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domingo, 30 de octubre de 2016

LA GRATITUD


El padre, Areeta, en los años sesenta, del archivo de Pablo Müller



«Cerrar los ojos delante.

Todo lo que eres es nada.»

Laia Noguera i Clofent

 

Mi padre no ha muerto / es indestructible, es / un viejo marino incansado, es / el ingeniero alto de las metáforas / y las canteras.

Mi padre no ha muerto: / ha apagado el interruptor, (ja) más / esta delgada línea con el entendimiento / tendido en la cama abrazadora / sentado en la silla de las ruedas / atento al mecanismo de los cerrojos / repitiendo la palabra tomate, / la palabra manzana.

Así en mayo, puse una vara / en la tierra para sujetar las plantas / nuevas y ahora brota / un manzano…

La gratitud.

 

 

 


domingo, 24 de julio de 2016

LOS QUE ESPERAN


Mujeres y niños en las minas de Bizkaia. 1890. Archivo Museo de la Minería del País Vasco



«Los que esperan que lleguen las condiciones objetivas de la revolución esperarán por siempre.»

Rosa Luxemburgo

 

Contra el dueño de la mina el bisabuelo barrena

el agujero preciso para el cartucho de dinamita,

el que arrancará el brazo al hijo Julián,

el que dará los réditos futuros de los premios nobel,

el que engordará la cuenta mercenaria de Vargas Llosa.

 

Antes contra el dueño de la tierra que expulsa

al padre sin nombre, contra el guardia civil que escupe

a la puerta de la taberna de donde marcha sin pagar,

antes contra el cura que golpea con el cinto a las niñas

que juegan porque es viernes y el silencio es obligatorio

y así aprenderlo cuando habla el hombre,

habla el patrón,

habla el dolor.

 

Contra el dueño del taller de las máquinas el abuelo

forja las anclas del miedo, los viajes tristes en los barcos

a América, la última carta del hermano lejos,

la fiesta obligada para aplaudir al dictador que entra

en la oscura ciudad de humo y niebla mar,

contra el dueño,

contra el capataz,

contra el hombre que aún

no es persona.

 

 

miércoles, 6 de julio de 2016

ACERCA DE LA PALABRA INTANGIBLE


Septiembre de 2011 por Pablo Müller


INTANGIBLE

 

Todo se puede tocar, con la punta

de unos dedos, otros, con la esquina

de una idea, conciencia, con la gota

seca del aliento de este cansancio

de palabras.

 

Todo se puede tocar, es la misma

escena la que muestra una palabra

pronunciada, amor, una palabra oída,

adiós, una palabra tocada, ven, bien,

acércate, belleza, dolor.

 

Todo se puede tocar, es cuestión

de acariciar la voz convenida,

desde el miembro vivo

del cuerpo verdad.

 

jueves, 12 de marzo de 2015

EN EL CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS INGLESES


Cementerio de soldados ingleses de Gibraltar, agosto de 2014 por Pablo Müller


En el cementerio de los soldados ingleses
el hijo revisa las plantas y sus insectos,
come galletas, huele a mar,
las últimas flores de agosto solo blancas
y rojas se escapan de las sombras de las lápidas
— reclaman esa conversación pendiente
con la luz del sol —

Luego en diciembre asoma la imagen del gato
enterrado bajo el arbusto que guarda
la que será huerta junto a la casa nueva.




domingo, 1 de marzo de 2015

DOMINGO, UNO DE MARZO


El carguero DBC Chartering entrando al puerto de Bilbao, el uno de marzo de 2015 por Pablo Müller



El carguero DBC Chartering entra en puerto,
a domingo, el segundo nombre
de padre, las hiedras se agarran los muros
y desconchan el mortero, hace
veintinueve años que faltas, ¿te has ido?

