martes, 18 de septiembre de 2018

BANJA LUKA, UN POEMA DE PILAR SALAMANCA DE AYER, NO TE VI EN SARAJEVO






Banja Luka


Y de las gentes, quienes dicen:

Trencé coronas de mirto en la región de Banja Luka
mientras crecía en secreto

levanté la azalá* y disparé a la muerte con mi palabra.
Amenazó el relámpago con cegar mis ojos
y cuantas veces fulgió salí a su encuentro.

Pero entonces Satanás nos hizo resbalar
por ver si nos encaminábamos.

Fue lo recuerdo bien en Banja Luka
Luego, llegó la sed
Y Él marcó la piedra con su vara.

Florecieron los cardos y nuestra lengua
se convirtió en una navaja oxidada

No sé qué más decir salvo, quizá, que estábamos solos,
la noche es una coraza pánica y escondidos entre las buganvillas
los supervivientes seguimos soñando con Banja Luka

pues creemos, firmemente creemos, que a su tiempo
con las mejillas incendiadas, los malditos caerán por la espalda
y nosotros, no lo olvides, estaremos ahí para verlo.


*Azalá: oración o súplica en la religión musulmana


Pilar Salamanca
Ayer, no te vi en Sarajevo

Poemas (in) surgentes
La Vorágine


lunes, 17 de septiembre de 2018

AYER, NO TE VI EN SARAJEVO DE PILAR SALAMANCA Y PERRA TUMBA DE PATRICIA FERNÁNDEZ



El próximo jueves, 20 de septiembre en Louise Michel Liburuak Elcano 27 Kalea Bilbo   Tlf:94 466 92 65, a las 19 horas, nos acompañan dos poetas insurgentes: Pilar Salamanca y Patricia Fernández. Las presenta Paco Gómez Nadal.

De “Ayer, no te vi en Sarajevo”, de Pilar Salamanca, dice Alfonso Armada: “Aquí hay un libro sostenido, amargo, lúcido, desgarrado, con la intensidad de alguien que ha sabido leer esa herida como si estuviera vinculada sentimental, política, e históricamente a ella, por la cercanía, por la capacidad de sentir compasión, y rabia. Aquí hay un libro que merece ser leído y compartido porque es una historia que nos concierne y nos sigue interpelando.”

De “perra tumba” de Patricia Fernández, dice Paco Gómez Nadal: “Es difícil no ser poeta en tiempos de asalto a la humanidad “Es nuestro tiempo, es nuestra responsabilidad, destruir hasta donde podamos la armadura colocada sobre nuestro cuerpo aún fetal”. Cuando quedan tan pocos resquicios, cuando las voces dominantes se cuelan hasta espacios antes reservados a la disidencia conjugada, cuando las dosis de veneno cotizan en bolsa, cuando las relaciones (inter) personales parecen mediadas por concertinas, cuando hace tanto frío en tus labios cotidianos... entonces toca ser poeta.”





domingo, 16 de septiembre de 2018

DANIELA CAMACHO EXPERIENCIA BUTOH




Movimiento final: márchate y nunca regreses

(escenario sin luz)


a) un hombre alimenta un caballo mojado que lo maldice
b) el único ojo del caballo es un segundo corazón
c) una fruta madura palpita en el monte



Daniel Camacho
Experiencia Butoh

Colección Once

viernes, 14 de septiembre de 2018

MINIMÁS DE CARMEN CAMACHO




Mi madre confunde el libro de familia con el libro de reclamaciones.

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A los que van con la frente muy alta, las neuronas se les apelmazan en la nuca.

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Toda poeta anarquista ha sentido alguna vez irresistibles ganas de escribir un poema teológico.

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Contra el miedo, escribo. Es mi única manera de decir(me) las cosas a la cara.

— — —

Es la noche la que me ha elegido a mí.

— — —

Tengo unas ganas preciosas de llorar.

— — —

Intento descifrar el significado de las calles y sus moradores.

— — —

Dame pan y dime hermana.



