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domingo, 10 de septiembre de 2017

DOS POEMAS DE AMOR DE PABLO MÜLLER







A Conchi

Te escribo porque estoy en deuda, porque te celebro, amor,
escribo como te respiro a la mañana y hacernos
compasión en las palabras, despacio los días
al pronunciarlas: la risa, la deuda, la playa,
te escribo para salvarnos en la vida, para hacernos
de los trozos de la alegría,
hacer grande lo pequeño, tener por mucho lo poco.

Te escribo para resistir el miedo, proteger al niño,
librarlos del ruido a las preguntas,
abrir las ventanas a todas las lunas nuevas
hornear el alimento, fundir la escarcha,
porque el amor, mi amor, nos salva del miedo
a tener miedo, de estarnos tristes antes
de que llegue la tristeza,

te escribo amor porque estoy en deuda
porque te celebro,
amor


Enero de 2017



A Conchi

Algunas palabras son breves
como las flores del lilo,
algunas, aún impresas en tinta
se ahogan en la oscuridad de los libros cerrados
mencionan jardín y huerto, manoverde,
se muestran en el reflejo del agua de los volcanes,
viajan en el bolso al pie en los automóviles.

Algunas palabras hay que colocarlas
en la línea tenue del verano
junto a los barcos lentos,
esta, amor,
se pone en el mar
que abraza, amor.


Septiembre de 2017







viernes, 16 de septiembre de 2016

MUJER DE LLUVIA


En la habitación de verano, agosto 2016, por Pablo Müller



A Conchi 

 
En septiembre, a las mañanas, las voces dejan fluir

las aguas, no interrumpen la conversación de los pájaros,

eres la mujer de lluvia, algunos árboles en silencio

niegan el saludo a los automóviles, eres la joven

del viento,

                  en septiembre, a las mañanas,

en el adiós a la luna hembra que fecunda

el huerto, caminas junto a las flores las mejores palabras

para cada día, este pan,

                                             poeta sin verso,

y luego las pones

junto a los zapatos, para que andemos en el amor

los que te amamos,

                                  todos los meses, todos los años,

naves de lo diurno, en septiembre, en esta mañana,

amor, celebramos tu presencia, tus pasos entre la tierra,

tus palabras bálsamo, amor,

amor.

 

jueves, 11 de febrero de 2016

UNA NOCHE DE AMOR HACE UNIVERSO


Presentación Contra el miedo. Fotografía de Ibon Zubiela



miedo.(Del lat. metus).
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.



«Una noche
de amor hace universo»
Aurora Luque

A Conchi

He visto un árbol grande y frondoso hecho de palabras,
tú me has traído,
he visto a mi ancestro delante de ese árbol,
tú me lo has mostrado,
he visto su deseo de llenarlo de palabras,
tú me has traído, no las tenía,
he visto palabras que unen árboles
y personas que caminan entre ellos, tú y yo,
sin palabras, no faltan, tranquilas, con silencio,
he visto mi corazón y era el mar grande
llegando a la playa, tú me has traído,
contigo contando la arena,
he visto mis pulmones y eran los robles grandes de niño,
del tiempo de helechos y pájaros,
tú has traído ese canto,
he visto un aeropuerto y alguien que decía adiós
y os he visto a todos y he llorado de alegría,
soy un lugar de paso,
soy el rastro del agua de enero en algunos bosques,
soy la piedra del fondo del arroyo
y pregunto si soy agua
y tú las manos que la remansa.
Una noche de amor hace universo,
tú haces universo.



miércoles, 6 de enero de 2016

NOCHE DE MAGAS



noche del cinco de enero por Pablo Müller


A Conchi

La nieve es lugar de palabras
que dejan huella,
los árboles en el frío las recogen,
las ofrecen a los ojos
templados de la tarde.

La carretera es lugar de conversación
a la primera hora,
la hora del cimiento:
siempre hay árboles a los lados,
míralos,
apuntándonos los diálogos.

La playa es lugar para dejar
correr los secretos,
en la orilla hacemos
el mismo abrazo que las olas,
y hay árboles recitando
las palabras que nos unen
y alimentan: amar,
amor,
te quiero.


martes, cinco de enero de 2016

viernes, 11 de septiembre de 2015

EN ESTA HABITACIÓN


Desde la habitación, agosto 2015 por Pablo Müller


A Conchi

En esta habitación hace ya quince años
que cabemos todos, en esta mesa
hemos escrito quince años, hemos
llorado quince años, ha venido
la luna de agosto, y también la de septiembre,
un marzo jubiloso y los cuadernos,
han estacionado pájaros y los murciélagos,
y siempre ha ganado la alegría
un juego donde la tristeza no jugaba,
pero siempre nos miraba con cariño.