Tras la lápida blanca no estás, has dicho,
ningún ruido hace sombra a las olas,
inclinado en la baranda sobre el acantilado,
en su fondo salen las invisibles galerías
por donde del cementerio
los muertos llegáis al mar.




sábado, 4 de octubre de 2014

EL HOMBRE VIEJO TIENE UNA PUERTA QUE SUENA AL ABRIRSE AL PADRE MUERTO


Gernika, febrero de 2014 por Pablo Müller



«…el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.»
Federico García Lorca – Poeta en Nueva York

El día de su muerte recordó
el conductor del coche fúnebre el nombre
de todos sus pasajeros — el pan de sus manos, la sal
para los meses y su luna —,

la mujer cajera
del supermercado: queso fresco, alubias, una bombilla,
tenía un hijo que se llamaba Jon, y era sábado,
el hombre viejo en la fila, pollo, chorizo, patatas, cerveza,
tenía un hijo de nombre Andrés, y era sábado,
— no dormía desde el amanecer de abril, limpiaba iglesias —,
el hombre viejo tiene una puerta de madera
que suena al abrirla al padre muerto:, — llega del taller de rodamientos —,
y golpea el rostro a las bienvenidas.

Ay de los barcos que se llevan a los niños camino de la nueva guerra y dejan a cambio carbón para la forja de las armas…

Ay del soldado que marcha en bicicleta por las calles abiertas del insomnio, sin más hijos que la boca de la mina de donde salen los viejos sin lástima, sin el brazo izquierdo de la dinamita…

Ay del hermano grande que se sube a los barcos para atravesar el océano de la noche y en el agua el espesor del tiempo detiene el viaje,
el frío saludo de la tierra nueva

En la esquina de la avenida alguien escribe los versos en las aceras que pisas, hermano, recién limpias la sangre del desahuciado,

Ay de la sepultura donde gusano es antes que ceniza, donde bacteria es antes que osamenta y de las flores que de boca a boca avanzan domingos a martes, porque esta música es el baile de los bombardeos, de los abriles y los lunes, en los puestos apretados de la plaza del mercado

— en este barro de memoria que se seca al calor de las monedas —
— y otro silencio para la madre muerta —



martes, 19 de agosto de 2014

UN MONO BORRACHO PICADO POR UN ESCORPIÓN


en viaje, julio 2014 por Pablo Müller




Lo que veo, lo que hay, lo que percibo, lo que soy,

una flauta, la mente, el pájaro, un canto líquido

que fluye por la tarde, hay piedra en ese camino,

cuerda donde amarra la mirada y un lápiz,

un libro abierto lo sujeta la mano, antes esas líneas

fueron leídas, ¿qué hace esa mano?

¿quién pregunta esto?

A la mano se le escapan las verdades, antes

dijo que verdad y tarde son lo mismo ¿quién lo decide?

¿quién pregunta esto?

El niño llora el dolor más viejo, le protege el cansancio,

a su izquierda se pasea el tigre, es su vida y la mía,

escupe esos miedos antiguos, no son los suyos,

mientras el hombre anciano despeja su memoria,

hay un camino de paja hasta agosto, suelo firme,

pared sólida, Bosch PSB 50 RE, 500 watt,

suit obertura en la menor, Georg Philipp Telemann.

 

viernes, 8 de agosto de 2014

LO PRIMERO QUE APRENDE UN NIÑO


agosto 2014 por Pablo Müller




«que lo humano viene del pájaro

es lo primero que ha de aprender un niño»

Mar Benegas

 

Lo primero que aprende un niño es el hueco del abrazo, los límites de Dinamarca y el olor de la alegría, luego los inventarios, los pájaros, los árboles y algunos perros que caminan al lado. El horno y su ruido, las voces y los helados, — viajes a los mares antiguos — y que el miedo se hace con el padre.

 

miércoles, 30 de julio de 2014

NO SUENA EL TELÉFONO DE EMERGENCIAS


Autobuses, Bilbao, junio de 2014 por Pablo Müller



«Antes del tiempo alas y luz

antes, mucho antes del universo

hubo un útero»

Mar Benegas

 

