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lunes, 18 de noviembre de 2024

LA CUCHARA UN POEMA DE BEGOÑA ABAD EN A LA IZQUIERDA DEL PADRE





 

 

 

 

La cuchara

 

 

Hablar de la cuchara

humilde en los cajones

no sirve, me dices, para el poema

y yo sonrío, vieja ya de todo,

no discuto, no contradigo…

La cuchara con la que crié a mis hijos,

la que llevas a tu boca cada día con suerte,

la que tu madre usaba los días festivos,

la que hacía música sobre el cristal de las copas,

la que con su frío aplacaba el dolor de tus

   chichones,

la de peltre, de mi abuela y de la suya

que dan sopas con honda

cuando me crezco, sabihonda,

y olvido el humilde valor de la cuchara

y de mi origen.

 

 

 

Begoña Abab

A la izquierda del padre

 

Prólogo de Miriam Reyes

 

Pregunta

martes, 17 de septiembre de 2024

CUATRO POEMAS DE MIRIAM REYES EN CON

 








PERO LO INÚTIL

es también parte de lo necesario


eso que practicamos

de abrir el cuerpo y hacerse espacio

es un ir hacia atrás y hacia delante

en el tiempo



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SI UNA VER ABIERTO

el cuerpo lleno se vuelca

que no sea sin querer



―――――――――――



LUEGO NO TERMINA AQUÍ NI EN LUGAR


se continúa infiltrando el cuerpo

para derribar la muralla


se continúa trabajando el signo

para construir lo mutuo



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FRONDOSO EL SENTIMIENTO

sabes que es de día

y más allá de las hojas hay luz

pero no puedes comprobarlo

sin metal afilado y golpe seco

no puedes comprobarlo

sin hacer un sonido de tallos cercenados

sin destapar el olor verde y lechoso de su jugo

que dejas atrás al avanzar

si hay avanzar


tampoco estaría mal quedarse allí

sentarse en el suelo al cobijo de las ramas

y escuchar lo vivo

lo que no necesita machete para entrar ni salir

ni para llegar a ninguna parte:

el cuerpo que se vale de sí mismo

que corta o cava o rompe sin otro instrumento

que se arquea o salta o repta

el muchas veces ágil y veloz

sin zapatillas aladas ni alas de cera atadas a la

espalda

el que se cuelga por entre

y cuando agacha y roza el vientre la tierra

fresca

no sabemos si encuentra el placer imaginado

en los pequeños pezones y el pubis

lo primero que necesito aprender es el

movimiento

lo segundo: el territorio




Miriam Reyes

Con


La Bella Varsovia


lunes, 24 de julio de 2023

URALITA UN POEMA DE MARÍA SEVILLA PARIS EN KALASHNIKOV

 

 

 

Uralita

 

 

Infancia es la lluvia repitiendo,

las inercias repicando aquel

escozor. Una piel de papel

fino, ablandada por la lluvia (y

las inercias repicaban en aquel

escozor), en que calcar el miedo

a contraluz de los días que se hacen

impúdicamente largos: el verano

es la evidencia de un exceso

mal cicatrizado; el miedo

como una radiografía. Y

la lluvia repetía aquel

escozor. La impotencia

se extendía como un pulmón

enfermo, como un pájaro muriéndose

en mis manos (la infancia, mía,

y su perfume de pájaro muriéndose

en mis manos).

Infancia era la lluvia

en los tejados de uralita, olor

a la lombriz de tierra y a partículas

de amianto que masticábamos,

impotentes, perseguidos por

el abuso de los días, cuando se hacían

impúdicamente largos.

 

 

 

María Sevilla Paris

Kalashnikov

 

Traducción de Caterina Riba y la autora

 

Prólogo de Miriam Reyes

 

Godall Edicions


miércoles, 30 de septiembre de 2020

CUATRO POEMAS DE INNOMBRABLE DE ANNA GUAL

 

 

 

 

Viaje interior

 

 

 

No se lo digas a nadie:

me he tragado la piedra

que me ha hecho caer

y he alzado el cuerpo

aprovechando un golpe de viento.

