miércoles, 31 de octubre de 2018

FINAL DE CARMEN CRESPO EN TODO ARDIÓ LUMINOSO




Final


Como un eco rojo y metálico en el interior de la placenta o como un soplo en el corazón de un niño: 'Todos los trenes parten del hierro y desde ahí se inicia el vértigo: pero sólo son ráfagas. El ojo traza una línea y alguien mira el vaivén de unos mechones mientras la nuca (y el eco de nuevo golpeando, desde dentro, el vientre de una madre). Una música sistólica palpa el perfil de la montaña y es como si nos viéramos antes de nacer.


Carmen Crespo
Todo ardió luminoso

Amargord Ediciones

martes, 30 de octubre de 2018

CARL JUNG SALUDABA UN POEMA DE JOANNE KYGER




CARL JUNG SALUDABA


Carl Jung saludaba a todos sus utensilios de cocina
   al levantarse por la mañana

   “Buenos días sartén
     Hola taza
        Saludos cucharita de plata”

                                Todos estamos juntos en esto
                                aunque tus pensamientos crean

que eres importante y lo intentes y te conviertas

en alguien especial, como un 'dios'
   que no se inclina ante el bien y el mal

                    Hasta ahora dos billones invertidos en Guerra
                       podrían haberse gastado en odontología

     No poder esconderse de la tristeza o el peligro
        de invadir un país como en un videojuego
           o de esas noticias que se vuelven tu 'vida'

El roble venenoso se vuelve rojo en la continuidad de la maleza
   Nacarada Sabiduría Interminable que se resiembra como loca.

De veras, no puedo ver un paso más allá, ni el sol
   ni la luna ni las estrellas. Así que ahí
     estamos en esta luz tenue

contemplando el agroterrorismo del maíz bio-técnológico
   o el patógeno phytophora ramorum
     que fulmina al roble en una muerte súbita

Atendiendo a conceptos como 'democracias peligrosas'
Mirando desde el refugio hacia afuera

     en la estación de la niebla

31 de julio, 2004


Joanne Kyger
A tiempo
Selección de Joanne Kyger
Traducción y prólogo de Mónica Caldeiro

Varasek Ediciones


lunes, 29 de octubre de 2018

MÁSCARA NEGRA UN POEMA DE MARINA ARRATE




MÁSCARA NEGRA


Para que me amaras
maquillé yo mi rostro de negro
y así pintada
ascendí de nuevo al escenario
monstruosa y deformada.

Quería mostrar los negro
de mi oculto rostro
(Atrás las maquilladas capas)
Quería ser
mimo del terror,
ser fascinante.

Ahora,
de espaldas a ti,
miro el guante negro que cubre
la superficie blanca de mi brazo
de mi brazo níveo de pura porcelana
cristalina de China
y en el cuerpo
delgado y nervioso
el vestido negro que ajusta
como otro guante
la silueta contoneante
de la predilecta lujuriosa.

Un abanico antiguo de conchaperla
remolineo en mi muñeca
y en el aire se muestran
los revueltos pelos de mi axila.

Pero es mi espalda la que te enfrenta, observa,
mi espalda curva
insinuante y desnuda.

Enrosco mi verde manto
de Eva y acometo:
Qué placer éste de bajar lenta,
suave, sensualmente
el cierre eclair que encierra su grupa.
Todo el vestido cede
y su contorno bruno.

Esta es la entrada triunfal
de la carne en el estrado:
blanca es y redonda,
firme y suave.

Y en derredor todo es
rojo y oscuro.

Plateada es la caminata en el sendero
y su redonda luna.
Es hora, date vuelta, princesa,
enséñame tu rostro.

Momento – murmuro con voz ronca
que no hay nada.
Sino un giro violento de mi oculto rostro.
Primero:       vampira con dientes de sangre y ojos
                     negros de cadáver y
después:      la consumida.


Y todo nada más que un espectáculo
para que vieras a esta deformada
y la amaras
con terror y piedad.



