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jueves, 7 de agosto de 2025

BUENAS TARDES, JUAN RAMÓN DE PACA AGUIRRE EN LOS MAESTROS CANTORES

 






BUENAS TARDES, JUAN RAMÓN




Era como tú me lo habías contado. Estaba justo donde tú decías. Los pájaros, efectivamente cantaban. Había geranios, rosas, pensamientos. Sonaba el canturreo de los árboles, como si en vez de álamos o chopos fuesen esbeltas casuerinas. Todo tenían un aire de misterio, de ese misterio tenso que difunde lo vivo. Y era todo pequeño, cotidiano, predispuesto a la vida y sus faenas. Vi el sándalo crecer por los rincones y el vuelo remolón de las abejas. Llegaban, apagados, los bronces de Santa Clara y como un eco tu voz adolescente: «¡Qué triste es amarlo, todo, / sin saber lo que se ama!». Pero tú lo supiste, siempre lo supiste. La cantidad de cosas que sabías. Casi nadie ha sabido tanto como tú. Supiste ver y oír como ninguno: los pájaros, los árboles, las fuentes. Tu mirada era un largo pentagrama. Navego entre tus versos mejor que por las olas y respiro más hondo en tus endecasílabos que entre la tibia brisa del oxígeno. Tú en verdad fuiste la criatura afortunada. Tú oíste cantar los pájaros que cantan, tú llegaste a la calle de los marineros, te acercaste a la carbonerilla quemada, a la cojita. Tu batuta dinámica y celeste restituyó a los sordos del oído. Dueño y señor del tiempo y del espacio, encantador de olvidos y nostalgias, todo en ti fue milagro.




Francisca Aguirre

Los maestros cantores


Prólogo de Olvido García Valdés


Calambur


jueves, 21 de septiembre de 2023

ODA A ESPAÑA DE JOAN MARAGALL

 

 

 

 

ODA A ESPAÑA

 

 

Escucha, España, la voz de un hijo

que te habla en lengua no castellana;

hablo en la lengua que me ha legado

la tierra áspera:

en esta lengua pocos te hablaron;

de más en la otra.

 

De más te hablaron de saguntinos

y de aquellos que mueren por la patria;

de glorias tuyas y de recuerdos,

recuerdo y glorias solo de muertos:

triste has vivido.

 

Yo quiero hablarte de otra manera.

¿Por qué verter la sangre inútil?

Si está en las venas vida es la sangre

para los de hoy y los que vengan:

vertida, es muerte.

 

Tú demasiado pensaste en tu honra

y demasiado poco en tu vivir:

tus hijos, trágica, diste a la muerte,

te complacían honras mortales,

y eran tus fiestas los funerales,

¡oh triste España!

 

Yo he visto barcos partir repletos

de hijos mandados a que muriesen:

sonrientes iban hacia el azar;

y tú cantabas junto a la mar

como una loca.

 

¿Dónde los barcos? ¿Dónde los hijos?

Pregúntalo al Poniente, a la ola brava:

todo perdido, ya nadie tienes.

¡España, España, vuelve en ti misma,

llora cual madre!

 

Sálvate, sálvate de tanto mal;

te haga el llanto fecunda, alegre y viva;

piensa en la vida que en torno tienes:

alza la frente,

sonríele a los siete colores de las nubes.

 

¿Dó estás, España? Yo no te veo.

¿No sientes tú mi voz atronadora?

¿No entiendes esta lengua que entre peligros te habla?

¿O entender a tus hijos ya no sabes?

¡Adiós, España!

 

1898

 

 

 

Joan Maragall

Antología

 

Traducción de Ángel Crespo

Selección de Joaquim Molas

Introducción de Ignasi Moreta

 

Calambur



martes, 28 de marzo de 2023

TU SUEÑO FUE VELADO POR ELLA Y OTROS POEMAS DE RESURRECCIÓN DE JULIA OTXOA

 

 

 

 

TU SUEÑO FUE

VELADO POR ELLA

 

 

Ella acudía todos los años hasta el lugar de tu muerte

y te cantaba las canciones de cuna con las que le habías mecido.