 

Si me muevo es

gracias al dolor que se desliza

esófago abajo,

hígado abajo, estómago abajo,

intestino grueso abajo,

abdomen abajo, rodillas abajo,

víscera adentro.

 

 

¿Qué por qué escribo?

Porque no sé hablar ni quiero aprender.

 

 

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Tórrido

 

 

 

Un libro donde cada página

es una parte de un cuerpo.

 

Cada símbolo,

un óvulo latiendo.

 

Cada verso nos acerca

al abrazo final

que apagará la costra de la vela.

 

 

Llegamos a creer

que existimos.

 

 

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Pan y cebolla

 

 

 

Las hormigas recogen con pinzas

el cráneo de las rosas.

 

 

Os esperamos en el soportal

donde nos baila el alma.

 

Tenemos un alfabeto

que nos distrae de la muerte.

 

 

—————————————————

 

 

El hibernar del oso

 

 

 

Me enamoré

del cordón umbilical.

 

Me daba los requerimientos, me los ofrecía en la boca.

 

Ahora vivo en la añoranza perpetua

de todas las vidas

a las que me habría podido amarrar

con aquel conducto

de carne y visiones.

 

Mi madre

todavía no sabe nada

de las pinturas rupestres

que le dibujé

en la pared uterina.

 

 

 

Anna Gual

Innombrable

 

Traducción de Miriam Reyes

 

Stendhal Books


domingo, 9 de agosto de 2020

LE HAVRE UN POEMA DE DANIEL SALGADO


 

 

 

LE HAVRE

 

 

 

El niño africano mira por la ventana del autobús.

En occidente el sol es negro y las consecuencias

están a la vista: nadie resiste, nadie gana.

Nadie comprende

porque cada vez se respira peor.

Pero todavía existe el brillo del otoño,

la imagen rota del internacionalismo proletario

y esa dignidad de la piedra gastada.

No hay plantas, hay arrabales junto al puerto

y la impugnación por la vía sentimental de la Europa fortaleza

y rostros excavados en un proceso de acumulación abortado.

Una historia minúscula que explica

las razones de la violencia del color de los árboles

 

aviso: este poema no trata del otoño, trata de la usura.

 

Los buques sirven para escapar y la muerte

no puede con nosotros. Esa moral

es lo que aprendemos en la luz de Normandía.

 

29 de noviembre

 

 

Daniel Salgado

Huelga general

Antología

 

Selección de Alberto García-Teresa

Traducción de Miriam Reyes

 

Marisma


lunes, 20 de julio de 2020

HI HA UN HOME PRODRINT-SE A L’AIGÜERA (HAY UN HOMBRE PUDRIÉNDOSE EN EL FREGADERO) DE DOLORS MIQUEL


 

 

 

HI HA UN HOME PRODRINT-SE A L’AIGÜERA

 

 

 

Amorrada al mugró de la mare eterna, estrenyent fortament el penis del fecundador, amb les entranyes seques a la boca, la vagina plena de blanques paraules, el semen entre els meus pits… Fa tres-cents diez, tres.centes nits que el sopar és a l’aigüera: Muntanyes de pinyols i restes. La cadena de forquilles a popa, talment un vaixell que s’enfonsa entre onades de microbis. El peix de la mística lliscant entre el sabó u el pa florit. Un gra d’arrós revolucionari al fons d’una cassola vora la llagosta decapitada. Dia i nit barallant-se dins un pinyol. Dins el verdet un vas llisca cap a la superficie del transparent. El pensament se’m beu el caos. Una mosca cau entre dos silencis i entre tres, cau un espermatozou, entre quatre s’ompla de sang el canelobre de la veu i s’encén la petita flama de la felicitat. L’espés mantell de boira va cobrint-ho tot. Creus  i ganivets a la boca. Navalles i roses a la veu. Les calaveres dels animals es pregunten si mai els ulls els tornaran a la conca mentre els seus ossets s’embalen cap al forat embussat dels temps. Mig d’esma enfonso la mà sota la pila d’atuells i d’immundicia i el trobo. Hi ha un home que es podreix a l’aigüera. Ell i el seu sexe. Els toco. Tres-cents dies sense neteja. Tres-centes nits sense neteja. Sóc una porca. Busco sabons amoníac lleixiu desincrustants saldumants desembussadors mentre els cucs foraden la tela, els líquids m’embruten els segons i l’esperit em busseja pel pantà de les emocions en un pulmó lliure i irreversible cap a Ell.

