jueves, 12 de abril de 2018

UNA VEZ EN UN POEMA UN TEXTO DE JOHN BERGER




UNA VEZ EN UN POEMA


Los poemas no se parecen a los cuentos, ni tan siquiera cuando son narrativos. Todos los cuentos tratan de batallas, de un tipo o de otro, que terminan en victoria y derrota. Todo avanza hacia el final, cuando habremos de enterarnos del desenlace.
     Indiferentes al desenlace, los poemas cruzan los campos de batalla, socorriendo al herido, escuchando los monólogos delirantes del triunfo y del espanto. Procuran un tipo de paz. No por hipnosis o la confianza fácil, sino por el reconocimiento y la promesa de que lo que se ha experimentado no puede desaparecer como si nunca hubiera existido. Y, sin embargo, la promesa no es la de un monumento. (¿Quién quiere monumentos en el campo de batalla?). La promesa es que el lenguaje ha reconocido, ha dado cobijo a la experiencia que lo necesitaba, que lo pedía a gritos.



John Berger
Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos

Traducción de Pilar Vázquez
Nordica Libros



miércoles, 11 de abril de 2018

PARA SABER SANAR HAY QUE SABER ENFERMAR UN POEMA DE LUNA MIGUEL






PARA SABER SANAR
HAY QUE SABER ENFERMAR


Apareció una y luego otra y luego otra.

Era verano y estaban por todas partes reproduciéndose como una plaga antigua.

Yo escuchaba sus latidos a través de la madera; te pregunté si las cucarachas tenían corazón y tú me dijiste que no sabías de eso.

Conocemos poco las cosas sencillas, pensé.

Nada nos importa hasta que duele.



Luna Miguel
Los estómagos

La Bella Varsovia


lunes, 9 de abril de 2018

UN POEMA DE ELADIO ORTA




MIS POEMAS HUELEN A POESÍA. PERDON MIS PIES HUELEN A POESIA



os podéis creer que en mis últimos
recitales antipoéticos
en el mítico 1900
ya no me tiran tomates
revueltos con buches de cervezas
ni me insultan furiosamente
por mis indecentes
descarados
y blasfémicos versos

no sé lo que habrá pasado
pero este morbo celestial
no me gusta nada
me produce ardores de estómago
y echo en falta al joven crítico
con el símbolo postizo de la A al cuello
levantándose del recital
babeando insultos por la boca
¡esto no es poesía, señores¡
¡esto es una puta mierda¡

o a la tía de la minifalda blanca
y las bragas negras
que estaba para comérsela viva
con minifalda y todo
ruborizada por el erotismo brutal

según ella

que despertaban los poemas que leí
la noche que presenté
leche de camello”

o al despistado señor mayor
que debió confundir una lectura poética
con un alzamiento fervoroso rociero
bañado con crema florinda azul
azul
en misa de diario
y a las 9 de la noche
de un jueves lluvioso y frío
al pobre hombre
le tocaron todos los palos
que podían herirle la profundidad
poética de su alma

los fusilamientos a discreción
de aquellos días sanguinarios del 36

los clítoris antropófagos de las bellas
sirenitas de los prostíbulos
que terminaban tragándose
las lenguas
y hasta las pollas de los invitados

la locura orgásmica mortuoria
de las dunas fosfoyésicas
follando saperas en las ingles del río tinto

las blancas palomas que soltaron los corruptos
políticos del régimen democrático
monocolor
a las aguas del río quema
y etc, etc, etc.

qué ha pasado para que a un poeta
aficionado de segunda categoría
se le ofrezcan aplausos
y se le aliente a proseguir
desalambrando cotos poéticos

mis pies huelen a poesía
a poesía sudada
pero por lo menos huelen


Eladio Orta.
Ridiculum Vitae. 
Amargord Ediciones



domingo, 8 de abril de 2018

BENI ENSAR Y OTROS DOS POEMAS DE LAURA CASIELLES




BENI ENSAR
INVENTARIO


Al llegar a la frontera encontramos

la larga hilera encinta de sueños y de angustias,
las armas preventivas, las cargas de prejuicios,
los cristales tintados y los salvaconductos,

las miradas inquietas, los rostros suplantados,
las trescientas razones que hay detrás de los viajes,

las cartas que enviaron amantes de ambos bandos
perdidas en vagones varados en las vías,

controles, instrucciones, listados y requisas,
idénticos guardianes con distinto uniforme,
un río al que no cabe imputarle la culpa
de no tener dos orillas, los pájaros que cruzan
el tiempo de la espera,

y a ambos lados de un trazo sin duda discontinuo
dos carteles que indican direcciones opuestas
y dicen en dos lenguas que un día fueron la misma

que a este lado, las casas y la gente,
que hacia el otro, las gentes y las casas.


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SIDI KAOUKI
ZONA TEMPORALMENTE AUTÓNOMA


Hay mujeres que escriben
donde las mujeres no hablan,
hay prácticas pacíficas
que derrocan a reyes sanguinarios,
hay poemas que aciertan,
mercaderes que hacen regalos,
hay música en mitad de la batalla,
fresas entre las matas,
hay gente que se encuentra y se entiende, hay
súbitos, sorprendentes, triunfos del amor sin condiciones:

hay párrafos
hay pequeños y precarios paraísos

por los que caminamos
como una larga playa de un mar bravío,
en la que huele a pescado a la brasa y se ríe y se baila
y se juega sin reglas y nos balanceamos
al unísono en grandes hamacas de tela roja
y todos nos abrazamos y olvidamos todos,

y todos vehementemente olvidamos,

olvidamos todos con alegre vehemencia

que antes o después
se va a terminar
el fin de semana.



