Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones La uÑa RoTa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones La uÑa RoTa. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de octubre de 2024

PROTESTO DE ALMUDENA SÁNCHEZ EN GRAMÁTICA DE MI MADRE

 



 

 

 

PROTESTO

 

 

Incluso tú y yo, madre e hija,

partimos de la nada.

 

Protesto:

todo pertenece al vacío

y el vacío no hace más que electrificar

nuestras espaldas raquíticas.

 

¿Percibes ese rayo inútil?

 

Dios es un cráter. Nosotras, un descampado.

 

Protesto ante el asqueroso papa, el asqueroso obispo

y la sede centrar del asqueroso gobierno

y doy vueltas alrededor de un alcornoque

mustio

e imperfecto,

con cuatro ramas torcidas

que imitan una especie de abecedario:

 

abecede / e / hache / i / jota / ka.

 

Quiero aprender a leer de nuevo.

Aprender otra vez

y otra

y otra.

 

Las vocales.

Estoy aquí para pronunciar frases feroces

en los bordes de un acantilado

y para hacer retumbar palabras

como purgante, marítimo y sideral.

 

Protesto y bostezo.

 

Protesto.

Y me duermo.

 

Me despierta tan solo este empeño,

esta rabia

que consiste en generar

tardes idénticas de belleza catastrófica.

 

 

 

Almudena Sánchez

Gramática de mi madre

 

Ediciones La uÑa RoTa


sábado, 14 de septiembre de 2024

TRES POEMAS DE UN AMOR ANTIGUO DE LUISA CASTRO

 






I


Esta tarde padre fui

a la librería en tu busca

estaba llena de gente

y de pronto se vació


no era cosa normal

tanta gente allí comprando

y de repente se fueron

y yo allí sola quedé


y también otra mujer

a quien conocí enseguida

¿sabes quién soy? Pregunté

como si fuese la niña


que preguntaba por ti

y yo el padre que buscaba

la misma que tú subías

en la vespa entre tus piernas


yo rodeada de libros

tú llegando por el Cristo

yo buscándote en las hojas

recién impresas de mayo


¿qué llevo? le pregunté

a la mujer que allí estaba


y ella me dio un buen consejo


lleva lo que nadie lleva

los poemas de enero

el mes en que murió tu padre

aún se están escribiendo




II


Enero en que todo empieza

debajo de su manto frío

dijo mi nombre temblando

y no me reconocí

su nombre me pareció

el de otra mujer no el mío

eras tú padre que venías

que me estabas esperando

en los versos de Olga Novo

en los libros de Chus Pato

en los ojos de Lupe Gómez

te vi llegar en Santiago




III


Te vi llegar por el Cristo

te vi llegar por la Francia

yo de pie en tu vespino

y mi hermana a tus espaldas

mi madre en la puerta espera

y el barco en el carro aguarda

qué miedo tendré ya

a lo que pase en el alba

los tres camino de casa




Luisa Castro

Un amor antiguo


Ediciones La uÑa RoTa


viernes, 23 de agosto de 2024

UN POEMA DE LOS BARCOS HUNDIDOS QUE TE VISITAN DE ANGÉLICA LIDDELL






Caerse por el acantilado,

el hombre se cayó,

se lanzó a la vista de todos,

estrelló su cuerpo allí

donde la policía buscaba

a la joven desaparecida.

Todo fue casualidad.

Al cabo el mar,

devolvió la ropa por un lado

y los cadáveres desnudos por otro.

¿No deberían ser así

todas las bodas?

Ropa y cadáveres

cada uno por su lado.

Que nos desnude el mar,

debemos rezar

para que así ocurra.




Angélica Liddell

Los barcos hundidos que te visitan


La uÑa RoTa Ediciones


 

martes, 27 de febrero de 2024

SALITRE DE MARÍA SALGADO

 







un laberinto

cerrado a dos franjas

de color

verde oscuro y blanco perdido


como un garaje


como es concéntrico a su imagen es

concéntrica a la experiencia el laberinto es

quien lo corre cerrado con olor a orina es


quien la deja salir y así seduce

al miedo o a


quien manda o al miedo a quien


manda


agua balanza vértigo dame eso

que es tuyo y tienes más



un laberinto

cerrado a dos franjas

de color

verde violento y blanco


como un colegio


como es concéntrico a su imagen es

concéntrica a la experiencia el laberinto es

deseo líquido perdida la ley perdida la


trayectoria


pero un momento, ¿por qué verde? ¿cómo

posiblemente puede ser el color verde


violento?




