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jueves, 11 de enero de 2024

EL MURMULLO DE BELÉN GOPEGUI

 





     «Para presentar al personaje destinatario del mensaje de un texto de autoayuda concebido como ficción, voy a acudir a una imagen de Gerard Genette descrita a partir de este enunciado de Balzac: “Siempre hay alguien al lado”. Este sujeto es distinto del narratario, del personaje al que se dirigen de forma explícita la mayor parte de estos libros tomados como ensayos de consumo masivo. El usted o el tú de la autoayuda, por lo general, y como se verá, es un individuo débil y, al mismo tiempo, infatuado, alguien que busca ser complacido de cualquier manera y que no pretende, casi nunca, ejercer el sentido crítico, pues necesita el consuelo tanto como a menudo busca el halago estos últimos rasgos no están, por cierto, demasiado lejos de la actitud que en ocasiones se fomenta desde la llamada “alta cultura” y quiere creer que las cosas pueden cambiar mediante instrucciones que a veces rozan el conjuro y el pensamiento mágico».



Belén Gopegui

El murmullo

La autoayuda como novela, un caso de confabulación


Debate

martes, 4 de enero de 2022

UN FRAGMENTO DE EXISTIRÍAMOS EL MAR DE BELÉN GOPEGUI

 

 

 

 

«Ocurre en un momento de la biografía, no siempre es pronto, no siempre tarde: ocurre que se deja de creer en los propósitos. Sin nihilismo, sin caer en el absurdo. Levántate, brazo, y el brazo sigue obedeciendo. Sal de la cama, cuerpo, desayuna, métete en el metro, atraviesa el umbral de tu oficina, siéntate, trabaja. Y el cuerpo sale de la cama, desayuna, se desplaza, trabaja. Sin duda el cerebro también es cuerpo. El cuerpo se autoordena; hacer del entendimiento, o de la mente o del cerebro, un personaje no es más que un modo de hablar. Se producen propósitos y glóbulos rojos. Ahora bien, si la vida promedio de un glóbulo rojo es de entre cien y ciento veinte días, la del propósito está por determinarse. Nadie, en todo caso, duda de que los propósitos existen incluso cuando se deja de creer en ellos. No es su existencia lo que se pone en cuestión sino, vale decir, su puntería. Qué poco aciertan a menudo los propósitos. El grado de desacierto parece estar ligado a su tamaño tanto como a su duración. Entre lo que quisimos hacer y lo que finalmente hicimos, qué barrancos, qué averías, qué tremenda distancia, qué insensateces».

 

 

 

Belén Gopegui

Exitiríamos el mar

 

Penguin Random House


sábado, 4 de agosto de 2018

UN FRAGMENTO DE QUÉDATE ESTE DÍA Y ESTA NOCHE CONMIGO DE BELÉN GOPEGUI




Hay personas que ponen todo su empeño y logran cosas. La perseverancia es real, a su pausado ritmo la tortuga avanza. El talento crea su ondulación, esa perturbación que se propaga y a veces es perceptible como lluvia en la tierra. Aunque una cosa es ser, dicen, y otra pertenecer. Olga no se cree que esas cualidades pertenezcan a nadie. Más bien se encuentran y se usan, lo cual está bien. Si se le dice a una persona que lo conseguido no es del todo suyo, tal vez le aflija. Pero sólo podría demostrarse que la cualidad le pertenece si se demostrara que cualquier otra persona, habiendo trabajado lo mismo, con iguales unidades de constancia o de talento en una vida diversa, habría obtenido un resultado semejante. Demostrarlo es imposible y ni siquiera tiene demasiado interés. Por otro lado, cualquiera de esas cualidades es distinta del mérito. Porque el mérito lo juzgan los demás mientras que la perseverancia, como el talento, mal que bien puede cotejarse. El mérito, en cambio, es una pantalla vacía, el pretexto de alguien que posee un interés en imponer sus clasificaciones.


Belén Gopegui
Quédate este día y esta noche conmigo

Literatura Random House


sábado, 31 de diciembre de 2016

CUADERNO DE BITÁCORA


Playa de Azkorri, 31 de diciembre de 2016 por Pablo Müller

«Y un buen día descubrimos que la pregunta no era por qué escribir, por qué escribíamos, sino desde dónde hacerlo.»

Belén Gopegui

 

«Vivir atentamente,…, en el doble sentido de atento: ser atento junto a estar atento» nos recuerda Jorge Riechmann. Hoy a la mañana desde la playa pueden verse los mismos barcos fondeados fuera de puerto a la espera de la transferencia para pagar las tasas de amarre del puerto de Bilbao. Alguien verá la elegancia de los mercantes en la línea del horizonte, o la pujanza del tráfico comercial mundial. Yo veo marinos solos lejos del amor, por un trabajo que no les deja vivir el amor.

 
las piedras de la playa

 
 


«Creo en el amor como fuente de toda resistencia y entrega» nos dice Uberto Stabile. Entre los amores que hacen los días: Conchi y Mikel, caminamos por la arena y las piedras. Desde lejos parecen todas blancas. Cuando nos acercamos las hay rojas, doradas, pardas, negras de hierro viejo. Desde el detalle, atento a la diferencia, saber que el amor es el origen de la resistencia y que desde lejos el blanco es el color del espejismo.

Feliz feroz 2017

 




miércoles, 20 de julio de 2016

la historia con minúscula



Moguer, julio de 2015 por Pablo Müller
 
 
 
«Existe […] una historia con minúscula en donde se lucha por hacer las cosas bien. Eso es un fin y es al mismo tiempo un durante, y en el durante hay sentido»

Belén Gopegui

 

la historia con minúscula es sobria

y callada, que no muda,

la historia con minúscula está en los márgenes,

clandestina, escrita en cuadernos,

atenta y paciente,

la historia con minúscula ocurre al final del día,

el resto sus protagonistas trabajan,

y se acerca con la atención del cuidado,

a veces ofrece café y bizcocho,

la historia con minúscula madruga con las mujeres,

con la tenaz decisión de hacerlo bien,

cuenta todos los fracasos para que no haya derrota,

porque la historia con minúscula,

al contrario de esa otra que avasalla,

vuelve a la casa siempre alguna vez.

 

 

jueves, 14 de julio de 2011

ACCESO NO AUTORIZADO DE BELÉN GOPEGUI

Foto de viaje: Castilla agosto de 2010 por Pablo Müller


La ficción es un asunto muy serio y cuando la ficción la maneja Belén Gopegui añade a la seriedad la propuesta de nuevos escenarios de ficción. Belén arriesga en Acceso no autorizado cuando narra la deriva de una vicepresidenta del gobierno de España que termina cayendo en desgracia ante un presidente distante y voluble, en una pelea con un ministro de interior que logra desplazarla de su parcela de poder. Esta propuesta — sobre el plano del relato más convencional inconsistente y loca — se convierte en la novela de Belén Gopegui en personajes con cuerpo que se vinculan entre ellos narrando la  gestión despiadada del poder, la soledad, el miedo al fracaso y a la muerte, construyendo a partir de esos vínculos una trama sólida y fluida. Pero también nos acerca a la esencia de control de los ciudadanos que proporciona las nuevas tecnologías, a la dignidad en la derrota como una forma de victoria y la necesidad de la confianza en los otros para seguir siendo humanos.El poder económico y su actual lacayo, el poder político, han conseguido hoy en día un nivel de control sobre los ciudadanos inimaginable hace unos años, que incluso alcanza a la esfera de la ficción, marcando qué escenarios son “posibles” y cuáles no. Belén Gopegui desafía ese poder y hace literatura grande.
Y seguimos errando en esas nieblas