Marina Arrate
Máscara Negra



domingo, 28 de octubre de 2018

UN FRAGMENTO DE HACIA LA MUDEZ DE SERGIO ESPINOSA




a veces solo a veces pienso en la distancia pregunto si ha de medir en metros o en intentos cuánto me pertenece si rezo cuánto si perezco cuánto si vienes si vengo por este jardín nuestro1 giro si aquí mando yo dime qué es esta noche y de quién es la boca que siento entre los dedos si mía es la verdad dime quién y dime qué he de saber para volver a erizarme entre la bruma dime cuál es el momento en el que cae el abrazo en el que cae el sol en el que caigo yo dime extranjero y dime dónde nos separa la frontera si aquí mando yo dime cuánto queda para abandonar este lugar o al menos dime cuántas veces me sentiré amado protector tu firme látigo

1 Escrito con Natalia Litvinova. Deformado sin permiso de la autora.



Sergio Espinosa
Hacia la mudez

Kriller71ediciones


sábado, 27 de octubre de 2018

TINTA CHINA DE ANA ILCE GÓMEZ




TINTA CHINA

En ésta, la sala de mi casa, donde no hay mares ni olas, hay una costa dura para el sueño. Aquí espulgo las horas que pasan. Bebo el brebaje de la tarde y aniquilo de un solo golpe el tiempo. Pereza. Modorra de tener que levantarme cada día con un lado flaco de humildad y otro de miedo. Todo está en contra mía. Predestino un minuto al canto y alguien me avisa que a estas alturas ya mustian las sirenas. Hasta el pez brillante y disecado se disuelve en la más filosa de las aguas. Mi piedra fundamental yace en el fondo de algún río junto al banco de coral, la flor ártica y el moho renegrido, puesto que todo se derrumba, se contrahace y se va a pique. Solo al final, hermanable con mi sueño yazgo ente la hora luna y el sol de siempre, heredando a los míos algo más que una vida para vivir: la dura concha de fuego redomado que como muda de culebra quizá, quizá no sobreviva.


Ana Ilce Gómez
Poesía reunida

Editorial Pre-Textos


viernes, 26 de octubre de 2018

SÉ DE UNA MARIPOSA... UN POEMA DE MARÍA ÁNGELES MAESO




Sé de una mariposa que, hora tras hora, se endurece
para fijar sus pies
sobre una flor de alambre.
La he visto
arrastrar sobres con radiografía
perseguida por remedios contra la calvicie.

Ya sabréis de alguno de esos sobres,
cuarenta kilos por uno noventa de estatura,
de la mano de su madre.

Yo le oí a ella decirle anoche:
¿Y qué tal si nos vamos, tú y yo solos,
a las estrellas del campo
y terminamos con un chute a lo bestia?

Ah, la ilusión del fin, cuarzo
en el joyero ahumándose cuando el sobre respondió:
Ay no mamá que la muerte duele tanto.

Y ahí siguen en lo suyo, ras-ras, fémur contra fémur,
mordiéndome las uñas yo por no terminar aquí,
con el polvo de la tiza acribillada,
en jaula de harina negra.



María Ángeles Maeso
Trazado de la periferia



jueves, 25 de octubre de 2018

CUATRO HAYKUS DE JUAN MANUEL URÍA




La poesía
se vuelca en mi interior
desde su fuente.

———————

Solemnidad
de un árbol aferrado
a su silencio.

———————

El hombre triste
se transforma en el canto
grácil de un pájaro.

———————

Siento a su lado
una verdad oculta
anciano de agua.



Juan Manuel Uria
K'amékuarhu

Luces de Gálibo

miércoles, 24 de octubre de 2018

MARÍA NEGRONI EL ARTE DEL ERROR




Desde el cielo, lo observa una procesión de estrellas desconocidas. Mañana volverá a partir. Como si fuera en busca de los que escribió, persiguiéndose, tratando de entender, de competir con sus propias imágenes, es decir con eso que quedó inexpresado, o se complejizó al expresarse, como un hambre debajo de un hambre. Después, nada. Hace frío en la noche de piedra del desierto. Hay lunas que siguen a lunas en una tristeza así. Los poemas escritos son huellas en la arena. Señalan pulcramente aquellos que extrañamos.