―――――――――――




no que me sorprenda

me sorprende


la precisión realista sino


que busque perfilar como si en


realidad se precisara


extrañamente parecidas a la tuya


también los hay de otras


pero no todos pero sí justo cualesquiera


si no te reconoce si te reconoce


si reconoce si no lo reconoce tu


nombre es propio, el mío

uno común




―――――――――――




¿salitre de agua dulce cómo se dice?


se dice salitre es lo que queda




María Salgado

Salitre


Ediciones La uÑa RoTa


viernes, 4 de agosto de 2023

LEONES Y JIRAFAS DE GUADALUPE GRANDE EN JARRÓN Y TEMPESTAD

 


 

leones y jirafas

 

 

: 1930 / 1955

 

en cuanto acabe con estos papeles

verdad mike mills?

descansaré:

 

ella era judía

él renunció a ser gay cuando ella renunció a ser judía

y se casaron en 1955

no supo que era judía hasta los trece en mil novecientos 38

así era la gente entonces

y los leones

y las jirafas

este hombre era el hombre del año

casi todos los hombres del año llevaban bigote

y esta era la corista del siglo

su abuelo intentó ocultar que eran judíos

este es el equipo de natación que ella tuvo que dejar

cuando supieron que era judía

así era ser preciosa en 1938

él se dio cuenta de que era gay a los trece años

en 1938

así eran los chicos guapos

este es el instituto donde se conocieron

esta es la guerra a la que fueron

este era un actor cuando volvieron a verse

y este es el único sitio donde él podía tener relaciones sexuales

en los cincuenta

decía si te cogen las patrullas antivicio puedes perderlo todo

se tendió en un sofá para contarse sus problemas a un psiquiatra

en 1955

en un sofá como este el doctor le dijo que la homosexualidad

era una enfermedad mental pero que tenía cura

no todo el mundo se cura

aquí vivían en el 55

y esta es la casa en la que se reunía el primer grupo a favor de los

derechos de los gays

mientras ellos recitaban sus esponsales aquí en esta iglesia

allen ginsberg estaba escribiendo aullido a solo unas manzanas

de allí

acaso aquí en esta habitación

 

: 1930 / 1975

 

en cuanto termine con estos papeles

descansaréis?

 

él en el 40 tenía 3

ella nació seis meses antes que la república

en el 39 le dijeron a ella que era masona

o judía o republicana

en el treinta y siete en mérida hacía mucho frío

en el 42 se estrena en los bajos de un rascacielos de nueva york

la película casablanca cuando las tropas aliadas la tomaban

en ese mismo instante

la única hermana entre cinco hermanos moría

y el padre de ella es condenado ejecutado y no desaparece

deja tres hijas esposa algunos cuadros

así eran las películas entonces

en blanco y negro

y las águilas

y los caimanes

este es el colegio donde ella prendió a hablar francés en 1940

y este el convento donde le raparon el pelo dos años después

estas son las cabras que él cuidaba con su hermano

y esta la guitarra que lo iba a sacar de la pobreza

así era la raya del pelo arriba españa

y estos los escarpines del mago de oz

ella se hizo amiga de una cantante sefardita

él se hizo amigo de un bibliotecario que escribió las primeras

novelas policiacas de la patria

así eran las máquinas de escribir

así la policía secreta

así la universidad a la que no fueron

se conocieron en el 56 en una tertulia literaria donde se comían

cacahuetes

y se sabía que siempre había algún secreta camuflado de junfry

en casablanca

todos evitaban temas espinosos y comían muchos cacahuetes

este es el ciclostil y así eran las trastiendas de las librerías

cuando se casaron en el 63 allen ginsberg ya había escrito aullido

y él las piedras

ella quiso tomarse un tiempo en ítaca

sastre repartía panfletos y camus había muerto

la raya del pelo con peinado arriba España se cardaba un poco

más alto

y ese seguía siendo el bigote del hombre del año

howl no se publicó hasta milnovecientosochentayuno

a tan solo unas manzanas del 14 de abril

 

