martes, 12 de mayo de 2026

POCO A POCO HUNDIREMOS EL ARCA DE NOÉ DE DAVID G. LAGO EN ANIMALICÉMONOS






POCO A POCO HUNDIREMOS EL ARCA DE NOÉ



Hay animales muertos pegados al asfalto.

Son seres despojados del latido

y del hábitat,

seres ejecutados por la prisa

de otros seres con alma de alquitrán

poco a poco hundiremos

el arca de Noé―.


Suena un claxon estridente.

Lo ignoran los oídos saturados

de los hombres y las bestias.

Ya nadie escucha.


El claxon predica en el desierto.

Hubo arboleda donde hay autopista;

solo quedan carriles,

líneas continuas,


señales, prohibiciones

que recuerdan las reglas del juego

matar no está prohibido―.


Hay animales muertos pegados al asfalto.

Son seres transmutados

en trozos de carne inerte,

carne olvidada,

carne que a nadie preocupa,

carne que nadie retira

ni siquiera

hacia el arcén.

No queda tiempo para velatorios

el botón de la pausa murió.


Un olor putrefacto

emana del asfalto.

Las horas punta

se volvieron aún más

malolientes, si cabe.

Colapsos, atascos

frenando a los vehículos

pero no a lo frenético.


Hoy, todo es estruendoso.

Ya nadie escucha.

Ya nadie huele.




David G. Lago

Animalicémonos


Prólogo de Pedro Alberto Cruz

Epílogo de Celia Corral Cañas


Boria Ediciones

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