No suena el teléfono de emergencias en el instante preciso, por eso hay cenizas junto al árbol útero, ni hay padre consuelo con la palabra libertad e hijo con el mismo verbo, en la ciudad hay hornos donde las voces hacen los poemas de ruido y mirada,

no suena el teléfono de emergencias y hay un hueco de dolor abierto, ¿quién no teme la palabra útero? ¿la palabra nicho?
No quiere junio terminar ni el sábado llegar a noche,
no hay bajo las fluorescentes lugar de paso, y la mano se cierra a toda esperanza,
no hay ningún mar que no sea nosotros, viaje de tu mano, amor, te vas, amor, ¿qué le queda a la vida? Escucha: la muerte es todo amor y ese lugar que había antes del universo,
no suena el teléfono de emergencias en el instante preciso, por eso hay cenizas junto al árbol útero y el abrazo vergüenza rompe las tardes, tengo un hijo que crece y duele el dolor del padre, puedo agachar la cabeza y honrar esa grandeza, ¿puedo recuperar el miedo y hacerlo bondad?
No dejes a un pájaro al cuidado de las ciudades,
no mires a las playas,
no rescates los barcos por mucho que los marinos digan que son hijos del padre duelo y sin música, ¿quién pagará esta ronda de vida? ¿quién?
 

 

sábado, 12 de julio de 2014

AUTOCONOCIMIENTO


Hotel, junio, 2014, Torrejón, por Pablo Müller



«…tan lejos el pañuelo que cubre su martillo / la sierra / los clavos del oficio en un silencio sin república. ¿Faltan rostros que fuimos en calendarios del despojo?»

Juan Gelman

 

Un profesor trae la lámpara mágica y olvida crecer, ¿cómo a su lado lo harán los más jóvenes?

Un guerrerodios pelea por el éxito del padre, ¿cómo no fracasar como él? ¿cómo no entendió?

Un príncipe patricio fatuo muestra el camino de los entresijos del alma de las monjas y sí, es ruido el recreo y los árboles de los patios, ¿cómo no reconocer el vacío?

Un pistolero, un espadachín, un libro viejo, el accidente de tráfico, la tarjeta de visita sobre el mostrador húmedo del barnoche, ¿cómo no dejarlo al olvido?

Un picapedrero borracho mira inconsciente la violencia dolor de la guerra de otros, ¿cómo no va a hablar a las sombras? ¿cómo no responder a ese silencio?

Una estricta muerte y su ritual acompaña al trabajo a la mañana y a la tarde vidrioalcohol y termitas, ¿cómo no contar los billetes y esconderlos de las ratas?

Un hombre viejo gruñe y fotocopia los viajes a la muerte, deja el jornal como escupitajo, ¿cómo no buscar el autobús a los lejos? ¿y el sur?

 

En los trayectos del vendedor hay charcos y baile en los polígonos industriales, hay amor, y cormoranes de cobalto al cuidado de las acerías: juegan con el humo de sus chimeneas, ¿cómo no reconocer el polvo del taller, abuelo? ¿y no llorar al amanecer en algunas de las autopistas y su peaje?

El recuerdo cae lugar paraíso perdido y se rompe ¿cómo no falso espejo? Ajusta el casco, cuida la corbata y ase el plano con las instrucciones para las incertidumbres, ¿cómo no en blanco?

 

 

 

viernes, 2 de mayo de 2014

CARGAR A PLOMO LA MEMORIA


Hijo y abril por Pablo Müller


«cargamos mil kilos de plomo en la memoria»

Laura Yasan

 

Cargar a plomo la memoria

de otro — ayer así

sin poder huir, tal es

el agradecimiento, tal es

el oscuro calor de las letras,

tal es el eco roto

de la noche, metal

que soporte ese peso.

 

Cargar a plomo la escalera

de otro y subir el

imposible otro, conmigo

en el juego, porque

“yo hablo en el nombre de los sobrevivientes”,

hijo, descargar, hijo, en las salidas

de emergencia mis heridas

y las otras, te sea

leve la memoria, te deje

liviana la mía, la tuya que pese

como el papel de estas palabras.

 

martes, 15 de abril de 2014

NADIE SE EQUIVOCA CUANDO ESCRIBE POEMAS


Viveiro, agosto de 2013 por Pablo Müller


«Cuando escribo poemas

no tengo

nunca

sensación

de equivocarme»

Marta Sanz

 

El bosque en movimiento es el reflejo del miedo,

el caminante,

ahora, ¿hay bosque sin caminante?

El caos del mundo es el reflejo del caos nuestro de

cada día,

hay quien lee agobiado el mundo de

cada día,

hay una casa en la conciencia de

cada familia,

fuera hay un bosque, un error, un peligro,

— el conocimiento nuevo—

entonces,

¿para qué este miedo?

siempre para qué

 

jueves, 30 de enero de 2014

TEMPRANO ÁRBOL VIEJO


Zorroza, septiembre de 2012 por Pablo Müller


«vida entera dentro del tiempo para aspirar a memoria.»

