lunes, 24 de julio de 2017

CINCO "ALZADAS" DE HARRIA DE JUAN MANUEL URÍA








El harrijasotzaile intuye que en otro tiempo la piedra y él pertenecían a la misma montaña.

HARRI-JASOTZAILEAK susmatzen du beste garai batean harria eta bera mendi berekoak izan zirela.



DESDE el menhir a la piedra tallada, el mismo espíritu en los ojos del levantador, el mismo dios en su boca, hecho lenguaje.

MENHIRRETIK harlandura, izaera bera jarri-jasotzailearen begietan, eta jainko bera bere ahoan, hizkuntza bihurtuta.



LAS manos en la piedra forman un verso.

ESKUEK bertsoa osatzen dute harrian.



LABRAR la piedra con las manos, darle una forma precisa con la paciencia del aire.

ESKUEKIN harria lantzea, airearen pazientziarekin forma doia ematea.



LAS piedras queman. Esto lo sabe muy bien el harrijasotzaile. Cuando la levanta arde en las manos, en los brazos, en el cuello. También lo sabían los hombres prehistóricos que, con destreza, las golpeaban entre sí para sacar el fuego que llevan dentro.

HARRIEK erre egiten dute. Oso ondo daki hori harrijasotzaileak. Altxatzen duenean, erre egiten dio eskuetan, besoetan, lepoan. Historiaurreko gizakiek ere bazekiten hori, elkarren artean jotzen baitzituzten, trebetasunez, barruan daramaten sua ateratzeko.



Juan Manuel Uría – Harria – Piedra





domingo, 23 de julio de 2017

UN FRAGMENTO DE TUSCUMBIA DE LOLA NIETO







Era el cumpleaños de su hija. Se levantó, preparó el desayuno, la vio comer. Como todas las mañanas. Quizá para que no sospecharan. Quizá para no sospechar tampoco ella. Ella, la hija, años después, pensó eso, cuando se levantó y preparó el desayuno para que no sospecharan. Ese día, que no era el día de ningún cumpleaños, recostada en la cama y con algunos preparativos, sintió, conforme se aproximaba, que una savia lenta la recorría, un río que no era sangre, un líquido espeso y tibio, algo, lento, una expansión lenta la recorría. Sintió que su cuerpo se colmaba de un jarabe que apenas quemaba, un caldo, su cuerpo era una balsa caliente, un placer, un dolor, la savia de una planta desconocida. La reconciliación, quizá eso era. Por su madre, que ya no era su madre. Por su madre que era el dolor de las dos, ellas, un mismo dolor-cordón umbilical trenzándose poco a poco al corazón del mundo. La savia, o lo que aquello fuera, llegó al límite de su garganta y se escapó como un murmullo al principio, luego fue un lamento, un gemido, un berrido ronco y descomunal que desde su interior otra fuerza exhalaba. El horror y la compasión, quizá eso era.


Lola Nieto – Tuscumbia

edición harpo habla





UN POEMA DE LA CUARTA HIJA DE ROSA DE JORGE M. MOLINERO






Aunque en su regazo yo no tenía un sitio de privilegio,
a escondidas
me alcanzaba las golosinas sin azúcar y rascaba mi cicatriz
                   Mamá Loba
nos acogía a todas en su cama
los domingos por la mañana.

Se trataba de eso,
de matar al padre;
expulsarle de su trono, robar
su sitio en los pezones de Mamá Loba.

Desesperado, herido, Saturno
al final se exiliaba a por el pan y El país
para, encima, traernos de vuelta unos churros.

Sólo yo me vestía y le daba la mano.

En el ascensor, mi padre me revolvía el pelo.

                                           El pelo: hay cosas más importantes que el pelo.



