Mostrando entradas con la etiqueta Martha Asunción Alonso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martha Asunción Alonso. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2026

LOS CUERPOS DE LAS MADRES, LITERATURA UNIVERSAL Y EL OFICIO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO DE MARTHA ASUNCIÓN ALONSO

 






LOS CUERPOS DE LAS MADRES



I



Hace algunos inviernos

los cuerpos de las madres se resbalaron en la nieve.

Se rompieron las muñecas. Soldaron mal

los huesos. Ahora toman las tazas

como si fueran cálices

y se masajean inconscientes la cicatriz

viendo la televisión

a ajustan el volumen

del audífono

según duelan los nombres de otras

en la radio.


Hace algunos inviernos que a los cuerpos de las madres

les sacaron el útero.

Nos vaciaron, dicen ellas.

Como si en la matriz cupieran almas.

Ahora se masajean los vientres en el sofá.

Mientras leen asesinos

en el Kindle y suspiran: Lo peor

será este invierno.



II



Los cuerpos de las madres parieron

crías hurañas

como gatas de muelle.


Nos buscan insistentes respuestas y mejillas.


A punto del desgarro,

nuestros cuerpos les reprochan

tener manos muy frías y se encogen

de hombros: Dando una vuelta

o

Por ahí.



―――――――――――



LITERATURA UNIVERSAL



El primer hijo

de la mujer debe enseñarme

cómo se pare en hospitales públicos de gestión privada

ha cumplido hace poco treinta años

sin presión positiva continua

en las vías respiratorias.


Su madre

se acuclilla junto a mi pelota de pilates

que se deshincha un verso más a la vista de nadie y

sollozamos

juntas, sin que el aire sospeche,

por la férrea salud

de la literatura universal.



―――――――――――



EL OFICIO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO



Nadie causa mayores daños a la Iglesia católica

que las parteras

Los inquisidores KRÄMER & SPRENGER



Ya verás. Cuando en tus manos tomes

sus diminutas manos nuevas

dejará de doler.

Te olvidarás de todo lo demás.


Debo de estar mal hecha: aún puede dolerme

y no me olvido.


Y a la memoria verde de aquel daño

le debo este poder de agradecer, además de las suyas,

todas y cada una de las manos hermanas

que tomaron las mías

la noche en que aquel rayo me dividió por la mitad.


Sus dueñas respondían a los nombres de Katia,

Magdalena, Saray.


Las balsámicas hijas de Artemisa.


Tomadoras de manos.


El auténtico oficio más antiguo del mundo.




Martha Asunción Alonso

Literatura Universal


Isla Elefante


viernes, 13 de enero de 2023

UN POEMA DE MARTHA ASUNCIÓN ALONSO EN GLORIA A GLORIA ANTOLOGÍA HOMENAJE A GLORIA FUERTES

 

 

 

 

Nació

con una oposición bajo el brazo

y largo pelo.

 

De camino a la clínica,

dilatando en un taxi, a su madre

se le antojó un banana Split.

 

El Papa estaba nuevo en esa época.

Los cronistas lo saben porque andaba. Y yo

me lo imagino

vistiendo un par de levis bajo las sacras faldas.

 

Aquel año dio comienzo en miércoles.

Descubrimos diez

satélites danzando en torno a Urano. Bélgica

ganó en Eurovisión.

 

A lo que voy:

llegó con pelo largo, demasiada vergüenza

y el equilibrio justo para un bípedo.

 

Aprendió a respirar sin ruedines al cumplir

veintimuchos.

Le crecían preguntas sin regarla.

Fue a la universidad por no volver al médico.

 

Viajó. Se drogó poco. Una vez tuvo

que defender su casa a paraguazos. Se enamoró

muy mal,

peor y por fin bien.

 

Mantiene

todavía una estrecha correspondencia con el

monstruo

del Lago Ness y el Duende del Armario.

 

Vive y se acabará con el trastorno

de la fe. Para que se entienda: rebusca

poesía.