María Negroni
El arte del error

Vaso Roto


martes, 23 de octubre de 2018

TRISTEZA DE AMEBA UN POEMA DE ALBA FLORES ROBLA




TRISTEZA DE AMEBA


Nos pone muy tristes la gente que muere sin haber visto el mar
y los niños que descubren la nieve cuando ya no son niños.
Los ancianos que hacen sopas de letras en los bancos de los parques,
aquellos a los que les tiemblan las manos
y no entienden las películas que echan por las tardes,
justo después de las noticias.
A veces también
nos pone tristes ver a los patos encerrados en los estanques,
y a las palomas que viven en las plazas sucias
de todas las ciudades.
Luego está la tristeza de los días de lluvia,
pero esta es distinta,
porque no nos hace falta mirar hacia afuera
para sentirla.


Alba Flores Robla
Digan adiós a la muchacha

Ediciones Rialp


lunes, 22 de octubre de 2018

UN LIBRO ABIERTO UN POEMA DE MARÍA PÁMPANAS




UN LIBRO ABIERTO


Mi madre es un libro abierto.
A ella esto le da miedo,
porque sabe que los desconocidos
pueden leerla como si fueran familia,
pero yo siento que no hay nada más tierno
que leer a mi madre
mientras charlamos.

Cualquiera podría mirarle a los ojos
y empezar una novela.
Casi puedes observar cómo se le amontonan
las palabras tras la frente.
A veces, parece que vaya a caerle
un prólogo,
un índice
cuando sacude su pelo.

Cuando está triste,
le ruedan ilustraciones por las mejillas
y no necesita explicarte cómo lo hace,
porque a cada pestañeo pasa una página
y puedes seguir leyendo.

Mi madre es un libro abierto
y eso la incomoda,
porque sus pequeñas orejas a modo de pergamino
son un reclamo para muchos.
A veces, da vértigo dejarse llevar por su lectura.

Cuando está asustada
le asoman tímidas metáforas a cada pie de página,
pero si está calmada,
si de verdad está calmada,
podrás leerla directamente,
observando cómo le rebosan de historias nuevas las mejillas.

Y como mi madre es un libro precioso,
es difícil tener suficiente.
Y al llegar al extremo de cada capítulo
coincidiréis conmigo en que
no importa lo bueno que vaya a ser el final:
nunca quiero que se acabe.


María Pämpanas
En el borde del labio


domingo, 21 de octubre de 2018

PHIL COLLINS ONE MORE NIGHT UN POEMA DE FERNANDO SARRÍA




PHIL COLLINS
[One More Night]


Hay días con un perfume inacabado a pachuli
impregnándote la ropa,
el aroma perdido de una buena maría,
el sabor en la boca de la absenta y el tabaco,
el rencor de la luz de la mañana,
el hambre del frío en los huesos
que cala el cuero negro,
la gorra oscura en que me escondo
y el poco tiempo
que nos dejó el sueño.

(En el Duffo)


Fernando Sarría
Bares

Planeta Clandestino
Ediciones del 4 de agosto


sábado, 20 de octubre de 2018

UN FRAGMENTO DE AMOR DE ANDRÉ SANT'ANNA




Aquellos soviéticos y el Rey de Inglaterra y aquellos soldados estáticos en la puerta del palacio del Rey de Inglaterra, en el borde del camino.
Todos los problemas del mundo.
Todas las palabras. Todas las palabras. Todas las palabras. Todas las palabras.
Todas las palabras del príncipe. Todas las palabras de Roberto Carlos.
Todas las palabras explicando todas las palabras.
Todas las palabras.
Sentencias.
La sangre de las criaturas y el veneno de aquella mujer cascabel y todos aquellos tipos que se suicidaron y todos aquellos tipos que enloquecieron.
Dioses, dioses, dioses.
Fiestas del paraíso llenas de ángeles sin sexo que nunca piensan en coños, que nunca salpican sangre, que nunca absorben el veneno de las mujeres cascabel y por eso son felices tocando el arpa.
Restaurante populares sirven inmensos platos de arroz con alubias para todos aquellos operarios. Empresarios gordos prefieren comer alguna cosa más sofisticada como criaturas salpicando sangre.


