miércoles, 27 de mayo de 2026

HISTORIA DE LA LECHE DE MÓNICA OJEDA

 






Papá, tú querías un hijo y

en cambio

te nació esta cabeza


Una planta que crece hacia dentro


Una uña

Un estanque


Por eso dijiste

callado a la placenta: “UN HIJO ES UN HOMBRE”


Creías que serlo era irse callado de pesca


pescar la vida


sacarla del agua


y me llevas a pescar para que aprenda a ser un hombre

para que saque de la vida algo tibio que matar


Matar te hace hombre”, me dijiste


Creías que serlo era irse risueño de caza

empuñar un rifle a un corazón con astas


reventarle el cráneo a la vida


tú piensas que eso que se inventa el bosque es un hombre

y me llevas a cazar contigo para que lo vea


me enseñas a dispararle a un árbol

a una nube todavía niña en mi cerebro


porque pienso demasiado fácil, dices


porque pienso cosas que se atraviesan



Y en cambio un hombre no arde de útero


dice la madre-coja-de-las-axilas


ni sangra en los pasillos

ni riega su leche sobre las ecografías abiertas

ni se mete el dedo índice

para tocar a Dios

en un volcán de pelvis


Una hija mata

pero como un hombre respirando al revés

en mitad del bosque


Un amor umbilical rodeándote la manzana:


una hija es un ojo que muerde

una mandíbula de leche

un anzuelo al cielo de los cabellos


Por eso “pesca la muerte”, dice mamá lamiendo la escopeta


caza la vida”


como una hija que es un hombre y una cabeza

como un río en una sábana de dientes mastodónticos

y el sexo abierto de las balas

goteando sobre la encimera




Mónica Ojeda

Historia de la leche


Prólogo de Daniela Alcívar Bellolio


Candaya


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