miércoles, 6 de noviembre de 2024

O, LA BALLENA DE DANIEL AGUIRRE OTEIZA

 



 

 

 

HASTA adentrarse en escasa

 

casas y calculables décadas

después idénticas contracorrientes

 

de ríos ni siquiera

decembrinos terminan de traer su eco hoy

 

también de tanta recta ritual

en estas rías por descomedir

 

 

~

 

 

domésticas las atesoraríamos

como tributos para volver

 

a nombrarnos en cuanto marra el ritmo

cotidiano tampoco acierta

 

a incorporar un horizonte menos

efímero que frene afán por definir

 

 

~

 

 

tras un resuello común su minúscula

 

escaramuza reincide

escaramuza en sus tasados términos

 

cuando persigues por tu piel

su rastro sofocado hasta secarse

 

al sur de su silencio tu silencio

 

 

~

 

 

desdice su segunda

naturaleza incipiente

 

esta morada por desamarrar

de estas orillas que aún recorremos

 

para allanarlas sin aullido aún

 

 

~

 

 

en lo que otro invierno va

dejándonos su idioma innumerable

 

solo tras la promesa de su idéntico

oscilar entre horizonte

 

de suceder y algún meandro nuestro

aquí a cada uno va dejándonos

 

 

~

 

 

deletrear ciudad

abierta todavía por esbozar adonde

 

solo termina de volver al vaho

público hasta dispersar un vacío

 

cobijado en su voz de mero mercadeo

muy inminente de mutismo

 

 

~

 

 

saldría entonces cada cual

a maniobrar de oído idioma oído

 

adentro tras cualquier sed

de allí donde ensayar

un ya en el habla

de cuanto aún nos quede de un deseo de días

 

felices nos diría aquí

 

 

~

 

 

Samuel su víspera conserve

tras nuestro barbotar de inabordables

 

suburbios un desvelar de sílabas

su vecindad de indicio

 

advenedizo intruso en el remanso

abierto de lo dicho en canal

 

es también un decir

 

 

~

 

 

por espaciar intransferible

tal vez en intervalos

 

curva sin equilibrio entre deslices

jerga puntual de huérfanos fugaces

 

donde abultemos menos

donde abonemos más

 

en cualquier lengua por despuntar

 

 

 

Daniel Aguirre Oteiza

O, la ballena

 

Varasek ediciones


martes, 5 de noviembre de 2024

TELEVISORES UN POEMA DE LUISA MIÑANA EN CIUDADES INTELIGENTES

 



 

 

 

TELEVISORES

 

 

 

Los seres que respiran a través de la noche emiten luces

que se agitan y arden. Son como luciérnagas catódicas,

como estrellas blancas prácticamente muertas, y brillan

en la oscuridad del pensamiento

como las oraciones que juntos murmuramos, los vivos

y los muertos, bajo las bóvedas de las catedrales y los salones

de clase media en ocasiones especiales,

las oraciones que regresan desde el espacio exterior:

 

si estáis ahí, mandadme una

señal, (ventanas indiscretas).

 

Los seres que se ocultan en la noche tras las pantallas

de televisión hacen vidas normales. Se aman mucho y se aman

con desesperación, con tanta pasión que antes de morirse matan.

Son seres que persiguen imposibles, conducen velozmente,

muchos tienen doble personalidad o leen en las mentes

de sus enemigos. Suelen ser ellos mismos sus enemigos

en multitud de mundos paralelos.

De forma inevitable todos viven o en grandes mansiones

o en los suburbios extra-planetarios, más allá de alfa-centauro,

junto a las viejas vías de ferrocarril.

Y todos comen pizza. Todos. Vivan en donde vivan,

 

(hay tanta vida expandiéndose infinitamente alrededor

alejándose, no en círculos).

 

Los seres que contemplan en la noche las pantallas blancas

de televisión no respiran. No se agitan. No arden, pero brillan.

Apenas aman, porque su corazón se está ralentizando.

Necesitan ahorrar energía y han aprendido a desear solamente

lo próximo, lo incompleto, a amar en zapping y en zig-zag.

esquivando; a tener orgasmos intermitentes e inconexos,

en función de la publicidad.

Así completan un libro de bitácora nutrido y adecuado

para los mandos de su televisor, suficiente para una travesía

en pos de lo desconocido que durará años luz. Y son felices.

Están bien. Hay muchas rutas posibles, pero un único

sentimiento de satisfacción, proclaman. Y eso les compensa.

Y están bien.

 

Lo estamos.

Frente a la oscuridad del universo. Mimetizados en la luz

de las pantallas, incorpóreos, diluidos

en el gran vacío de esta ciudad con la que viajamos

a través del espacio, indetectables, invisibles tras las ventanas

que flotan, luz de la Tierra.

