberg en Londres. Un día de junio. Estamos en el corazón de esta ciudad que casi no conocer, te dije bajo el árbol opulento. Hicimos el amor: una asignatura pendiente berlinesa. Treu, fiel, estaba todavía en tu vocabulario. Pero, con la distancia, la fidelidad es ya más un recurso poético que una realidad insalvable. Al día siguiente, cuando había desaparecido, a primera hora, en un taxi, vía el Continente (todos somos, un poco, del Continente), rompí, sin querer, claro, una cerámica de Worcester, preciado ornamento para la dueña de la casa. Todo tiene su precio. Y el sentimiento puede ser muy frágil.


Marta Pessarrodona
Homenaje a Walter Benjamin

Traducción Manuel Serrat Crespo
Debolsillo – Plaza y Janés Editores