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lunes, 25 de noviembre de 2024

ME ENTRENÉ PARA HACER COSAS DE PATRICIA GONZÁLEZ LÓPEZ EN OTRO CASO DE INSEGURIDAD

 



 

 

 

Me entrené para hacer cosas

que me hacen mal

y el día que me reí fuerte

me mandaron a educarme

estuve a punto de cortar un futuro hermoso

con el filo de un capricho

traté de olvidar mi humanidad

para poder distinguir

el cuerpo de lo importante

sentí estallar mi equilibrio

como liendre entre las uñas

perdí el peso de las palabras

entre lo jodido y lo absurdo,

le di ventaja al sueño

más que al carácter

pretendía luchar por las leyes

y quebré las propias

regalé mi digestión al enemigo

entregué mis intestinos a

secretos transmitidos por saliva

me enamoré más de lo que permitía mi hígado

me alimenté de la cobardía lógica de los tiernos

y me escapé por la lujuria

cuando mi electro salió hermoso

ya me había adaptado a la sociedad,

había empezado a creer en la tensión

¿dónde está la inseguridad?

no sé si tener más miedo al estado

al último desamor

o al colorante de los jugos en sobre

¿qué es la inseguridad?

¿la policía

el próximo enamoramiento

o yo?

Cuando los perros me muestran la panza

me hacen dudar

qué es ser buena no sé

creo que no quiero serlo

ya pagué mucho

por intentarlo.

 

 

 

Patricia González López

Otro caso de inseguridad

 

Ediciones Liliputienses


sábado, 11 de julio de 2020

DOS POEMAS DE DOLIENTE DE PATRICIA GONZÁLEZ LÓPEZ





Los culpables



Si alguna vez
un crimen sucede cerca de casa
quiero dejar de
ser pobre y fea
ganarme la vida con
oficios de servir componer cuidar limpiar
tener mucho que perder como
para declararme culpable por unos pesos
tener ahorros y algo de fama
que alcancen para convertirme en héroe
matar en defensa propia
linchar en nombre del bien
contar la anécdota:
“tuve miedo pero estoy viva”.
Huellas digitales y antecedentes penales
para entrar a trabajar.

En el country los señores de prisión en casa,
revisan a las domésticas antes de salir.
Pienso en la cartera de mamá y sus cachivaches
y me dan ganas de gritar al de seguridad:
¡No tiene lugar para robarse
tantos muertos de creme!





Recién entiendo
que pasé mi vida
buscando a quien echarle la culpa
de las faltas de mi cuerpo
yo prendí velas para ser perfecta
a medida que te acercabas
yo aún rellenando la sonrisa
y sin creerlo estábamos
en casa jugando a ser niños
que descubren su cuerpo por primera vez
se me gastó el paladar mientras te adoraba
me agoté de inventarte
mientras nos engañaba el calendario
pero ya te estaba culpando
me mataste hasta mirarme
doliente
cuando me iba
por fin me entraba ese vestido y me iba
mientras era mi universo
me viste
y nos vimos con los ojos del fondo
me acercaste el colchón de las fantasías
como cuando vos de chico
porque extrañabas
marcabas el número de tu abuela
en un teléfono público sin monedas
para que pase
te maté hasta que te vi, también
vos también me querías,
al fin, al fin nos vimos,
al fin hay grupo.



Patricia González López
Doliente

Ediciones Liliputienses