André Sant'Anna
Amor

Traducción de Aníbal Cristobo
Kriller71ediciones

viernes, 19 de octubre de 2018

LA DEUDA NACIONAL UN POEMA DE JOHN ASHBERY




LA DEUDA NACIONAL


Compramos el pudin a ras de suelo
por el maullido que emiten sus pliegues.
Pero había otra en ciernes, la diosa luminaria
para quien no se mitigó ajuste alguno. Ah,
la matemática de pretéritas horas de té.
Y cuando ese hubo estampado su firma, bueno,
fue inútil aseverar compensaciones válidas.
Sí, era solo para nobles
en la cámara dorada. Lustre de estrellas y unas buenas
brisas perdidas, que nos recordaran dónde más estuvimos.

Entretanto fui complacido.
Formas alternativas de transporte
hicieron brotar espuma a los párpados,
se les ofrecerán a los desafortunados
que se encuentren en semejante situación
mañana a esa hora.

Bastante feliz a veces,
¿por eso nos pagaron dinero a todos?
Se me puede comprar,
el peso de mi pelo riela,
recordando algo del futuro lejano,
algo que nos gustaría, y que le gustamos...

¡Scheherezade! ¿Fuiste tú desde el comienzo? Entonces ¿por qué
ese otro vertedero reclamó los restos
que el cielo creyó conveniente repartirnos, a nosotros
discretamente indignos, como mejor puede?

¿Tienes una revista preferida?
¿Te consideras de izquierdas?
¿Elevados costes de mantenimiento? El contenido queda
infectado, o se desenfoca.
Los obreros instalan la vulgata del pez.



John Ashbery
El alboroto de los pájaros

Traducción de Eduardo Iriarte
Visor Libros


jueves, 18 de octubre de 2018

EN LA SIEN UN POEMA DE ELISA RUEDA




EN LA SIEN

Papaver amapola


En el antiguo cementerio hay muertos que aguardan verdades.
A los fusilados se les olvidaba en una fosa,
                        —nadie sabe aún cómo su compañera lo consiguió
pero a él, su familia pudo rezarle
en aquel nicho de la quinta altura.
El cráneo trepanado en un lateral se deshacía en polvo.

En el antiguo cementerio hay muertos que aguardan verdades.
Aunque sean verdades piadosas,
como la del sepulturero
que limpiando el nicho de la quinta altura,
abrió el sudario y aseguraba a la anciana que preguntaba
por los huesos del padre,
que el tiro fue en el pecho.

II

Descifro las coordenadas del verano:
amarillo de los campos de trigo
y una carretera.
Las amapolas, condenadas a las cunetas,
reivindican su condición de dueñas del paisaje
y refulgen en pequeños grupos para no ser olvidadas.

Cualquier carretera en verano parece llevarte a la libertad.

Campos recién segados
y cunetas olvidadas
descifran las coordenadas de la muerte.

Quiere la amapola prestar su color
a una memoria teñida de rojo.


Elisa Rueda
Tentación botánica

Fundación Valparaíso


martes, 16 de octubre de 2018

INTEMPERIE DE LUIS LUNA




Construyes un carro con los materiales de la demolición, con las canciones abandonadas en los vertederos. Y contemplas la luz, las esquirlas del sol que anidan en su fondo como animales huecos, o huecos de animal cuando despierta. En ese amanecer el espejo es una forma de lenguaje, igual que la cuchilla y el jabón de afeitar. Comienzas entonces las tareas del día. Saludar a los pájaros, hacer de ellos el movimiento no visible de la luz bajo las alacenas del hambre. Escuchas llorar a los niños en los pozos y espina de los pechos. Escuchas en la boca de las madres la rama del árbol de la miseria, el canto ahogado de la herramienta del frío.


Luis Luna
Intemperie

Amargord Ediciones