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martes, 15 de julio de 2025

ESCARABAJO PELOTERO DE ELADIO ORTA





*


no escribir para premios

ni medallas


(escribir para labrar

una carrera poética


es la madre de todas

las perras intenciones)


escribir para sujetar

la sombra del árbol


*


el fascismo es el desprecio

albert camus



escribir

hablar

mirar al otro

con desprecio


es fascismo


por muchas medallas al mérito

escarabajo comunista libertario

que sostenga

al que escribe

habla

o mira


*


conozco

el desprecio de las manos blancas


expertas en distorsionar

el lenguaje

conozco

la luz que arde


en el escarabajo fiambre

de los esqueletos disecados

de los pájaros


conozco

las disculpas de la mentira


en las cunetas

de las carreteras comarcales


desconozco lo que conozco


*


si empiezan

las justificaciones


a transitar por los pasillos

de las explicaciones


date una vuelta




Eladio Orta

Escarabajo pelotera


Marisma


 

viernes, 28 de abril de 2023

TOQUE DE QUEDA UN POEMA DE LOS ANIMALES HERIDOS DE DAVID ELOY RODRÍGUEZ

 

 

 

 

TOQUE DE QUEDA

 

 

Sientan cadáveres a su banquete

por mandato de usura.

EZRA POUND

 

Un virus informático no abolirá el azar.

Una nota de prensa no resumirá la confusión.

 

Han vestido a los profetas de payaso.

Nadie que ame está exento de ser sometido

al ridículo y la extorsión.

 

Los dogmas y la desesperación,

la impaciencia y la fatalidad,

asesinaron a muchos.

 

Hay demasiado canibalismo.

Queman rastrojos.

 

Estuvimos vivos, nadie lo niegue,

aunque no nos recuerden.

 

El futuro será despiadado,

como todos los futuros.

 

Hay tareas nuevas

para estos viejos tiempos.

 

 

 

David Eloy Rodríguez

Los animales heridos

 

Marisma


jueves, 15 de octubre de 2020

DOS POEMAS DE TIEMPO FÓSIL DE PILAR PALLARÉS

 

 

 

 

1

Aquí el no-tiempo (para la no-vida).

Egresados de la infancia,

sin relatos.

Torpe aprendiz de adulto,

entierras para mí un fragmento de loza

donde un cazador persigue a una gacela,

pero no sé jugar sola,

no sé soldar los días.

 

2

Aquí echas raíces,

¿junto a las plantas más duras?

Solo la punta de la azada que se quebró

en el arca del tesoro

que no guarda la tierra.

 

3

Sueñan con fundar los padres,

obrar con la casa

otra forma de vida

—nosotros vamos ya cavando

hasta depositar

en la ruina del pasado

el desfuturo.

 

 

—————————————————

 

 

La puntera de una bota de gigante.

Hebillas y correas

y debajo, alentando, los huesos.

Perdona, papá, que aún no me detenga:

sigo sin mirar atrás.

Una fuerza antihumana

aprieta, distiende, abate,

se rompe contra los cartílagos,

me cambia y me desnuda.

¿Sientes en ti el frío de la escarcha?

¿O cómo se retira, a zancadas, la humedad de marzo?

Este es un falso cielo.

El de antes se derrumbó cuando fallaron las vigas.

Hace ruido entre el escombro,

gime como un espejo en añicos que ha perdido el azul.

Río Chan, río Chan

—como una pequeña serpiente bajo las losas,

como una arteria que cava en lo profundo

hasta ti

y colma la sangre de la boca.

 

 

 

Pilar Pallarás

Tiempo fósil

 

Traducción de Gonzalo Hermo

 

Marisma


domingo, 9 de agosto de 2020

LE HAVRE UN POEMA DE DANIEL SALGADO


 

 

 

LE HAVRE

 

 

 

El niño africano mira por la ventana del autobús.

En occidente el sol es negro y las consecuencias

están a la vista: nadie resiste, nadie gana.

Nadie comprende

porque cada vez se respira peor.

Pero todavía existe el brillo del otoño,

la imagen rota del internacionalismo proletario

y esa dignidad de la piedra gastada.

No hay plantas, hay arrabales junto al puerto

y la impugnación por la vía sentimental de la Europa fortaleza

y rostros excavados en un proceso de acumulación abortado.

Una historia minúscula que explica

las razones de la violencia del color de los árboles

 

aviso: este poema no trata del otoño, trata de la usura.

 

Los buques sirven para escapar y la muerte

no puede con nosotros. Esa moral

es lo que aprendemos en la luz de Normandía.