 

 

 

Luisa Miñana

Ciudades inteligentes

 

Olifante Ediciones de Poesía


lunes, 4 de noviembre de 2024

TIEMPO VERBAL A MODO DE EPÍLOGO UN POEMA DE GSÚS BONILLA EN FOLLAR

 



 

 

 

(A modo de epílogo)

TIEMPO VERBAL

 

 

 

te lo juro mi amor, una puñalada por…

Ana Pérez Cañamares (Capitalismo)

 

 

 

quisisteis darle un nombre al pan

y lo llamasteis «hambre»

de mi dijisteis: individuo

y a mi lengua la nombrasteis; nudo

 

cogisteis una verdad con alfileres

la vestisteis de harapos e hicisteis que bailara

en el balcón de un edificio

al son de los disparos

 

la música es lo que no existe en vuestro alfabeto

compuesto sólo por imágenes monocromo

y símbolos, cuyas alegorías invitan

a recrearnos en el contexto de una arcada

 

glorificasteis la comida

y de ese modo establecisteis el dinero:

alimento a cambio de monedas

 

favores, prestamistas

que nos moldearon consumidos, tenues

cercano a lo invisible

tan distantes los unos de los otros

que nunca reconocimos los contornos

 

creasteis el fuego para amenazarnos

la rueda para torturar

y de la piedra concebisteis su dureza

para oprimir la piel blanda de nuestros hijos

 

los hicisteis preescolares, infantiles

cobardes e imbéciles

amantes del autoservicio

enganchados a dulce azúcar digital

 

cuidasteis del rebaño

marcado de códigos de barras

como si fuera verdaderamente vuestro

lo llamasteis: hombres de provecho

y aplaudisteis su melancolía en el ocaso

después, conseguisteis excitarle

con drogas más o manos fuertes y bacterias

para amansarlo eternamente

 

saturasteis de policías

que no se os olvide

el recinto amurallado

 

nos mostrasteis implacables

las distintas formas de sufrir

todas ellas, a cual más espantosa

 

y de aquel rosario de perlas negras

recordamos las que llevamos todavía

incrustadas en los ojos

que nos impiden la mirada

y atisbar otro horizonte

 

pudisteis hacer del mundo un hábitat

salvaje y libre

 

en cambio lo ordenasteis con un abecedario

estantes de metal

y pozos numerados hasta el infinito

 

pintasteis las cavernas

con óxido distinto y sangre

animales, plantas y algunos peces

también insectos

pegados a las paredes esperando amanecer

 

provocasteis la desolación

y la infectasteis de estériles semillas

flores marchitadas, hojas secas

y es así como pudimos ponerle cara al miedo

 

luego vino el frío

que atado a nuestras tripas

tiraba de nosotras hacia abajo

para aprisionarnos a esa misma tierra

sin ninguna otra esperanza

más allá de la de poder prosperar

en un cúmulo de excremento

 

ubicasteis los latidos en un mapa

los besos hacia el norte de las brújulas

del asfalto, hurgasteis en su alquitrán

y nos lo disteis de comer

 

habéis sido capaces de marcarnos los caminos

iluminar la oscuridad

y enfermarnos con vuestras direcciones

 

no nos quedaría ni un precioso instante

tampoco aliento necesario

para unas pocas de caricias

ni saliva suficiente

para comernos la boca

como si no hubiese un mañana

 

a cambio tenemos armamento urgente

para destruirnos sin piedad

y todos los venenos imposibles

que nos impiden mantener intacta la alegría

 

es ahora

que ya no nos queda ni una lágrima

cuando ofrecéis ungüentos

de todos los posibles

pústulas y otras secreciones

para calmar la sed

que poco a poco nos derrite

y nos he hecho más delgados

como el humo de las fábricas

a las que fuimos condenados

 

busco la palabra que os defina

por vuestros actos por vuestros crímenes

y os maldigo

 

fiel a mí, doy comienzo, al caminar

por el último de los bosques en combustión

 

por las arenas de los nuevos desiertos paso

 

aleteo, pero no levanto el vuelo

en el trozo de aire espeso

que sin querer puedo palpar

 

gracias a vosotros

a vuestras putas gracias

estoy vomitando el corazón

y por fin

cuando puedo escribirlo todo en un papel

este que era yo no existe

 

habéis hecho de él otro cadáver

uno más entre la multitud

 

 

 

Gsus Bonilla

 

Follar

[La negligencia del jardinero]

Cuadernos de un ecosicario III

 

Baile del Sol


viernes, 1 de noviembre de 2024

LA CHICA DE LA MALETA UN POEMA DE ÁNGELES MORA EN LA SAL SOBRE LA NIEVE

 



 

 

 

LA CHICA DE LA MALETA

 

 

 

Esta fría mañana tan cerca de diciembre

no tomé el desayuno, no he leído el periódico,

no me metí en la ducha después de la gimnasia

(esta oscura mañana no quise hacer gimnasia),

no subí la persiana para asomarme al cielo

ni he mirado en la agenda las promesas del día.

Esta dura mañana con su duro castigo

he roto algunas cosas que mucho me quisieron

y salvé algunas otras porque duele mirarlas.

Me estoy haciendo daño esta mañana fría,

quisiera destruirme sin salir de la cama

o encontrar la manera de dormir un momento.

 

Cuando menos lo esperas, suele decir la gente,

la sorpresa aparece con sus dientes de anís.

Cuando menos lo esperas, si te fijas un poco,

verás que el aire lleva gaviotas y mensajes…

más ya no van conmigo esos viejos asuntos.

El aire arrastra lluvias y tristezas heridas

y yo no quiero verlo cruzar como un bandido

tan guapo y tan azules sus ojos venenosos.

 

Esta fría mañana tan cerca de diciembre

cuando rozan los árboles de puntillas las nubes

junto a tanta miseria, tan helada ternura,

yo dejo mi impotencia, mi personal naufragio

entre estos blancos pliegues olvidado…

Aunque mi cuerpo caiga doblemente desnudo

en ese traje roto que luego es un poema.

Aunque otro sueño baje su luz por la almohada

y ya no te despierte mi voz en el jardín.

 

 

 

Ángeles Mora

La sal sobre la nieve

Antología 1982 – 2020

 

Edición de Ioana Gruia

 

Editorial Renacimiento