Ahora tendremos que hacernos nuevas
las fotos de todos los quince años,
listar los insomnios, establecer cercanías,
contar las polillas que bailan la farola,
acercarlas a la ventana, plantar
árboles y albahaca, sí,
es esta habitación cabemos todos.





viernes, 26 de junio de 2015

RESPLANDOR


Gijón, junio de 2015 por Pablo Müller


«…el poema está hecho desde siempre.»
Álvaro Mutis

A Conchi

El poema es el tibio resplandor,
la mano en movimiento, despacio,
de la mujer que me llama a su lado.

La mujer con el vientre lleno
en su oscuro reflejo, invierno tal vez,
del hacedor de las palabras:
miradas que dialogan con las palomas

y llenan el poema.




martes, 30 de septiembre de 2014

IGNORANCIA


Torrejón, en febrero del 2014 por Pablo Müller


«Porque a fin de cuentas
lo que hay es ignorancia de la ignorancia
y manos ocupadas en lavarse las manos.»
Wislawa Szymborska

Leer el poema en el sótano es escuchar poemas en el sótano es confundir lo que oyes y lo que piensas en el sótano es arrimar la espalda y las paredes que sostienen el sótano.
La prueba de vida y de voz que se hace invierno, las palabras de lejos en el otro de los idiomas del dolor — ahí cerca — traducidos por la lectora que luego te hace lector y sucesivamente.
Como si no se hubiera ido - ¿a dónde si no?
Y cada vez que se lee se vuelve al estrecho momento en la calleja en que se escribe, — ahora —, en  el 68, en el invierno del 43, y ahora.
Se hace abierta la voz y la presencia, humilde, del invierno, como si no fuera con nosotros y no tuviera que arrancar el coche escondido en el parking y estuvieras aquí, amor, y dormir a mi lado en el hotel de los aviones.


La Central, Madrid, 12 de febrero de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

LOS RÍOS DEL FINAL


En Cáceres, por Pablo Müller, en agosto de 2014

«Cuenta Valmiki, en la primera parte del Ramayana (Balakanda II), que mientras paseaba por la orilla de un río se encontró con una pareja de pájaros Krauñca apareándose en la rama de un árbol. De repente el macho cayó traspasado por la flecha de un cazador y la hembra emitió un grito tan desolado, tan terrible, que traspasó el corazón del poeta. Valmiki dice haber experimentado en ese instante la desesperación del ave y haberse sentido hasta tal punto lleno de compasión que el dolor estalló en sus labios en forma de palabra ritmada. Y así fue, dice, como surgió en él la expresión poética. La compasión se había transformado en verso,»
Chantal Maillard - India

A Conchi

Los ríos del final para agosto
retiran su aguas de los árboles
escriben de nuevo sus orillas
y nuestros pasos deben ir más allá.
Ayer las mareas bajas alejan ciertos barcos
de puerto, y las gaviotas difícil
vuelan para librar ese vacío.
Hoy todas las noches las garzas al abrazo
esperan la flecha del cazador y en el sueño
el grito dolor la pena honda
la grieta abierta sin palabra.
Esta noche el paso abrazo, el vuelo
alegría en el vacio libre,
la palabra, amor, que nos contiene.

Buenas noches, mi amor.


8 de septiembre de 2014

domingo, 20 de abril de 2014

CIUDAD NOCHE


Habitación de Hotel, Avilés, junio de 2013 por Pablo Müller


«De noche todas las ciudades son

oscuros derrumbaderos de sueños»

José Blanco

A Conchi

Uno

La patria de uno no es un mapa, es imposible proyectarla en un plano, es un volumen y se puede palpar con la madrugada de agosto, con las esperas en los aeropuertos para encontrarme contigo.

Dos

En el Hotel Silken de Avilés me dicen que no debe notárseme el miedo, que el miedo debe salirme como combate, y feroz, poner diente entre los otros miedos para aguardar que el más sucumba y el director de esta farsa se lleve el resto, palmada, sobre, dinero,

lasensacióndeltrabajobienhecho, padre y orgullo.

