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martes, 6 de agosto de 2024

CASAS CLAUSURADAS DE ROGER SANTIVÁÑEZ EN AURELIA

 




CASAS CLAUSURADAS



1 Junín 381


Las canastas de mi madre

Se asolean bajo la clara luz

Del intenso pasadizo interior


La sombra de los algarrobos

Llega a través de las claraboyas

Lejanas en la tarde spectral


Las bancas del comedor esperan

La caída del tiempo en el frutero

De metal azul con mangos ciruelos


Nunca termino de almorzar

El arroz con frejoles se petrifica

En el plato de arabescos rosados


El Viejo aparador llena la pared de enfrente

Lo adorna un azafate de Coca-Cola con

Aérea hostess sonriendo feliz & brunette


La siesta de mis padres continúa

El silencio recorre las habitaciones

El murmullo apagado de las cosas


Lámparas de laca se aposentan en la sala

La radiola Telefunken duerme oscura en

Sus bordes dorados hay una canción.




2 Santa María 320-328


La enredadera trepa feraz sobre el muro

Cubre el techo del Belvedere paterno

El viento caliente cruza el ventanal de


La sala azul donde muere mi niñez

Al fondo se duele el cantar de la chiroca

Configura sollozos maternos vespertinos


La grama acepta la planeada belleza solar

Losetas oscuras brillan en la mampara batiente

Hay umbrales por nadie recorridos nada


Sino el aire agrupado en las esquinas

Rincones perpetuamente agitados por el

Vacío variopinto de la noche más cerrada


Alambres tendido del balcón al frontis

Crece el símil de la yedra apenas

Bailada por el friecito fecundo del poema.


[Estados Hundidos de América, Garden State, 2021]




Roger Santiváñez

Aurelia


Ilustraciones de Luis Verdejo

Nota de Maurizio Medo

Caligrafía de Chilis Cubeiro


Cartonera del escorpión azul


martes, 12 de marzo de 2024

UN FRAGMENTO DE VUELTA E IDA DE FRANCISCO LAYNA RANZ





8


Cuenta Blumenberg que en 1689 Leibniz recorre por mar la costa de Italia en una pequeña embarcación, único pasajero. En plena tormenta, los marinos, seguros de que no sabe su lengua, acuerdan en su presencia arrojarlo por la borda y repartirse sus posesiones. Leibniz saca de su bolsillo un rosario. Los marinos le ven rezar. Este gesto es decisivo pues ya lo creen hereje, no puede ser él quien atraiga la cólera de Dios. De acuerdo a Blumenberg, Leibniz fue responsable de una doble simulación. No quiso revelar que conocía la intención de los marinos, cuya lengua entendía. La segunda se representa bajo la forma de una pregunta: ¿es legítimo simular que se reza cuando no se está rezando? Cabría añadir que algo que en su origen es falso, o puede serlo, tiene un efecto verdadero, o puede tenerlo. Alianza entre diferentes miedos.

Queda una tercera hipótesis: los marinos tienen todas las manos ocupadas en la maniobra del barco, bajo la tempestad. Lo ven rezar y atribuyen la calma y la salvación a ese hombre tan extranjero como piadoso.

Además, estoy seguro de que una vez despejada la mañana alguno de los marinos volvió a pensar en el asalto. El viejo sol ayuda a disipar nubes y culpas.




Francisco Layna Ranz

Vuelta e ida


Ilustraciones de Ángel Cerviño

Nota de Maurizio Medo

Caligrafía de Chilis Cubeiro

Plantilla de Melissa Dillon


Cartonera del escorpión azul


 

miércoles, 7 de octubre de 2020

POEMAS DE DIEGO L. GARCÍA EN PAÍS IMAGINARIO POESÍA LATINOAMERICANA 1980 - 1992 EDICIÓN DE MAURIZIO MEDO

 

 

 

 

escrito en la caja plástica de un VHS de pulp fiction

necesitamos que saques el pastel del horno

[en 2095 el presidente desfilará

con su chihuahua kurt cobain por

la cinta de producción de operarios

felices. lxs poetas se depilarán para

competir por el premio a la bestia

pop del año

 

horóscopo diario el último,

p.43]

 

 

 

Historia del peso súperligero

o wélter junior. púgiles entre

61,237 kg y 63,503 kg

varones o mujeres

pinky mitchell — 1926

según la revista boxing Blade

fue el primer campeón

[imagen de pinky mitchel

[la nota biográfica está en última página]

pinky m. no escribió canciones

a lo sumo rompió algunos vidrios

con piedras de milwaukee hacia 1915

……

quiso ser sheriff pero

fue desarpobado

en dos oportunidades

dice antes de la sección

[his death]

 

 

 

examen para sheriff

 

esto es poesía

porque baja y clama.

esto no. no suena

ingente crepúsculo

déjame aprobar por

una obra social + carnet

un puesto público de

poeta. disparar a los

bandidos. limpiar

el bar. cuidar los trenes

sobre todo

matar a los indios

pospoéticos

 

 

 

hay partes de la sombra donde el concepto

A no desplaza al concepto B

sin embargo la lectura de B

lo desplazo todo / en primer lugar a B

y nos llega como una pedrada

en la frente / lo que llaman “una línea”

donde un instructivo te

injerta las normas

las formas de saludar al

superior / esa lengua

con años de entretenimiento para contar cómo

el registro de un ciclo solar puede dar un fruto común

para llenar las manos de todos las necesidades de

pasar por un hilo las cuentas colgarlo a modo

de talismán en el cuello de los que pasan se acercan

con rasgos clientelares a punto

de ser violentados por

lo que no queda de sombra

lo que ha sido pavimentado

 

 

 

la literatura es mi saco nuevo dice y ensaya

para un público del público su voz

mecánica / todo lo que puede acumular

para narrar esa trampa de ver / la

propiedad que ejerce en el espectáculo

donde desfilar es el tema preferido porque

también las balas de afuera están a

su favor / mientras pide un café

y sintoniza su ojo a dieta de velocidad

……

su medialectura es el éxito

cuando la pobreza adora la real gramática

……

¿cuándo termina esto?

