EL OCASO DEL SIGLO
Nuestro siglo veinte iba a ser mejor que los pasados.
Ya no alcanzará a demostrarlo,
tiene los años contados,
titubeante el paso,
entrecortada la respiración.
Ya han pasado demasiadas cosas
que no debían haber pasado
y lo que tenía que pasar
no ha pasado.
Parecían cercanas
la primavera y la felicidad, entre otras cosas.
El miedo tenía que abandonar las montañas y los
valles.
La verdad, antes que la mentira,
tenía que llegar a la meta.
Parecía que ciertas desgracias
no iban a suceder más:
por ejemplo, la guerra
y el hambre, y tantas otras.
Se iba a valorar
la indefensión de los indefensos,
la confianza y ese tipo de cosas.
Quien quisiera alegrarse del mundo
se encuentra ahora
ante una misión imposible.
La estupidez no es graciosa.
La sabiduría no es alegre.
La esperanza
ya no es esa muchacha joven,
etcétera, por desgracia.
Dios iba al fin a creer en un hombre
bueno y fuerte,
pero el bueno y el fuerte
siguen siendo dos hombres diferentes.
Cómo vivir, me preguntó en una carta alguien
a quien yo tenía la intención de preguntarle
lo mismo.
Una vez más y como siempre,
cómo se ve más arriba,
no hay preguntas más urgentes
que las preguntas ingenuas.
Wislawa Szymborska
Poesía completa
Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz
Visor

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