 

29 de noviembre

 

 

Daniel Salgado

Huelga general

Antología

 

Selección de Alberto García-Teresa

Traducción de Miriam Reyes

 

Marisma


lunes, 20 de julio de 2020

HI HA UN HOME PRODRINT-SE A L’AIGÜERA (HAY UN HOMBRE PUDRIÉNDOSE EN EL FREGADERO) DE DOLORS MIQUEL


 

 

 

HI HA UN HOME PRODRINT-SE A L’AIGÜERA

 

 

 

Amorrada al mugró de la mare eterna, estrenyent fortament el penis del fecundador, amb les entranyes seques a la boca, la vagina plena de blanques paraules, el semen entre els meus pits… Fa tres-cents diez, tres.centes nits que el sopar és a l’aigüera: Muntanyes de pinyols i restes. La cadena de forquilles a popa, talment un vaixell que s’enfonsa entre onades de microbis. El peix de la mística lliscant entre el sabó u el pa florit. Un gra d’arrós revolucionari al fons d’una cassola vora la llagosta decapitada. Dia i nit barallant-se dins un pinyol. Dins el verdet un vas llisca cap a la superficie del transparent. El pensament se’m beu el caos. Una mosca cau entre dos silencis i entre tres, cau un espermatozou, entre quatre s’ompla de sang el canelobre de la veu i s’encén la petita flama de la felicitat. L’espés mantell de boira va cobrint-ho tot. Creus  i ganivets a la boca. Navalles i roses a la veu. Les calaveres dels animals es pregunten si mai els ulls els tornaran a la conca mentre els seus ossets s’embalen cap al forat embussat dels temps. Mig d’esma enfonso la mà sota la pila d’atuells i d’immundicia i el trobo. Hi ha un home que es podreix a l’aigüera. Ell i el seu sexe. Els toco. Tres-cents dies sense neteja. Tres-centes nits sense neteja. Sóc una porca. Busco sabons amoníac lleixiu desincrustants saldumants desembussadors mentre els cucs foraden la tela, els líquids m’embruten els segons i l’esperit em busseja pel pantà de les emocions en un pulmó lliure i irreversible cap a Ell.

(Jo em sé el nom del meu mort

i el dic amb la boca tancada)

 

 

 

HAY UN HOMBRE PUDRIÉNDOSE EN EL FREGADERO

 

 

 

Amorrada al pezón de la madre eterna, apretando fuertemente el pene del fecundador, con las entrañas secas en la boca, la vagina llena de blancas palabras, el semen entre mis pechos… Hace trescientos días, trescientas noches que la cena está en el fregadero: montañas de huesos de aceitunas y restos. La cadena de tenedores en la popa, como un barco que se hunde entre oleadas de microbios. El pez de la mística entre el jabón y el pan mohoso. Un grano de arroz revolucionario al fondo de una olla, junto a la langosta decapitada. Día y noche peleándose dentro del hueso de una aceituna. Desde lo verdoso un vaso se desliza hacia la superficie de lo transparente. El pensamiento se bebe el caos. Una mosca cae entre dos silencios, entre tres cae un espermatozoo, entre cuatro se llena la sangre el candelabro de la voz y se enciende la pequeña llama de la felicidad. Un espeso manto de niebla lo va cubriendo todo. Cruces y cuchillos en la noca. Navajas y rosas en la voz. Las calaveras de los animales se preguntan si algún día les volverán los ojos a sus cuencas mientras sus pequeños huesos se precipitan hacia el agujero atascado del tiempo. Maquinalmente meto la mano bajo la pila de cacharros y de inmundicia y lo encuentro. Hay un hombre pudriéndose en el fregadero. Él y su sexo. Los toco. Trescientos días sin limpiar. Trescientas noches sin limpiar. Soy una cerda. Busco jabones amoniaco lejía desincrustantes salfumán desatascadores mientras los gusanos perforan la tele, los líquidos me ensucian los segundos y mi espíritu bucea por el pantano de las emociones a pulmón descubierto e irreversíblemente hacia Él.

(Yo sé el nombre de mi mundo

y lo digo con la boca cerrada)

 

 

 

Dolors Miquel

El guante de plástico rosa

 

Traducción de Miriam Reyes

 

Marisma


martes, 9 de junio de 2020

KÜRÜF UN POEMA DE LILIANA ANCALAO





KÜRÜF (EL VIENTO)



pu zomo engu kürüf (las mujeres y el viento)


el siempre va a volver

me previno la griega

traduciendo la borra del café

y me hablaba de un hombre

yo pensaba en el viento


el viento siempre vuelve

pero esta ciudad no se acostumbra

anda

cada vez

desaforado por las calles

a brochazos de tierra

borrándonos los pasos


se nos vuelan los pájaros

los olores

la ropa

se desafina la casa

la memoria se astilla

y hay que poner la pava

preparar unos mates

y esperar

a que se vaya

en unos días

unas semanas

vaya a saber

con el cambio de la luna


como un tremendo viento

dicen que fue el malón(1)

un torbellino en contra de los días

y eso que los antiguos eran duros

como rocas

firmes

ahí quedó su sangre

desparramada

me decías abuela

y tu recuerdo es el lago

al que me asomo

para sorber un trago


y aquí hasta la noche se ha opacado

el viento ruge

arrancando hasta las ganas de quedarse

seguro que las lomas quedaron peladitas

por ahí andará el ruego de ignacia quintulaf

porque su hijo no volvía

el humo de la yerba y el azúcar quemadas

subiendo apenas

un poco más que taüll(2)