 

 

 

Martha Asunción Alonso (1986)

En Gloria a Gloria

(Antología Homenaje a Gloria Fuertes)

Selección y nota de Sonia San Román

 

Planeta Clandestino

Ediciones del 4 de agosto


jueves, 10 de marzo de 2022

TRES POEMAS DE JEAN-JOSEPH REBÉARIVELO EN ANTOLOGÍA DE LA NUEVA POESÍA NEGRA Y MALGACHE EN LENGUA FRANCESA DE LÉOPOLD SÉDAR SENGHOR

 

 

 

 

2

 

¿Qué rata invisible,

venida de las paredes de la noche,

mordisquea la galleta láctea de la luna?

Mañana por la mañana,

cuando se haya marchado,

quedarán marcas de dientes sangrantes.

 

Mañana por la mañana,

quienes se hayan embriagado toda la noche

y quienes salgan de jugar,

al mirar la luna,

balbucearán:

«¿De quién son estos cinco duros

dando vueltas en la mesa verde?»

«¡Ah!, añadirá uno de ellos,

¡el amigo lo perdió todo

y se mató!»

 

Y se reirán al unísono

y, tambaleándose, se caerán.

La luna, por su parte, ya no estará allí:

La rata se la habrá llevado a su agujero.

 

 

 

3

 

 

 

La piel de la vaca negra está tendida,

tendida pero no puesta a secar,

tendida en la sombra séptuple.

¿Pero quién derribó a la vaca negra,

muerta sin un mugido, muerta sin un bramido,

muerta sin ser perseguida

por esa pradera florida de estrellas?

 

Ahí la tenéis yaciendo en mitad del cielo.

 

Tendida está la piel

sobre la caja de resonancia del viento

que esculpen los espíritus del sueño.

 

Y el tambor está listo

mientras se coronan de gladiolos

los cuernos del becerro liberado

que brinca

y pace en la yerba de las colinas.

 

Resonó,

y sus conjuros se volverán sueños

hasta el momento en que la vaca negra resucite,

blanca y rosa,

ante un río de luz.

 

 

 

17

 

 

 

El vidriero negro

cuyas pupilas sin nombre nadie ha visto jamás

y en cuyos hombros nadie se ha alzado aún,

el esclavo aquel recubierto de perlas de cristalería,

robusto como Atlas

cargando los siete cielos en la cabeza,

parece que el río múltiple de las nubes se lo va a llevar,

el río que ya moja su lamba.

 

Mil y un pedazos de cristal

caen de sus manos

pero rebotan en su frente

herida por las montañas

donde nacen los vientos.

 

Y asistes a su suplicio cotidiano

y a su labor sin fin;

asustes a su agonía fulminante

en cuanto resuenan en las murallas del Este

las conchas marinas;

pero ya no experimentas piedad por él

y ni recuerdas que su sufrimiento recomienza

cada vez que naufraga el sol.

 

 

 

Jean-Joseph Rabéarivelo

 

En Antología de la nueva poesía negra y malgache en lengua francesa de Léopold Sédar Senghor.

 

Traducción y notas de Martha Asunción Alonso

 

Ultramarinos editorial

 

 

 

 

—————————————————

 

 

«»

 


miércoles, 9 de marzo de 2022

FRAGMENTO DE ORFEO NEGRO DE JEAN-PAUL SARTRE EN ANTOLOGÍA DE LA NUEVA POESÍA NEGRA Y MALGACHE EN LENGUA FRANCESA DE LÉOPOLD SÉDAR SENGHOR

 


 

 

 