Eduardo Milán

 

 

Temprano — árbol viejo — lluvia que llegó

de noche — los bancos mojados del parque

— y sentado escribir —

— la niña con la pistola en la mano —

los ojos de ayer negando la vista — alguien

que se acerca con el miedo.

 

el murmullo frío

de los motores de la carretera

cercana — el perro que ladra

poco y despacio.

— la mujer con el insomnio antiguo —

 

Y con la niebla los pájaros acordando

la conversación de la mañana,

las novedades del día

y su borroso pensamiento,

vivimos —

 

Loiola, 15 de septiembre de 2013 Lantzarte, 22 y 25 de diciembre de 2013, 30 de enero de 2014


viernes, 18 de octubre de 2013

LAS MUJERES EN MI FAMILIA HABLABAN DESPUÉS Y DESPACIO

 
 
Mujeres de mi familia, del archivo de Pablo Müller

 
«brindo

por los hombres y mujeres

que van soltando lastre»

Gsús Bonilla

 

 

Las mujeres en mi familia hablaban después y despacio,

y el lugar de sus palabras era la despensa,

los hombres bebían vino,

tomaban café solo y fumaban cigarrillos,

iban a las guerras — las de dentro y las de fuera —

llevaban las palabras de las mujeres para fabricar postas con ellas,

— devueltas en los cuerpos de los pichones —

 

Las mujeres en mi familia hablaban

en los funerales, bajito, de sus hombres muertos,

antes del tiempo de la palabra a la tarde,

y en aquellos duelos, noches, llegaban las sonrisas despacio,

después, para quedarse.

 


Hombres de mi familia, del archivo de Pablo Müller
 
 

domingo, 9 de junio de 2013

LOS FERROCARRILES DE LÁGRIMAS NEGRAS



Hermanas, hacia 1949 del archivo de Pablo Müller


«la única sabiduría es el olvido.»

Antonio Gamoneda

 

Llegan los ferrocarriles de lágrimas negras

sobre las vías semejantes a los ríos de carbón

por los puentes de hierro livianos como alas de pájaro.

 

Son azules las calles de la ciudad de la mordaza,

entre los adoquines nos salen las malas yerbas,

junto a las aceras nos salen las yerbas buenas,

una mujer cuenta a sus seis hermanos muertos

cosas de la edad, dice antes de llorarles los olvidos

y los calcetines,

 

las tres hermanas vivas se encuentran

en la habitación del luto y miran despacio

a los hombres que se mueren,

a los hombres que están muertos

y cuentan

a la hermana ausente,

a las dos hermanas muertas,

como se llega a la madrugada hablando el idioma de las mujeres:

 

— en la cuneta de la carretera vieja

apareció el cuerpo fusilado junto al roble de la curva

nadie lo conoce y todos echan la culpa

a la guerra de los lejos,—

— hay un ferrocarril negro que pasa a los diez kilómetros justos del jornal de pobre,

a los diez kilómetros de senda de monte donde se quema la madera en las carboneras.—

 

Nos llega el viento que vuelve locos a los caballos,

en la huerta abandonada la paja se sale por los ojos

ajenos que no miran.

Las edades de los libros tienen los años cortos,

las edades de los panaderos tienen los años manchados de harina,

las edades de los alfareros tienen los años atrapados en la arcilla dura,

las edades de los jornaleros tienen los años con más paja que grano,

 

y nosotros tenemos los años que podemos.

 

Si alguien dice que llegan los ferrocarriles con lágrimas negras,

no le creas,

el que llora es el ferroviario y su aprendiz que acarrea

los carbones de los días y de las noches,

la legumbre humilde que cuece la lumbre del hambre antigua,

esa que nos olvidan fue refugio de la risa,

por muchas grietas que la juventud recuerde a carcajadas,

por muchos soldados acurrucados en los barracones de los jueves,

por muchas preguntas que hacen a los hierros de las gargantas,

a las nochestempestades que lamentan las madres

en los aguaceros de las locuras:

 

celebramos la palabra grande

la primera que dice madre.