miércoles, 7 de septiembre de 2022

CINCO POEMAS Y UN SEXTO VISUAL DE LAS SOMBRAS DE LA VIGILIA DE ESTEBAN MALDONADO

 

 

 

 

   CIGARRO

 

 

Apuras tu vida

calada tras calada.

Mañana serás ceniza.

 

 

 

   EN EL COCHE

 

 

La noche avanza

sobre la carretera.

Atrás queda el pasado.

 

 

 

   VIENTO

 

 

Escucho sus lamentos

entre los pinos verdes.

Tiene el corazón roto.

 

 

 

   COMPAÑÍA

 

 

Otra madrugada

abrazando los recuerdos.

Soledad acompañada.

 

 

 

   ASESINATO

 

 

El viento empuña

el cuchillo del frío.

Grita el silencio.

 

 


 

Esteban Maldonado

Las sombras de la vigilia

 

Kristal Editorial


martes, 6 de septiembre de 2022

OCHO AFORISMOS DE CABALLOS QUE CANTAN DE ISABEL BONO

 

 

 

 

nada es más bello que el silencio

       Si las paredes hablaran, ¿quién nos asegura que no mentirían como nosotros?

 

 

 

oro parece, ruido no es

       Entre el ruido y la velocidad de los últimos días del verano, una hoja me llama por mi nombre. Y todo se calma, y todo vuelve a ser callado y lento

 

 

 

sospecha

       Algunas mañanas tengo la sospecha de que el sentido de la vida consiste en intentar traducir una sola palabra al idioma de la luz.

 

 

 

poesía

       El margen que eliminan los necios de cualquier historia.

 

 

 

mente colmena

       Olvidarse de uno. Dejar de ser ruido.

 

 

 

la noche también es esa cosa con plumas

       Lejos de casa y la sensación de tener los dedos manchados de tinta, como si acabara de estrangular al último mirlo.

 

 

 

tres estrellas

       ¿Quién nos convenció de que somos viajeros? ¿Y para qué?

 

 

 

casi una despedido

       Dijiste niebla, y la ciudad se detuvo.

 

 

 

Isabel Bono

Caballos que cantan

 

La isla de Siltolá

Aforismos


lunes, 5 de septiembre de 2022

UN POEMA DE TAXIDERMIA DE CATARINA SANTIAGO COSTA

 

 

 

 

Sé que surjo insoportable amando el tráfico,

sirenas,

montones de gente atascando las aceras

que adelanto a saltos desde el bordillo hacia

el asfalto en un campo

a través suicida,

actuando como si en el paraíso en cualquier

nesga de tierra.

 

Las únicas estancias balnearias que conozco

son los hospitales de la ciudad;

los enfermeros, reencarnaciones de maternidad

—soy su buena hija que,

febril, a la casa vuelve y alegremente despiden

una vez curada.

La sonrisa demencial que paseo es soslayada.

Me sustrae crédito

supongo que por ser envidiable.

 

Y que la envidia es odio,

amor necrosado,

petróleo ahogando todos los mares,

algo que sólo me es dado aceptar

y no comprender.

 

 

 

Sei que surjo insuportável amando o tránsito,

sirenes

magotes de gente atrabancando os passeios

que ultrapasso em saltos do lancil para o

asfalto num corta-mato suicida,

agindo como se no paraíso em qualquer

nesga de campo.

As únicas estâncias balneares que conheço

são os hospitais da cidade;

os enfermeiros, reencarnações da maternidade

—sou a sua boa filha que,

febril, à casa torna e alegremente despedem

quando curada.

O sorriso demencial que passeio é soslaiado,

subtrai-me crédito

suponho que por ser invejável.

E que a inveja é ódio,

amor necrosado,

petróleo a sufucar todos os mares,

algo que só me é dado aceitar

e não compreender.

 

 

 

Catarina Santiago Costa

Taxidermia

 

La traducción ha corrido a cargo de Leonor López de Carrión

 

Ediciones Liliputienses


sábado, 3 de septiembre de 2022

SIETE POEMAS DE Z DE JORGE RIECHMANN

 

 

 

 

Publicando

estos cuadernos de rápidos esbozos

porque el tiempo para hablar se nos acaba

 

el tiempo para luchar se nos acaba

 

mientras el tiempo de amar

no acaba nunca

 

(Nos damos

mucho calor unos a otros

para hacer frente al helado espanto

de este tiempo abrasador que viene)

 

 

 

 

 

La desesperación

es una forma de certidumbre

 

y el futuro es incierto

—advierte con razón Rebecca Solnit

 

 

 

 

 

En la primera página se pide perdón

En la segunda, perdón

 

Tenga este libro cien o doscientas páginas

en cada una de ellas

se pide perdón

                                    perdón

                                                     perdón

 

 

 

 

 

Cada año

la magamáquina industrial quema

entre uno y dos millones de años

de antigua luz solar

 

y así destruimos y nos autodestruimos

 

Por eso

alguien ha propuesto llamar a nuestra época

ya no Atropoceno sino

Catatrozoico

 

 

 

 

 

Imagina

una motosierra funcionando

con biocumbustible

 

Un árbol proporciona la energía

para talar mil árboles

 

¿Lo visualizas? Bien: ya sabes

buena parte de lo necesario

para entender nuestro mundo

 