Jorge M. Molinero – La cuarta hija de Rosa (Perdido en Isla Mujeres)





viernes, 21 de julio de 2017

UN FRAGMENTO EN PROSA Y EN VERSO DE TODO ES MENTIRA EN LAS PELÍCULAS NOVELA DE ROXANA POPELKA








Mis vecinos, los de la puerta C, vienen cargados con la compra de toda la semana. Comienzan a discutir por el pasillo, esta vez por el asunto de la gasolina. Él dice que no vuelve a llenar el depósito, ella le amenaza con dejar el coche en el garaje toda la semana. Él dice que ni hablar, que el coche es para usarlo. Suben la voz cada vez más. Están gritando. Los vecinos de la puerta C se mandan a la mierda, se dicen no te aguanto más, y pegan un portazo. El niño de los vecinos tiene 4 años y no sé cómo se llama, se podría llamar Adrián, David, Pelayo. Aunque también Daniel, Óscar o Jonathan, pero no se cómo se llama. Mi hija lo llama fantasma. Dice: ése es el niño fantasma.
Mis vecinos me miran mal, lo sé. Si supieran que me acuesto con P dejarían de saludarme para siempre. Si viviéramos en otra época, en 1962, por ejemplo, me denunciarían a la policía junto con Luis, mi marido. Así que hago como si nada, jugamos a ser despistados y nos saludamos tímidamente en el ascensor mientras comentamos el parte meterológico.

Mis vecinos me dan igual.
No sé sus nombres
pero sé cómo pisan.

Sé que tienen miedo,
que son unos cabrones
que llevan una vida
miserable, y
que no salen de casa.

Que tienen un trabajo
embrutecedor y mienten
cuando dicen que
les encanta."




Ediciones Baile del Sol - Narrativa





miércoles, 19 de julio de 2017

UN POEMA DE MANUEL DEL BARRIO DONAIRE








El presupuesto, el margen, la camisa,
cumplir los mandamientos, madrugar,
cortar aquí, ser joven, ser el cuerpo
impecable, perfecto, con BlackBerry,
obedecer los números, los gráficos,
verlos crecer, vivir, acompañarlos
al trabajo, hacer y deshacer y míralos
sin machas de sudor en las axilas,
mandar e-mails contándoselo todo,
los ratios por las noches, la ansiedad
como una extraña fórmula de excel,
medir cada minuto, espalda recta,
la rentabilidad de, por ejemplo,
mira qué forma de mover las manos,
hablar sobre las cosas importantes,
nueve de cada diez, tres coma cuatro,
trescientos, cuatrocientos, mil millones,
quién seré yo después de un diez por ciento
y el IBEX treinta y cinco, como siempre.



Manuel del Barrio Donaire – Cirugía para quiste del epidídimo

Ediciones del Baile del Sol




martes, 18 de julio de 2017

EN TRÁNSITO UN POEMA DE ISABEL GARCÍA HUALDE







EN TRÁNSITO

Septiembre alguien enciende la radio
en una habitación
(hubo una llamada Paraíso)

es de noche
facturas cursos tu vida
todo empaquetado
el anverso malo de una escritura

¡toc-toc!
¿algún insomne solitario o sombra
en algún lugar
echando de menos a algo
o a alguien?

Un buen sueño
el mejor amante entrando
despacio despacio como un poema

ciudades estratos destellos y tú
extendida en cincuenta versiones
a punto de cerrar los ojos
que se derraman en vertical
y hasta mañana corazón.

Anoche hacía frio en el lago Ness

-gotas de sangre negra bajo la lluvia-

tiembla fría muchacha de blanco
mirando al cielo.


Isabel García Hualde – Cisne azul o cisne negro

Fundación María del Villar Berruezo





lunes, 17 de julio de 2017

NO FEAR // NO FIERA DE DAVID TRASHUMANTE





"Nunca se ha sabido de la Primera Guerra Mundial Felina o de un Campo de Concentración de Ardillas o del Ministerio de Defensa Vacuno. Dichosos los animales, sin Historia de la que avergonzarse"

Ana Pérez Cañamares cita al comienzo de NO FEAR // NO FIERA de David Trashumante en Pliegos de la visión nº 76 Ediciones Babilonia 



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