Tu sueño fue velado por ella.

 

 

―――――――――――

 

 

RECLAMANDO SUS

NOMBRES

 

 

Escribo, tras de mí se agolpan los esqueletos

reclamando sus nombres

un lugar donde reposar con dignidad

cerca de los suyos,

un lecho de tierra amiga

donde llorarles en paz.

 

 

―――――――――――

 

 

CADA MAÑANA,

LA MISMA PENA

 

 

Nuestras lágrimas colgaban de los árboles

como pequeños pájaros de rocío.

 

 

―――――――――――

 

 

CAPILLA DE LA TRISTEZA

 

 

Tras el crimen,

fuisteis arrojados a la sima,

junto a tres perros vivos,

a los que alimentó vuestra carne

en la capilla de la tristeza.

 

 

―――――――――――

 

 

VUESTROS CUERPOS

DE LUMINOSA ARCILLA

 

 

Esperadme junto a la hierba luisa y el romero,

escribiré vuestra historia,

rescataré la huella de vuestros cuerpos,

de luminosa arcilla.

 

Acompañadme en esta travesía de sombras,

para desenterrar el agua perdurable,

que saciará la antigua sed que clama

y clama, y se vuelve fuego en la garganta,

nudo seco esperando

un latido de fuentes.

 

Ábrase la tierra y surja el canto

que relata.

 

Tan sólo cuento con un pequeño lápiz para el viaje.

Toda mi fuerza sostenida en mi fragilidad.

 

 

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TINTA QUE NO DESEMBOCA

EN PALABRAS

 

 

Intento escribir sobre el dolor de lo inexplicable,

pero cuando llego, el cobijo de la palabra siempre está

en otra parte.

 

 

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CORAZÓN DE FUENTES

 

 

Tu corazón de tierra late bajo las fuentes.

 

 

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FOSA

 

 

Fosa,

libro de tierra y hueso.

 

 

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ORACIÓN

 

 

Junto al lugar del crimen,

escuchar el canto de los pájaros como oración.

 

 

 

Julia Otxoa

Resurrección

 

Calambur


sábado, 20 de agosto de 2022

MIEL DE VERTIGO DE UN ZUMBIDO CERCANO DE JORGE RIECHMANN

 

 

 

 

MIEL DEL VÉRTIGO

 

Amé todas las pérdidas

ANTONIO GAMONEDA

 

 

Tres días para lo alto, tres días para lo bajo, uno para la sabiduría. En sus manos pongo la llave —horizonte cárdeno y huesos— que abre la puerta de mi casa.

 

No un sistema mecánico de pesos y contrapesos, concebido para que a fin de cuentas jamás se modifique el circuito de la decisión; sino el equilibrio más delicado entre el pimentón y el invierno, entre la historia y la misericordia, entre la escarcha y la melancolía.

 

El que trajo las enredaderas de la hematopoiesis, el color amarillo y el color índigo, los granos de alimento amargo para el corazón. El que no quería dividirse entre la presión del glaciar y el escalonamiento de la libertad. El que caminaba sin navaja, soñaba sin licencia, custodiaba las metamorfosis.

 

De él diría: es un poeta, viene de lejos, si no pudiera afirmarse lo mismo de cualquier ser humano que haya vivido su tiempo con fidelidad al humo cálido del corazón.

 

Antonio Gamoneda escuchó, habló, calló, inequívoco en la cruz que forman la vertical del cosmos con la horizontal de la vida. Ahí donde cualquiera puede encontrarse, encontrarle. Él viene de muy lejos.

 

Tiempo de compartir el pan de escanda, la rueda de arenques y las grosellas negras. Antonio, bluesman a orillas del Bernesga, miel del vértigo, determinante acíbar de la poesía.

 

 

 

Jorge Riechmann

Un zumbido cercano

 

Calambur


miércoles, 1 de junio de 2022

LEGIÓN DE PALOMAS UN POEMA DE LA LLAVE DE NIEBLA DE GUADALUPE GRANDE

 

 

 

 

L E G I Ó N    D E    P A L O M A S

 

 

 

De qué hospital regresan,

de qué campo de cristal,

de qué nevada llanura

enfangada ahora en el asfalto.