La reacción del hablador al fracaso de la prosa es, en efecto, lo que Bataille denomina «el holocausto de las palabras». Mientras podamos creer que una armonía preestablecida rige las relaciones del verbo y el Ser, usamos palabras sin necesidad de verlas, con una confianza ciega. Son órganos sensoriales: bocas, manos, ventanas abiertas al mundo. Al primer fracaso, toda esta palabrería se desmorona y queda fuera de nuestro alcance; y pasamos a ser capaces de ver el sistema entero: ya no es más que un mecanismo escacharrado, destruido, que aún agita los brazos para indicar en el vacío. Somos conscientes de golpe de la locura que supone la empresa de nombrar; entendemos que el lenguaje es prosa en esencia y que la prosa, por esencia, es fracaso; se alza el ser ante nosotros como una torre de silencio y, si tratamos una última vez de asirlo, descubrimos que no queda más alternativa que el silencio: «evocar, entre sombras de urgencia, el objeto acallado por alusivas palabras, nunca directas, reducidas al silencio igual». * Nadie lo ha explicado mejor: la poesía es como el ilusionista que intenta sugerir el ser en y a través de la palpitante desaparición de las palabras, el poeta nos hace sospechar, más allá del tumulto que en sí mismo se anula, la enorme densidad del silencio; puesto que no podemos callarnos, es necesario crear silencio con el lenguaje. Desde Mallarmé a los surrealistas, el objetivo último de la poesía francesa tiene que ver, a mi modo de ver, con esta autodestrucción del lenguaje. El poema es una cámara oscura donde las palabras dan vueltas entrechocando, enajenadas. Colisionan al vuelo: se encienden mutuamente, se incendian y vuelven a caer en llamas.

 

 

 

Jean-Paul Sartre

Orfeo Negro

 

En Antología de la nueva poesía negra y malgache en lengua francesa de Léopold Sédar Senghor.

 

Traducción y notas de Martha Asunción Alonso

 

Ultramarinos editorial


miércoles, 7 de abril de 2021

TRES POEMAS DE DETENER LA PRIMAVERA DE MARTHA ASUNCIÓN ALONSO

 

 

 

 

Nostalgiar

 

 

 

Plataneros meciendo el corazón,

duendecillos de mimbre en las estufas

y el abuelo, que vuelve de la mina,

con pan de pajarines y meruéndanos rojos

(rojos eran tus labios cuando pescabas nubes,

de niño, por las Veigas)

 

Nostalgiar.

 

Crepitar de mazorcas en el horno.

Otoño en cucuruchos de papel.

 

Esta niña no sabe el padrenuestro,

ni la tabla del cinco,

ni estar sola.

 

El príncipe soltero del desván invisible.

Manchas chinas de aceite sobre papel de estraza.

 

Nostalgiar.

 

Quiero, abuela, hojaldres y una gripe,

cachorros callejeros a los pies de mi cama:

volver, lavarme el corazón con manzanilla.

 

Esta niña no sabe estar con nadie,

salirse de los cuadros del salón,

dibujar un sombrero… Ni una boa.

 

 

—————————————————

 

 

 

Emaús

 

 

 

Pierre Lecoq, en la esquina de la Grand Place con Saint-Vaast, vende los mejores cruasanes de Béthune. Yo estaba en la lavandería mirando los tambores de aquellas secadoras cuando un mendigo abrió la puerta y me llegó el aroma dulce del hojaldre. Era el invierno. La soledad y los vasos de plástico junto al distribuidor de detergente y las monedas diminutas de dos céntimos. No sirven para nada. Crucé entonces la calle y pisé un charco y en el escaparate iluminado de Lecoq los cruasanes eran como juguetes caros, tan perfectos. El mendigo cruzó. Vino hacia mí. Le vi mover los labios para no decir nada, la taza de cerveza entre las manos con mitones y una manta isotérmina del SAMU flotándole detrás, como una capa triste de aluminio. Parece un súper héroe, ¿sabe usted? Era noviembre y fue de noche y los coches pasaban salpicándonos frío y a mi no me llegaban las monedas de cobre ni para la secadora ni un pastel. Puedo prestarle un euro -dijo entonces el héroe, amoratado, buscándome los ojos en el escaparate-. Puedo prestarle un euro, Señorita, si usted quiere. Parece ser que en árabe y hebreo “Emaús” significa “primavera templada”. Un alto en el camino.

 

 

—————————————————

 

 

All You Need

 

 

 

Aquel dolor, la luz gigante en mi cabeza.

Cualquier autobús vale, cualquier mano tendida:

Esto es lo más al norte que has estado -pensaba-

Y estás sola. Sola con el dolor,

la luz hiriente,

un enjambre de bichos sangrando en los oídos.

Pronto escuché una voz, vi esas monedas

puras caer sobre la herida, poco a poco.

Sólo entendí: Deshielo.

Fue estallando el dolor, la luz, de mil colores.

 

 

 

Martha Asunción Alonso

Detener la primavera

 

Ediciones Hiperión