lunes, 30 de marzo de 2020

EL SILENCIO UN POEMA DE ASUNCIÓN ESCRIBANO




El silencio



Hoy he hablado en clase
del silencio.
El silencio, les decía,
es el fermento
fértil de lo escrito.
Cien ojos me miraban asombrados
o ausentes —es difícil saber
lo que pensaban—
y alguno compartía su ficticio interés
con su página de Twitter
o de Facebook.
Yo les insistía
en que hay modalidades
de la realidad como
la música o la imagen
que no se apoyan en el lenguaje
articulado,
como bien sostiene Steiner,
y que ambas son ingredientes cardinales
de ese modo hermoso de nombrar
que es la poesía.
Y acudiendo a la autoridad
de su lirismo,
citaba a Octavio Paz,
quien lúcido asevera
que el silencio siempre expresa
algo
pues está preñado
de señales y signos.
Intentaba hacerles entender
que este silencio
preciso y necesario es levadura
que espesa
la mirada, la vida y el aliento...
Ellos respondieron observando ocultos
el reloj y agitándose nerviosos
en las sillas.
Fuera de clase, en el tejado,
la lluvia ruidosa y cristalina
daba firme fe de mis palabras.



Asunción Escribano
Salmos de lluvia

Vaso Roto Poesía


domingo, 29 de marzo de 2020

CINCO POEMAS DE LA NIEVE MIENTE DE RAFAEL CALERO PALMA




Contra la estupidez
y el dolor.
Contra la impostura
y el capitalismo.
Contra la desilusión
y la barbarie.
Contra la desmemoria
y la salud pública.
Poesía.


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Una fila
de hormigas
arrastra
diminutas migas
de pan
por el suelo
de la cocina.
Inmisericorde
las pisoteo.
Por un instante
juego a ser Dios.


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Es invierno.
Nieva en Colliure.
La nieve cae
sobre la tumba
donde están enterrados
el poeta
Antonio Machado
y su madre Ana.
Sobre la nieve blanca
una rosa roja.


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Escribir
porque hay miedo
y hay furia
porque hay noche
y hay muerte
porque hay fronteras
y hay alambradas.
Escribir
para destruir
jamás para construir.


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Nevó toda la noche.
La mañana despertó blanca
inmóvil, inocente.
La vida se detuvo un instante.
Recordé aquel verso de Gloria Fuertes:
Silencio de nieve.



Rafael Calero Palma
La nieve miente

Ediciones enemigo público número uno

sábado, 28 de marzo de 2020

ORIENTE Y ACCIDENTE UN POEMA DE VALENTINA VARAS




ORIENTE Y ACCIDENTE



Al costado de la ruta un cartel decía
segunda vía del bypass
una palabra en inglés en el medio
del campo uruguayo;
oriente y accidente.

Casitas de colores cada tanto
de a rachas
inconstantes,
incómodas como todo
lo imprevisible
excepto los primeros romances.

Solo los primeros romances
después es ritmo.

Una publicidad de Telefunken,
un caballo de madera,
autos abandonados y casas
rumbo al mismo destino,
un grafiti en Colonia del Sacramento,
confundo sacramento con sacrificio
y cuaresma con cuarentena;
entre dos lugares hay más lugares
ya no queda vacío y sin embargo
la soledad por estos días
es total.

Entendí cómo se hacen esos bosques
tan tupidos y caprichosos
que veo siempre desde la ruta:
plantan filas de árboles chiquitos,
al principio parece un viñedo
y después se convierte en algo
mucho más lindo
y menos útil
para los humanos.

En una caminata encontré
unos aloe veritas y pensé que
suena mejor la palabra 'veritas'
que la palabra 'verdad',
algo se rompe en la traducción,
suena mejor lo que queremos sentir
que lo que sentimos.

Divisé un pedacito de río a lo lejos
después lo perdí
y lo volví a encontrar
el campo tiene eso:
la paciencia, la permanencia—
era del mismo color que el cielo,
pero metalizado.

Si los caballos duermen parados
hoy vi un caballo muerto.