(Jo em sé el nom del meu mort

i el dic amb la boca tancada)

 

 

 

HAY UN HOMBRE PUDRIÉNDOSE EN EL FREGADERO

 

 

 

Amorrada al pezón de la madre eterna, apretando fuertemente el pene del fecundador, con las entrañas secas en la boca, la vagina llena de blancas palabras, el semen entre mis pechos… Hace trescientos días, trescientas noches que la cena está en el fregadero: montañas de huesos de aceitunas y restos. La cadena de tenedores en la popa, como un barco que se hunde entre oleadas de microbios. El pez de la mística entre el jabón y el pan mohoso. Un grano de arroz revolucionario al fondo de una olla, junto a la langosta decapitada. Día y noche peleándose dentro del hueso de una aceituna. Desde lo verdoso un vaso se desliza hacia la superficie de lo transparente. El pensamiento se bebe el caos. Una mosca cae entre dos silencios, entre tres cae un espermatozoo, entre cuatro se llena la sangre el candelabro de la voz y se enciende la pequeña llama de la felicidad. Un espeso manto de niebla lo va cubriendo todo. Cruces y cuchillos en la noca. Navajas y rosas en la voz. Las calaveras de los animales se preguntan si algún día les volverán los ojos a sus cuencas mientras sus pequeños huesos se precipitan hacia el agujero atascado del tiempo. Maquinalmente meto la mano bajo la pila de cacharros y de inmundicia y lo encuentro. Hay un hombre pudriéndose en el fregadero. Él y su sexo. Los toco. Trescientos días sin limpiar. Trescientas noches sin limpiar. Soy una cerda. Busco jabones amoniaco lejía desincrustantes salfumán desatascadores mientras los gusanos perforan la tele, los líquidos me ensucian los segundos y mi espíritu bucea por el pantano de las emociones a pulmón descubierto e irreversíblemente hacia Él.

(Yo sé el nombre de mi mundo

y lo digo con la boca cerrada)

 

 

 

Dolors Miquel

El guante de plástico rosa

 

Traducción de Miriam Reyes

 

Marisma


lunes, 27 de abril de 2020

SIETE POEMAS DE JAULA DE MIRIAM REYES




Déjalo estar
tú no eres mujer de horno y niños
no eres capaz de mantener con vida ni a un cactus.
No necesitas casa y semental
suéltalo y echa a andar de una vez.
Aquel amante tuyo tenía razón
para ti las personas son accidentes:
de pronto te suceden.


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Diluida en lo cotidiano
huyo tan despacio que
parece que me quedo.


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Cuánto más se tienen que aflojar tus carnes
cuántas arrugas te tienen que escribir en la cara
que el tiempo se acaba
y tú todavía no aprendes a vivir.


————————————


Ya no tengo más cuerpo en absoluto.
No digo despellejada descarnada desmenbrada.
Noto simplemente que ya no tengo cuerpo:
soy la pura humedad que un día caló los huesos que tuve.


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Me aplico: estoy borrando tu sexo
comida para las abejas—
el mundo exterior no puede alimentarme
por eso yo
con las fresas magulladas de mis labios
emborrono tu sexo.
Bajada a bajada lo consigo
me acerco a ese estado de perfección que es
la anulación del sentimiento.


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Corté los hilos limpié las huellas
detuve todo flujo que pudiera extenderse
del uno hacia el otro.
Barrí tu cuerpo de huesos y carne
fuera de mi cabeza.

Todo lo tibio también todo a la calle.

Y tú sigues repicando
incansable entre los tubos
vacíos de mis arterias.


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La belleza es un mal. Algo que se te clava
como un gancho de carnicero.
Por su belleza soy un costillar colgado para la venta.
Roja es mi carne cuando lo miro vean
cómo me abro de garganta a sexo.
Podría pasar horas goteando
contemplando
la forma de su espalda en el colchón.



Miriam Reyes
Jaula

Ediciones del 4 de agosto