y es una pausa su voz


el viento siempre vuelve

quiere rendirnos a nosotras

probarnos las raíces

llevarse algunas

arrastradas

o girando

yo prefiero esas matas livianas

a estos huesos espesos

que reventarán contra el cemento


él siempre va a volver

pero no tenga miedo

agregaba

la griega

porque también se irá


el viento amaina

y el planeta se pone transparente


este es un olmo

y señala mi hermano

un tallo y unas hojas

alzándose del suelo

desafiantes

pienso que el viento nos trajo su semilla

desde el boulevard

y ¿ves? aquí hay otro


quiero decir

ricardo

tus hijos son tan claros

como estos olmos

pero tengo todavía

arena

en las coyunturas

y no hay palabras


quién sabe adónde

las estará sembrando

el viento




Resuello

Liliana Ancalao


Edición bilingüe castellano-mapuzungun


Marisma




  1. Malón es la palabra para referirse a la invasión de nuestros territorios por parte de los Estados chileno y argentino. También se lo nombra como Fütawinka malón, literalmente “la gran invasión”. Las historias oficiales de ambos estados usan los eufemismos: Pacificación de la Araucania (Chile) y Conquista del Desierto (Argentina) para referirse al mismo evento.

  2. Taüll: canción que se entona en momentos determinados del ritual.



viernes, 22 de mayo de 2020

UN POEMA DE DE LA SUPERVIVENCIA DE ANA GORRÍA




Desnudos, despojados
vamos acariciando el ritmo que decrece
con la herrumbre del tiempo demorado:
el recuerdo.
Redonda, blanca, negra.
Otra clave de sol.

La imagen suspendida mientras
la música no cesa y
tu mano está en mi mano y
me acompaña lejos

se introduce
en el cuerpo
mientras la guerra no deja de sonar

¿Quién escucha la guerra?

Y nuestra esclavitud ciega
los laberintos

nos pesa sobre el cuerpo
la voz agria del día,
el temblor,
su estridencia.



Ana GorrÍa
De la supervivencia
Poemas 2006-2016

Marisma

viernes, 10 de abril de 2020

TRES POEMAS DE MUJER VARADA DE REGINA SALCEDO




7


estar en paro, repite, estar parada: varada. durante toda su vida ha respetado el significado oficial de las palabras. sus barreras de entrada y de salida. nunca ha sido capaz de llevar la contraria mucho tiempo y a tantos a la vez.



9



si el presente no es. para qué molestarse en habitarlo. dedicarle energía. dedicarle cuidados como a una orquídea.
¡qué sea ahora la vida la que la espere a ella!
absurdo grano de ira+ al momento implosiona
bajo la lengua



11



el olor a pescado adherido a las yemas de sus dedos. no se lava las manos. escribe tras el asco. constriñendo el bolígrafo. como una penitencia. o un estigma.



Regina Salcedo
Mujer varada

Marisma

jueves, 26 de marzo de 2020

UMETAN GORROTO NUEN ETXERA ETORTZEN ZEN GIZON HURA UN POEMA DE LEIRE BILBAO




Umetan gorroto nuen etxera etortzen zen gizon hura:
bizarra egin gabe, Old Spice usainaz.

Harrian husten zuen fardela,
bidean uzten odol eta kresal tantak,
eta nire aurrean arrainak
begiak zabal, bata bestearen gainean hilda.

Dutxa hartu eta amarekin oheratzen zen.
Kiratsik gabe ere gorroto nuen
umetan etxera etortzen zen gizon hura.

Bere musuek ziztatu egiten zidatela azala.
Eskerrak etorri ahala joaten zen,
eskerrak Gabonetan ere ikusten ez nuen.

Arrainei begiak kendu eta
kaniketan jolasten nintzen pasilloan.

Umetan gorroto nuen gizonak
etxean aingura bota zuen egunean
balantzaka hasi ziren habeak.
Olatuekin bazkaldu genuen,
negar egiten zuen ahizpa gazteak.

Itsasoa utzi zuen gizonari
ez zitaion itsaso usaina joaten.

Orain, arrain-hezurrezko bizarra
laztantzen diodenean
inoz gorroto izan nuela akordatzen naiz.



————————————



De niña odiaba al hombre que venía a casa
sin afeitarse, con aquel olor a Old Spice.

Gotas de sangre y salitre tras sus pasos,
vaciaba su petate en el fregadero
y una montaña de peces muertos
me miraban con ojos saltones.

Después de ducharse se acostaba con mi madre.
Aún cuando olía a limpio seguía odiando al hombre que venía a casa.

Sus besos me pinchaban la cara.
Menos mal que tal como venía, se iba.
Menos mal que no lo veía por Navidad.

Yo arrancaba los ojos de los peces
y jugaba en el pasillo a las canicas.

El día que el hombre que odiaba de niña
echó el ancla en casa,
temblaron los cimientos.
Comimos entre olas,
mi hermana menor lloró.

Aquel hombre que dejó la mar
nunca dejó de oler a salitre.

Ahora, cuando acaricío las espinas de su barba,
me hiere el recuerdo de aquel odio.



Leire Bilbao
Entre escamas
Edición bilingüe euskera-castellano

Marisma