martes, 10 de septiembre de 2019

CUATRO POEMAS DE RAQUEL CANÉ




La tomo del brazo
cuido que el trayecto esté libre
de obstáculos: un escalón, el marco de la puerta.
Ella golpea con el talón, afirma
lo que veo, ha aprendido a prescindir de sus ojos
confirma mis dudas.
Soy la que tropieza.



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Por qué la silla dispuesta
por qué salir, dejar la casa, dejar
la comodidad del abrigo, el saberse
o quedarse tranquilo entre paredes
como si ellas retuvieran la pregunta
y allí fuera. El libro en mis manos
un ojo de tormenta.



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La casa ordena
ruidos y puertas que regulan
la intensidad del espacio.
Jerarquías que friccionan el absurdo
de una fuerza horizontal.

Afuera, en la intemperie
de cara al jardín
los árboles se yerguen por otra voluntad
y los pájaros callan su canto
no por temor
escuchan el silencio.



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No es un acto mecánico
traspasar la puerta.
Cada tarde elijo
la intemperie; frío o calor,
las señales del cuerpo son simples
de leer, la libertad
una trampa de referencia.



Raquel Cané
Cartas a H / El aprendizaje

Ediciones Liliputienses


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