Valentina Varas
De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita

Ediciones Liliputienses


viernes, 27 de marzo de 2020

UN FRAGMENTO DE GABRIEL: UN POEMA DE EDWARD HIRSCH




Le encantaba dar vueltas en la montaña rusa
Las monedas caían de sus bolsillos
Cuando estaba cabeza abajo

Le encantaba echarles monedas a las máquinas de pescar regalos
El sonido metálico de las tragamonedas
La luz suave de los casinos

Le encantaba jugar en Nickel City en Northbrook
Veinte partidas por un dólar jugó
Cuatrocientas partidas en una hora

Me sentaba en el bar bebiendo Diet Coke
Y leyendo Apollinare mientras él volaba
De un juego a otro en Dove & Buster’s

No le gustaban las vacaciones familiares en Wisconsin
El viaje a Puerto Rico fue un desastre
Acción de Gracias en Texas no obtuvo las gracias

Le encantaban Six Flags y Sea World
En Disneyworld conoció a las Tortugas Ninja
Una vez le llevé a un concierto de los Power Rangers

Me sorprendió lo mucho que le gustaba
Recordar los viajes de Colón al Nuevo Mundo
En un viaje de estudios del instituto

Le gustó muchísimo volver a Roma
Y fue condescendiente conmigo
Que nunca había estado en Lisboa

Le encantaba la absenta dijo que la había probado
En Europa tenía un gusto decadente
Como una chica que oliera a regaliz y cigarro

Le encantaba la forma en que la cultura mediteránea
Se había expandido y abarcado siglos
Le encantaba caminar entre ruinas

Le encantaba su coche Acura Integra 2000 verde
Lo conducía a toda velocidad
Por carreteras desiertas y autopistas serpenteantes

Le encantaba hacer como que podía tocar los platillos dobles
Y el crash como Travis Berker
El batería tatuado de Blink-182

Le encantaban las bandas de metal que oíamos
En Randall’s island en 2006
Disturber Atreyu y Bad Acid Trip

Nunca desistió de ver Dragon Ball 2
Pokémon y la Vida Moderna de Rocko
Le encantaba el momento en The Boondock Saints



Edward Hirsch
Gabriel: un poema

Edición bilingüe
Traducción de Anibal Cristobo

Kriller71ediciones

jueves, 26 de marzo de 2020

UMETAN GORROTO NUEN ETXERA ETORTZEN ZEN GIZON HURA UN POEMA DE LEIRE BILBAO




Umetan gorroto nuen etxera etortzen zen gizon hura:
bizarra egin gabe, Old Spice usainaz.

Harrian husten zuen fardela,
bidean uzten odol eta kresal tantak,
eta nire aurrean arrainak
begiak zabal, bata bestearen gainean hilda.

Dutxa hartu eta amarekin oheratzen zen.
Kiratsik gabe ere gorroto nuen
umetan etxera etortzen zen gizon hura.

Bere musuek ziztatu egiten zidatela azala.
Eskerrak etorri ahala joaten zen,
eskerrak Gabonetan ere ikusten ez nuen.

Arrainei begiak kendu eta
kaniketan jolasten nintzen pasilloan.

Umetan gorroto nuen gizonak
etxean aingura bota zuen egunean
balantzaka hasi ziren habeak.
Olatuekin bazkaldu genuen,
negar egiten zuen ahizpa gazteak.

Itsasoa utzi zuen gizonari
ez zitaion itsaso usaina joaten.

Orain, arrain-hezurrezko bizarra
laztantzen diodenean
inoz gorroto izan nuela akordatzen naiz.



————————————



De niña odiaba al hombre que venía a casa
sin afeitarse, con aquel olor a Old Spice.

Gotas de sangre y salitre tras sus pasos,
vaciaba su petate en el fregadero
y una montaña de peces muertos
me miraban con ojos saltones.

Después de ducharse se acostaba con mi madre.
Aún cuando olía a limpio seguía odiando al hombre que venía a casa.

Sus besos me pinchaban la cara.
Menos mal que tal como venía, se iba.
Menos mal que no lo veía por Navidad.

Yo arrancaba los ojos de los peces
y jugaba en el pasillo a las canicas.

El día que el hombre que odiaba de niña
echó el ancla en casa,
temblaron los cimientos.
Comimos entre olas,
mi hermana menor lloró.

Aquel hombre que dejó la mar
nunca dejó de oler a salitre.

Ahora, cuando acaricío las espinas de su barba,
me hiere el recuerdo de aquel odio.



Leire Bilbao
Entre escamas
Edición bilingüe euskera-castellano

Marisma

miércoles, 25 de marzo de 2020

BÍCEPS, TRÍCEPS... UN POEMA DE MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN




BÍCEPS, TRÍCEPS...



