martes, 23 de abril de 2013

SOMOS PERSONAS, NO CABEMOS EN NINGUNA PALABRA





12 de Abril de 1943 en Bilbao del archivo de Pablo Müller


 



 

«Somos personas, no cabemos en ninguna palabra.»

Antonio Orihuela

 

Víctor Ortiz trabajaba en la mina que arrancó el brazo al hijo Julián, ¿entra en la palabra minero? ¿en la palabra dolor? ¿culpar puede ser un verbo reflexivo?

 

Marcelina Conde recogía a escondidas de su marido patatas de la huerta pequeña junto a la boca de la mina, rojas y negras de hierro mineral. A veces sabían a pólvora y a pimienta.

 

Alfred Nobel dicen que pasó por aquel lugar con el nombre del árbol hembra, donde a cada explosión ganaba más dinero. Rara era la detonación a la que no seguía el aullido del herido, el grito de la viuda.
 

Aurelio de Villarroel recibió a Alfonso XIII en la estación de Castromocho de Campos, inauguraban el ferrocarril de Palencia a Palanquinos. Unas calles más allá, Pascual Pineda moría, a los 23 años y ha sido olvidado por la familia que le siguió. Fueron juntos a la escuela ¿entra en la palabra jornalero?

 

Manuela López su madre, ¿entra en la palabra pan?

Francisco Pineda su padre, ¿entra en la palabra trigo? ¿en la palabra obediencia?

 

Endocarditis reumática escribieron en el acta de defunción. En 1912. El ferrocarril dejó de funcionar en 1969, su hermana Gertrudis Pineda vio en vida inaugurar y clausurar aquel hilo de hierro. En 1968 nació su nieto Eduardo, como su tío abuelo, murió tan joven que le amenaza el olvido.

 

Benigno Valencia con un fusil hacía la guardia en los montes donde vigilar Logroño. Decían esperar a Don Carlos. Su hermana contaba años después a uno de sus nietos que ella le llevaba el almuerzo a la guerra ¿entra en la palabra alfarero?

 

Florentina Corres dejó dos fotografías con el traje del domingo, ¿entra en la palabra tierra?

 

Manuel Bermúdez vendió las tierras y cogió el camino hacia el mar. Puso tiendas y las quebró, ¿entra en la palabra fracaso?

 

Lorenza Díez siguió a Manuel hasta ese norte. Cambió bierzo por lluvia. Sin poder soportarlo murió joven con el miedo. Su hijo Marcelino de retirada del monte Kalamua entró en aquella Gernika de abril abrasada por las bombas. Su relato se queda conmigo.

Sus relatos construyen el mío. ¿Entramos en la palabra contar? ¿Hay memoria para tanta vida?


 

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