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SUK SEBT*
HOMENAJE A LAS HERMANAS


A veces, las mujeres que admiro lloran.
Lloran polen, lloran piedra, lloran plumas caídas de estornino débil
y aceite quemado sobre la arena gris.
Lloran porque no encuentran
el hilo del buen amor,
lloran porque su voz no es una columna de mármol,
lloran por el peso del río.

Hay mujeres que admiro y no conozco y a veces lloran.
Supongo que también les arden bulbos en las entrañas
y tienen en el jardín
tumbas de cedro.
Otras mujeres llevan
el fardo prieto de veinte siglos sobre los hombros.
No tienen mucho tiempo para llorar, pero, a veces,
manantiales y pozos y olas se les caen a las manos.

El charco crece lentamente, alcanza el mar de los charcos de antaño.

Se evapora, llueve.

Lustrosas espigas se hinchan
en un huerto de otra parte.

    *El 1 de marzo de 2011, poco después de que las revueltas populares triunfaran en Egipto y Túnez y mientras los ciudadanos libios trataban de seguir ese ejemplo, en la ciudad de Suk Sebt la joven marroquí Fadua Larui, de 26 años de edad y madre soltera, se inmoló después de que le fuera denegada por no tener marido una vivienda social que había solicitado. La noticia pasó prácticamente desapercibida.



Laura Casielles
Las señales que hacemos en los mapas
Poesía en resistencia


sábado, 7 de abril de 2018

TRES POEMAS DE PONTUS LINDH




el silencio de Greta Garbo
grito desde los pulmones de un niño refugiado
aquí en medio de Suecia
ríos valles llanuras
patios asfaltados miel de abejorro
una cámara de eco de


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sueño con el Sahara Occidental
este no-país
este lugar de sistemas nerviosos olvidados
se dice que allí los camellos
han dejado de beber dejado de mecerse dejado


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barcos de carbón anclados
el hello my friend de los vendedores de playa
sus movimientos sisíficos
inclemente el sol
un demonio amarillo
me encorvo bajo la sombrilla
observo lo que ya ocurrió
el destino del azar
esos maleantes



Pontus Lindh
El silencio de Greta Garbo

Traducción de Lalo Barrubia
ediciones liliputienses


viernes, 6 de abril de 2018

TRES POEMAS DE EXILIO Y VERDÍN DE AURORA VÉLEZ GARCÍA




EL CROMO DE BRILLANTES
       cabriola de mariposa fue
derecho a parar a un
                       pliegue de tu boca.

Boca arriba dos canicas
  tres tabas una falda
     plisada preso pulso
             ya vuela.

Creciéndome en la mano
         un corazón de “zapaburu”
  hasta el riachuelo voy
y si tú quieres
              abriré mi palma
y en tus pupilas
                a nado seguiré.

              Yunque e imán.
Dos pares de canciones.



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      CUANDO ÉL DUERME YO
me apaño con mi alma y un lucero.

         Dímelo niño, dímelo
una pestaña de amor y yo moriré primero.

       De cábalas se fue la noche
derrotando la nieve del buen agüero.

        Me quedan leche y rocío
ciento y un salmos y un zapato nuevo.



――――――――



          NEVABA mientras moríamos de
amor. Tumbados en el mismo sofá
en donde llegó Gaël a mi vientre.

          Los chopos caían como besos
desordenados y perfectos en un baile
orquestado por el norte
en una flor de pasión.

          Gestas
de aquel adiós.



Aurora Vélez García
De exilio y verdín


jueves, 5 de abril de 2018

CARNE DE TORO (BADAJOZ, 1936) UN POEMA DE VIVIANA PALETTA




Carne de toro
(Badajoz, 1936)


«Acabo de presenciar un espectáculo de desolación
y de espanto que no se apagará en mis ojos.»
MARIO NEVES, corresponsal del Diario de Lisboa



Blancuzca de alborada y palidez
amanece la última mañana
en las cañadas de la tierra.

No preguntes quiénes son
ni qué tinta negra
les atropella las entrañas.

Abanicando el capote
los empujan
los encajonan
los traen a la plaza
cuya arena
sin querencia
van a teñir.
No hay alamares ni caireles.

Apelotonados
aguardan debajo de las gradas
resoplan, rezan, se desviven.

Ojalá
se amasaran
en una sola figura de fauno
en un caballo que los guarde a todos
en un minotauro justiciero.

La claridad anémica
de la mañana
se cuela por las aspilleras.
No abriga. Acontece.
como un rastrojo de frío
arañando la espalda.

Pero los cuerpos no se funden.
Son parvas trémulas
de carne.

Un cabo
pistola en mano
cuenta... dieciocho,
diecinueve, veinte
y los saca al ruedo.

Desde las contrabarreras
del toril
las ametralladoras
los avistan
se preparan.

De veinte en veinte
como a reses
los jalean, los apuntillan.

La camisa blanca,
la mirada cierta
ofuscan a las huestes
que en su pasmo
clavan
al primer aviso
las balas
como estoques.

Se apaciguan
esas candelas
sobre su sangre anegada.
Las envuelve
la atronadora
serenata del aire
desde el sombrío aforo
que pide muerte
y muerte.

Arrastrarán los carreteros
un mudo jaleo de cuerpos
por la calle encendida y tiesa.
Luego
se lo tragarán
los hoyos famélicos
junto al cementerio
en el espeso trajín
de la tarde sin siesta.

El equinoccio
cuajará
sin tocar
esas majadas,
esos hombres que no se evaporan
de los surcos de la tierra.

Tienen el pueblo a su suerte.
Le dejarán la estocada,
la osamenta deshecha,
el aire que respirar
crispado por la pólvora.


Viviana Paletta
Las naciones hechizadas
Colección once
Amargord Ediciones