Había muerto
al intentar hacer la vertical
sobre dos taburetes
deslucidos, gotas de gaseosa
o sangría, manos sudadas de parejas
entre baile y baile de domingo
en las afueras, merenderos
con papelotes amarillos y guirnaldas
moradas

pero nadie aquietó el chillido
de la polea, ni dejó de girar
en la barra fija, ni el potro se encabritó
ante los saltos temerarios de gimnastas

artísticos
y ante el espejo, bíceps
tríceps con pesas oxidadas, material
deficiente de gimnasio de barrio
mejorar la raza

caro proyecto de prospectos informativos
bíceps y tríceps desde las siete de la mañana
torneros, matriceros, carpinteros
incluso herederos de tiendas de ultramarinos,
tintorerías, accesorios eléctricos, frutas
secas
el hijo de la farmacia cercana subía
a pulso la cuerda con media plancha
y en el verano
practicaba el amor sobre la arena con suecas
desencantadas, de ingles blancas y pechos breves
algo tristes, algo ricas, algo frígidas en Suecia,
en España deslumbradas por el sol, Spain
is different y el bíceps de sementales
cálidos como una canción susurrada —la niña
de Puerto Rico ¿por quién suspira?

suspiraban
rítmicamente —inspirar-espirar-bíceps-tríceps—
o cruzaban palabras obscenas, gestos obscenos
con muchachas algo maquilladas, medias de hilo
y rebecas azules, rosas, tejidas en casa, ellas
mismas aprendían corte y confección en las ventanas
cercanas, inútilmente ruborizadas por un sexo
imprevisto asomado a la ventana
entre bíceps
y tríceps, levantaban los ojos curiosos
hacia la terraza
donde serios, como vegetarianos,
los partidarios de la gimnasia sueca,
niños de bachillerato, orondos padres de familia,
aspirantes e instructores de Acción
Católica, hombres con principios y lecturas
graduadas, el Muller, la gimnasia sueca
y la Salud, los ritos, uno y dos, uno
dos, u ao, u ao, el profesor elevaba las manos
hacia la neblina, sobre las tejas grises
de verdines ilavables, bajo las antenas, el grito
de sirenas lejanas en el puerto, en las fábricas

las ocho y media de la mañana en la Ciudad Condal.



Manuel Vázquez Montalbán
de Una educación sentimental (1967)
en
Poesía completa
Memoria y deseo
(1963-2003)

Introducción de J.M. Castellet

Visor

martes, 24 de marzo de 2020

HASCHICHA DE LA ESTRELLA UN POEMA DE SAFAA FATHY




Haschicha de la estrella
Planta de vida larga, fármaco



Hola
Me llamo ayer
Me llamo hoy
Me llamo ¿a dónde va?
Me llamo sin nombre

El llamado—del—yo
Recuerda una manzana
Descompostura
De un paraguas
Sonríe en el coche
Corre hacia la pérdida
Cosas
Contadas
Cada día, cada mañana
El verbo llora
Señas con la mano
Saludando
Saludándote a ti
En los aeropuertos
Trópicos
En las calles
Entrelazadas
En las ciudades
En el desierto Blanco en figura
En Negro erigido
Cerca de los juncos
Bajo un sombrero
Siembras la cosa
Y dices
Se lo comerá

Comer
fue comida
la noche
Comimos
El regreso
comida la carne
Comer los corazones
La incandescencia diamantina
El agua apaga la cal
de las frases
Me estrangula, me llega
Me Lusca
Esas cartas de todavía

Andan a tiendas
Esas cartas de tinta
Un instante
Del fin
Del principio
Esas líneas dibujos
Formas que enlazan
Tiras de palabras
Una letra tiende la mano
libera
a los palabranimales enjaulados
de juicio enjuicio
para que te declaren inocente
di
Soy culpable
Soy culpable
Comparece
Y tú eres ordalía
Sin juicio

Húndete
Hechicera
Huye
Huye
Insecto ve
Mariposas del insomnio
detenidas por una mano rota
Luego todo se volvió negro
Dos niños se dan la mano a la orilla del agua
Chicos, chiquillos
En gritos grises
Efluvio rojo del salón de terciopelo
Pregunta
Sonido
Sed, castigar, ensuciar, vomitar
Las paredes
¿En nombre de qué?
Las antiguas
Ballenas van como ángeles
Tan jóvenes, verdes e ingenuas

Comparece
Cómete tus dientes
Sube la escalera
Sigue a tu ningún lugar en otra parte
Sal
A la sombra del soplo
En esta provincia desconocida

Ella ha estado dark out of no where

Por un instante
Cinco minutos

Aún
Fin de la película
En barco

Ella también aprendió a mendigar los cinco
los cinco minutos”
los cinco minutos de más”
como si
hay que robar el verano
o buscar la silueta de las penumbras
el sonido estaba doblado
ella también esperó eso
desde
la negrura de una aldea memoria

ante la ciega oración
con las piernas cruzadas
una tumba desconocida
cuando la noche había iniciado el juicio
Segundo veredicto



Safaa Fathy
Al Haschische

Traducción Conrado Tostado

Amargord Ediciones