Me digo que hay poco lugar para el vínculo y entonces sé que mi miedo abre las zanjas del abismo que tanto miedo me da…

 

domingo, 19 de enero de 2014

UNA NOCHE DE AMOR HACE UNIVERSO


Loiola, noviembre de 2013 por Pablo Müller



«Una noche

de amor hace universo»

Aurora Luque

A Conchi

He visto un árbol grande y frondoso hecho de palabras

tú me has traído, he visto a mi ancestro delante del árbol,

tú me lo has mostrado, y he visto su deseo de llenarlo de palabras, tú me has traído, no las tenía

he visto palabras que unen árboles y personas que caminan entre ellos, tú y yo, sin palabras, no faltan, tranquilas, con silencio,

he visto mi corazón y era el mar grande llegando a la playa, tú me has traído, contigo contando la arena de domingo,

he visto mis pulmones y eran los bosques grandes de mi niño, del tiempo de helechos y pájaros, tú has traído ese canto y esa risa,

he visto un aeropuerto y alguien que decía adiós y os he visto a todos y he llorado de alegría,

soy un lugar de paso,

soy el rastro del agua de enero entre los árboles de memoria,

soy la piedra del fondo del arroyo

y pregunto si soy agua

y tú las manos que la remansa.

Una noche de amor hace universo, tú haces universo.
 

lunes, 22 de octubre de 2012

HAY UNA MUJER BAÑÁNDOSE EN EL RUIDO DEL AGUA DEL MAR


Playa de Azkorri, en septiembre de 2011 por Pablo Müller



A Conchi

Hay una mujer bañándose en el ruido del agua del mar, 
hay una mujer que salta la espuma blanca de sal,
sal de un gris de metal que brilla para el mar.
Hay una mujer con un cuerpo de delgada luz
y al fondo marchan los barcos con su mercancia de luz.
Hay una mujer hermosa bailando en la tarde de las playas,
cubierta con la arena de paz y el calor de los junios.
Hay una mujer a la espera de la ola y cuando llega,
la abraza, la surca, la toma, — es suya —
en sus senos el agua se remansa en leche,
sus negros cabellos son las manos del líquido,
y sus brazos contienen el océano de luz y tierra.
Hay una mujer que se hace diminuta en el mar
y el mar se hace hermoso, enorme con la mujer hermosa.
Hay una mujer hermosa que se hace enorme en el mar
y el mar se hace sumiso charco reverente y contenido.
Hay una mujer hermosa que dice mi nombre en el lenguaje de las aguas,
y el mar lo repite en la lengua de los barcos.
En la playa los diccionarios tienen las páginas de sol.
El mar sabe que los brazos de la mujer estrenan el gesto de las madres
y su ternura es el ensayo de las tardes.
Los barcos mercantes se alejan, dan la popa a la playa.
Salta la mujer hermosa sobre las olas
— un salto cada ocho segundos: el latido de un niño —
sobre una ola verde, una ola blanca, una ola gris,
una ola de plata y sol.
Al salir la mujer hermosa del mar el agua dice adiós,
ya no hay barcos: la raya del aire los esconde,
y las arenas la reciben con las manos de calor.
En la alta mar las brújulas cambian los puntos cardinales
por las piedras de colores, las nubes visten del color
de la lejanía a los marineros.
En la playa la mujer se acerca con los pasos de los líquidos,
sobre la arena los cabellos locos juegan a los remolinos
con los vientos,
una mano en el vientre anuncia la promesa de una caricia
de mar.


viernes, 14 de septiembre de 2012

EL TIEMPO SUSPENDIDO



Costa da Morte en agosto de 2012 por Pablo Müller



A Conchi

El tiempo suspendido en tus ojos es la imagen de la mañana nueva,
el brillo con noche nunca avisa tu mirada,
porque su luz siempre llega antes que la pregunta  inquieta.

Del mismo modo que los peines en los hoteles
hurto tu mirada
y la escondo en mi entraña pues el comedor
es tan grande que sólo hay lugar para nosotros,
y tu gesto, apagada la música por la hora del comienzo,
es de un sabor nuevo: café, tabaco de lejos y cobijo.

Afuera hay un rompeolas que resguarda el trozo
del mar refugiado en la calma, ocupado en acariciar
los vientres de metal viejo de los barcos cansados,
al otro lado,
rompiéndose los dientes de espuma contra la escollera,
otro mar ruge reclamando su encuentro.

Si caminamos un rato, aunque sea de día,
sobre la piedra arrojada del dique,
podemos repasar tu cuello
— desde anoche celebra el olvido imposible —

Si te fijas un poco verás que me salen guardianes de mar,
centinelas para impedir el asalto
del mar motín en ruina de ira.

Si te fijas un poco admirarás a los patos dementes
que acometen las aguas como acompañados de furia
y se detienen en el justo instante
para el requiebro: una roca vacía
del impacto y su huella.


No poseo esa habilidad. El tiempo suspendido
por tus ojos se mancha de brillo con noche,
el tiempo suspendido enumera las paladas sin rima
de los remeros jóvenes, en tu presencia
llama al último muerto y a su campana,
y concede al invierno el beneficio de las cerezas
y a mi presencia tu arrojo.

A Coruña en agosto de 2012 por Pablo Müller