 

 

 

 

Pedir perdón a este pino, a aquel otro

 

Perdón al señor corzo

 

Perdón por ir demasiado deprisa

demasiado voraces

demasiado sedientos

arrasándolo todo

 

 

 

 

 

Fundar el mundo

con delicadeza

 

Fundar el mundo

como si tal cosa

 

Fundar el mundo donde puedan vivir

todos los animales

 

Fundar el mundo enhebrando

lo visible y lo invisible

 

Fundar el mundo

como una flor de pasadizos

 

Fundar el mundo

contigo

 

 

 

Jorge Riechmann

Z

 

Huerga y Fierro editores


viernes, 2 de septiembre de 2022

UN FRAGMENTO DE LATITUD SUR DE MÓNICA CALDEIRO

 

 

 

 

Se   agolpan  ante  los  muros  del  imperio  se  hacinan

sobre  un  campo  de  minas     en  cada  paso  hacia  el

interior  de   un    naufragio,    hacia  el   interior  de  un

lenguaje donde los siglos revelan sus losas, sus glosas.

Se    afirman    las    palabras    como    lo    hacen    los

monolitos,  apelan  a  su  propio  peso  más  allá  de  la

extinción.   Y  ahí  el  lenguaje   la  talla   invisible  sobre

las  tierras  y  el modo en  que  las  nombramos.  Ahí el

lenguaje  como  el   insecto fosilizado  en la resina, listo

para      ser      observado    transmutado     en     objeto

decorativo. El lenguaje que  se renueva en  cada  boca,

en  cada  lengua  que predice un siglo,   rebontándo(se)

del paladar a la glotis a la punta exacta de los molares

inferiores    y     superiores,       superponiendo(se)   en

muñecas   rusas   de    resonancia.    Hay   fiereza   en

este  lenguaje.  Hay  fiereza  y garra  sobre  el dolor de

la  ejecución  de  los  nombres  que  fueron ejecuciones

humanas,   cada   palabra  que   dice   asesinato,   cada

palabra  que  dice  genocidio,   cada  palabra  que   dice

holocausto:    los  nombres    que   existen    porque   el

hecho     existe.        Como    dice     permisividad       del

naufragio,  como   dice  crímenes  de   lesa  humanidad,

como    dice     no   cuenta    usted    con    los    papeles

requeridos,   como  dice  no se  permite  jugar  al  balón,

como   dice   permiso   de   residencia,   como   dice  una

mujer  muere  a  manos  de  su  marido,  como  dice este

documento     debe      ser     debidamente    compulsado,

como  dice  este  es  el  lenguaje  de  la  distancia  donde

las  personas  de  cuencas  vacías  carecen de ojos y por

lo  tanto   no   pueden   verse.    No   atisban   que  tienen

hombros,  que  tras  sus  hombros  tienen espaldas,  que

en  las  espaldas  hay   un   lunar,    que   ese   lunar   fue

acariciado  por  un  amante,   que  ese  amante   aguarda

un  regreso  en  algún   rincón   del   mundo,    que   ese

rincón  del  mundo   es   este   preciso   momento   está

siendo bombardeado.

La  crueldad  de   la   naturaleza   es   la   crueldad   del

lenguaje  /  la crueldad  del  lenguaje   humano  excede

con  creces l a crueldad de la naturaleza  /  el lenguaje

se excede a  sí  mismo  en hasta dónde puede alcanzar

/  hasta  dónde   puede   alcanzar   la   crueldad   de   la

naturaleza  /  no lo sabemos, es lo cierto / si el hombre

es parte y forma parte de esa  misma  naturaleza  /  no

podemos  entender  al  hombre  separado  de ella  /  la

crueldad de la naturaleza es  la  crueldad  del  hombre

que se agolpa ante los muros  del  imperio  /  hacinado

sin  espacio para  mirarse  a las cuencas  de los ojos  /

sobre  el  silencio  escarpado   /   de un viejo campo de

minas   /   situado  sobre  las   ruinas   de   una   ciudad

perdida / levantada sobre el magma y  la piedra  negra

de una tierra  volcánica  /  más  inmemorial aún  /  que

la articulación del propio lenguaje

 

 

 

Mónica Caldeiro

Latitud sur

 

Varasek Ediciones


jueves, 1 de septiembre de 2022

UN FRAGMENTO DE CARCOMA UNA NOVELA DE LAYLA MARTÍNEZ

 

 

 

 

Las mujeres de esta familia enviudamos rápido. Los hombres se nos consumen como cirios de las iglesias, al poco tiempo de casarnos todo lo que queda de ellos es un cerco en la sábana que no se quita aunque te dejes las manos restregando. Mi madre decía que la casa los seca por dentro hasta que se muere. Lo sabían bien, cuando quitamos un ladrillo para ver a mi padre estaba seco como el esparto. Yo debía de tener unos ocho años, había llegado a casa rabiando porque la más chica de la Matilde me había dicho que a mi padre no le habían matado en la guerra, que se había ido con una de sus fulanas. Y a ti qué te importa lo que diga esa meapilas, dijo mi madre, a ver si se cree que no sabemos a cuántos se han llevado de paseo por culpa de su familia de chivatos.

 

 

 

Layla Martínez

Carcoma

 

Editorial Amor de Madre