Carmen Camacho
Minimás



jueves, 13 de septiembre de 2018

TRES POEMAS DE VERSOS DE GARRAFÓN DE ÓSCAR ALONSO PARDO




ENTRE PARÉNTESIS


De visita en la residencia de ancianos
empujo la silla de ruedas de mi abuela:
acaba de cumplir 92 años.

Por el pasillo
me cruzo con una chica
que lleva un carrito de bebé.

Mi abuela lo mira y sonríe.

Las dos partes del paréntesis
pienso
y yo en medio


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LA GRACIA DE DIOS


Franco
fue caudillo
por la gracia de dios.

Y es que dios
siempre ha tenido
la puta gracia
donde amargan
los pepinos.


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UN DÍA CUALQUIERA


Sé que estás aquí
entre estas montañas
bajo el fresno aquel
que corteja el río.

Siempre que acudo a verte
me siento sobre una piedra
y fumo un cigarrillo
junto a tu ausencia.

Siento su sabor
grato en la garganta
mientras contemplo la brasa
consumiéndose
entre mis dedos amarillos.

Y así paso los días
como un animal herido
en este lugar solitario
que tus cenizas guarda
para siempre.


Óscar Alonso Pardo


miércoles, 12 de septiembre de 2018

MI CORAZÓN ES UN CINE CONTINUADO UN POEMA DE VALERIA TENTONI




Mi corazón es un cine continuado
en el que alguien se masturba
en la oscuridad de la última fila.
Un lugar al que nadie entra
sin algo que esconder
y algo para confesar.
Mi torpe y astuto y víctima y cerebral
corazón
tan angurriento
como la pollera que abría de chica
bajo las piñatas
para llevarme más caramelos que el resto.
Es un aula de colegio católico vacía
después de clases, el sol que entra
y fulgura ese vacío
y se impone y luego se retira,
y devuelve los pupitres a lo oscuro.
Todos los libros que presté
y nunca me devolvieron.
Mi corazón es una máquina de expectativas
que se atasca de noche. Un soldado que vuelve a casa
después de equivocar lo himnos.
El movimiento que se reserva
una bicicleta quieta.
Y la posibilidad,ese límite granulado
que lo recibe.
También es
quien me acuna y quien me ahorca,
y quienes me relevan
del trabajo del amor
hacia los otros.
Ahora te muestro este corazón redondo
y te lo ofrezco
a pesar de su forma.



Valeria Tentoni
Antitierra



martes, 11 de septiembre de 2018

MONEDA OBSIDIONAL UN POEMA DE CONRADO SANTAMARÍA




MONEDA OBSIDIONAL


Mira esa moneda que ocupa casi
la palma de tu mano,
la distancia secreta
entre tu voz y tu pupila, entre
tu amor y el llanto.
Moneda, ay, tan contante
y sonante que en silencio recorre,
como un escalofrío,
con su cara de niña y con su cruz
de tragedia, la extensión
de tu sueño, el vuelo de tu angustia.
Mírala bien y observa
el brillo de su terco metal, ya gastado y aún bello,
su efigie conocida,
la cifra que veneras.
Y no tiembles y muerde 
con tus dientes curtidos
su dura devoción,
prueba su ley, y ahora,
apretados los ojos
y el aliento
en suspenso como el rodar de un mundo,
lánzala al aire, arriba,
arriba y por encima
del alcázar que en soledad habitas,
del jardín que te envuelve,
del halcón que te caza,
más arriba del muro
de tu ciudad sitiada, más arriba
del grito y del incendio,
del fragor de las armas,
del humo de ti mismo.

Y, al fin, cuando el tañido
del golpe del metal contra la piedra,
menos dura que un corazón apenas,
te anuncie el veredicto,
ya no dudes.
Una última vez vuélvete y mira
tu señorío en llamas,
la tarde ensordecida,
la oquedad estéril que acuña el horizonte.



Conrado Santamaría.
La noche ardida

Ruleta Rusa Ediciones