 

Un puñado de pan para sus buches,

un puñado de sal en sus heridas.

 

Han regresado, han ido regresando,

han venido a regresar

como llega un remoto recuerdo,

como llega una vieja memoria sin palabras,

como si cayera del paladar hasta la lengua

una antigua lágrima,

una paloma que regresa del luto,

una paloma que viene de la guerra

y que ahora no sabe

si volar, si andar, si caer,

si anudar sus alas a las velas

o a la marea de parabrisas mansos que atraviesa la ciudad.

 

De qué hospital de la memoria han regresado:

se mueven entre los edificios

como un banco de peces en la bruma,

atraviesan el humo

guiadas por la memoria de la obstinación,

circulan entre arrecifes de antenas, cables, chimeneas, cornisas,

toldos, no lo sé.

Golpean con su pecho gris contra el asfalto,

regresan del mar de la memoria, no existen, tan sólo regresan,

regresan,

vienen a regresar,

vienen con un aroma blanco de olvido

blanco ya no existo,

blanco una vez fue lejos, verde nunca

ahora contra el cielo.

 

Espuma de sal en sus heridas,

vendas de pan para sus buches.

 

Vienen, regresan, han regresado,

han tomado la ciudad.

 

Traen una venda de nieve entre sus alas,

traen un mensaje de guerra entre la sal,

traen un naufragio gris arado en sus muñones.

 

 

 

Guadalupe Grande

La llave de niebla

 

Calambur


domingo, 29 de mayo de 2022

GATAS PARIENDO DE HOTEL PARA ERIZOS DE GUADALUPE GRANDE

 

 

 

 

G A T A S   P A R I E N D O

 

 

 

Así escuchas  las  cosas  de tu vida  como  el  maullido de un

gato al fondo del jardín

 

Te  despiertas  de   madrugada  y  oyes  al  fondo  muy  fondo

ese remoto maullido de gato recién nacido

 

Y un verano y luego otro y otro más hasta llegar a esta noche

 

al fondo del jardín al fondo

 

Así escuchas las cosas de tu vida así escuchas las cosas del

mundo        a oscuras        de noche          palpando el

susto de no entender o el de no querer hacerlo

 

y ese gato no para de  maullar y es una pequeña  herida  no

sabes de qué no sabes de quién pero ahí está insis-

tiendo clamando  de  hambre  y  noche   al borde del

peligro  al borde del  abismo al  borde del jardín  Un

coche un faro luego nada

 

Y  continuarán  los maullidos más obcecados que tú y si  no

al tiempo al  próximo  verano  hasta la próxima ca-

nícula  sonido  desvalido  como  una  onomatopeya

tan poco lírica que no la puedes escribir

 

Qué pensaría nadie y quién  es nadie  al leer  esta onomato-

peya  tan líricamente  escrita tan  ridículamente so-

nora tan de viñeta de posguerra

 

pero suena cada noche

 

y tú para bordear la herida dices que así empezó todo con

una   onomatopeya  con   un  sonido   innombrable

como ahora el insistente maullido del gato  recién

nacido convocándote a dónde pidiéndote qué

 

O quizá  algo  peor  tal  vez  nada  te convoque y tan solo te

despiertas en medio de la noche para ser el preca-

rio testigo que no puede traducir una onomatopeya

Eso te dices para bordear la herida

 

Escuchas  el  maullido  del  gato   Has visto un hombre sin

brazos al borde de la limosna has rozado la pierna

perdida del animal en el pantalón doblado sobre el

muslo has comprendido que la muerte es un ramo

de rosas de plástico atado a un farol

y te has  preguntado  qué  palabra  no es una onomatopeya

indescifrable, una persecución en la sombra

 

Un verano  y otro  al  fondo  de la vida al fondo del jardín al

fondo del sonido

 

Y las  gatas  siguen  pariendo  sin  parar y paren onomatope-

yas que al fondo del jardín resuenan como las tablas

de la ley

 

 

 

Guadalupe Grande

Hotel para erizos

 

Calambur