 

 

 

Diego L. García

en País imaginario. Escrituras y transtextos. Poesía Latinoamericana 1980-1992

 

Selección de textos, introducción y notas: Maurizio Medo, Mario Arteca, Reynaldo Jiménez

 

Edición a cargo de Maurizio Medo

 

Ay del seis Poesía


martes, 8 de septiembre de 2020

UN FRAGMENTO DE TAMARA KAMENSZAIN EN BACKSTAGE DE MAURIZIO MEDO

 

 

 

 

El padre de mis hijos

fue un hombre de palabra

moribundo les decía a las enfermeras

cuando le preguntaban cómo se sentía

acá estoy en la dulce espera.

Maestro en el arte de decir

inesperadamente por sorpresa

lo que nunca nadie quiere escuchar

ese hombre se estaba yendo

a partir de su propia muerte.

Pero cómo hablar de la muerte de él

si mis hijos mis ojos los ojos de ellos

puestos en el pasado miran el futuro

ellos que nacieron en una generación

donde el reality show da miedo

ellos seguramente quieren saber

si es verdad o es mentira

lo que una madre escribe?

¿Cómo hablar de la muerte entonces

sin haberse muerto?

Cuando ellos descuenten mi tiempo

el tiempo de su padre volverá a visitarlos

y otros duelos otros sueños

de infancia revisitada los fortalecerán

para la vida por fuera lejos

de mi cuaderno a rayas.

Por eso por ellos digo:

no hablé y no creo que hable

por ahora.

 

 

 

Fragmento de La novela de la poesía

de

Tamara Kamenszain

En

Backstage

18 entrevistas (y algunas notas) alrededor de la poesía contemporánea

Maurizio Medo

 

Ediciones Liliputienses


martes, 11 de diciembre de 2018

SANTIAGO HUMBERSTONE UN POEMA DE DAMARIS CALDERÓN EN PAÍS IMAGINARIO




Santiago Humberstone


Yo, Humberstone,
hijo de un modesto empleado de correos
y nieto del Director de la Banda de Guardias Escoceses,
llegué aquí a hacer la América.
Yo, un oscuro químico
lustrado ahora por la sal,
inventé esa ficción: el pampino:
cruce de animal soñador necesitado con nativas de la zona.
Inventé el futuro, el futurismo,
Marinetti.
Me cagué en Le Corvusier,
la Torre Eifel,
esa ciudad amanerada:
París.
Aprendí palabras ásperas:
caliche, charqui, camanchaca
(yo que jugaba delicadamente al tenis,
yo, cuya vida era un campo de golf).
copié y apliqué el sistema Shanks
(que nadie conocía por aquí).
Tuve mano férrea,
tuve mano de obra
(barata).
Comencé por conquistar Agua Santa
y ahora me pudro en las Aguas del Tiempo.
Yo, que me horroricé
cuando escuché que estos indios llamaban chancos
a las relucientes máquinas metálicas, trituradoras,
porque les recordaban el ruido de los puercos al comer.
Establecí un Orden,
una jerarquía en el Caos:
de un lado los ingleses y los administradores,
del otro, los hombres y las bestias.
Yo, que puse un toque de delicadeza,
de civilización en estos páramos:
Al espejismo de los oasis de Pica y Matilla
opuse una piscina (metálica),
construí una plaza (pública),
una iglesia,
un tendido eléctrico,
un orfeón para que estos bárbaros
escucharan música
ópera
no el rumor sempiterno, monótono
de las arenas.
Yo, me la creí completa
y se la hice creer a medio mundo:
El salitre chileno el mejor del orbe”:
nitrato de sodio:la pólvora más eficaz
para las guerras intestinas y extranjeras.
(Así de cosmopolita):
El salitre chileno entra en Francia,
a Suecia,
llega a la antigua Hélade”
(hasta que los alemanes inventen el sintético
en la Segunda Guerra Mundial).
Yo, que me convertí en Santiago,
Santiago Humberstone,
tuve en mis manos el Oro,
el Oro Blanco,
el Monopolio.
Que me hice viejo, me hice venerable.
Padre
del Salitre—,
(la Compañía me obsequió una medalla de oro,
el Rey de Inglaterra me confirió
la Orden Oficial del Imperio Británico).
Yo, James T.,
cuyo nombre desaparece
bajo la formidable leyenda y las casas huachas,
extiendo mis raíces dieciséis metros bajo tierra
y no encuentro agua.
El desierto y la muerte
recobran su señorío.



Damaris Calderón

en País Imaginario – Escrituras y transtextos – Poesía en América latina 1960 – 1979

Selección de Mario Arteca, Benito del Pliego, Maurizio Medo

Edición a cargo de Maurizio Medo

Colección Once
Amargord Ediciones