 

 

Guadalupe Grande

Jarrón y tempestad

 

Ediciones La uÑa RoTa


lunes, 16 de enero de 2023

UN POEMA DE MI PAESE SALVAJE DE ÁNGELA SEGOVIA

 

 

 

 

28

 

 

¿Has visto a una cabra haciendo caca?

¿De qué estás hablando?

Lo digo en serio, hablo de una cabra

Está en medio del bosque

En medio de los robles, hace una luz

Melosa

Entre el verde

Y la paja amarilla

La cabra está haciendo caca

¿Lo ves? Descríbelo ¿No?

Está muy claro:

Cientos de bolitas negras

Que se deslizan

Una detrás de otra

Muy apretadas

Y cuando quieres darte cuenta

Hay un montón de negrura

Que se dispersa por el suelo

En secciones compactas

Así es la poesía

Cuando sucede

Dice la niña al niño

Y el niño

Pega un grito

Y se marcha

Le da miedo la poesía

Con solo mentarla se espanta

Cuánto se ha reído ella

«Estaba de broma», ha susurrado al rato

«Yo sólo quería hablar

De cabras»

Y «lo siento»

Y «ya no hablaré más

De poesía

Lo                prometo»

 

 

 

Ángela Segovia

Mi paese salvaje

 

La uÑa RoTa Ediciones


viernes, 23 de diciembre de 2022

DIEZ POEMAS DE UNA COSTILLA SOBRE LA MESA DE ANGÉLICA LIDDELL

 

 

11

 

He quemado el pan en una llama

y un pájaro se ha posado sobre mi lecho,

miga negra,

excavación brutal en mi tálamo, cuerpo.

Útero, huerto sepultado.

Concavidad donde los erizos ruedan.

 

 

 

13

 

Un esqueleto de pajarito serviría

para apuntalar mi debilidad.

¿Matarías un petirrojo para mí?

 

 

 

15

 

De mi propia carne me alimento,

vagando por asoladas heredades.

Ojalá pudiera deshacer tantas señales.

Aún sin manos te extenderé en el cielo.

 

 

 

17

 

Vienes a herir las venas de las flores

sobre el pasto quemado de mi fracaso.

Otra vez se apaga la luz a mediodía,

justo ahora, en mitad del ángelus,

y no vemos el rabo verde de aquello,

ni tus jeringuillas, ni tu glaciación.

 

 

 

11

 

Yaces boca abajo sobre el invierno.

En las ventanas se reflejan las llamas

de unas velas que no existen.

Se ha terminado la sal.

 

 

 

15

 

He llegado antes a la muerte por escrito,

he llegado antes que muriendo.

También puedo decir que he matado,

y he golpeado cabezas para escuchar la verdad.

Desollada y deshuesada canto

como un grito nacido de un pantano,

apretando el cuchillo contra la ingle y la vergüenza.

Los monos llevarán sobre sus hombros

el peso incalculable de un ataúd vacío.

 

 

 

19

 

El cuerpo insiste en su destrucción

mientras el pan crece cada mañana.

No debí haber mirado si ya soy ciega,

 la que nunca estuvo de parto.

 

 

 

29

 

No soy vieja, soy milenaria.

Si supieras lo niña que soy todavía.

Prorrogada después del incesto

cuando todo estaba blanco.

La trama avanza sin tu permiso.

 

 

 

41

 

Ahora tengo tanto miedo, tanto miedo,

a que mi mente un día no sepa regresar.

Pues he destruido todo cuanto he creado,

aquello que me servía de estrella y señal.

Se puede existir incluso sin merecerlo.

 

 

 

43

 

La compasión llegará fría.

Me cerrará los ojos

la mano húmeda de nadie.

Un día fui inocente.

 

 

 

Angélica Liddell

Una costilla sobre la mesa

 

Ediciones La Uña Rota