domingo, 10 de julio de 2016

LOS LÍQUIDOS ÍNTIMOS DE OLGA NOVO





 

Los líquidos íntimos

 

Con mi piel puedes hacer injertos en los manzanos.

Algunos conservan estirados los nombres que grabé a navajazos

todas las tardes al volver de la escuela.

Acostumbrada a tirar por un poema como por un ternero

cuando se le ven las patas

cuando ya no está en edad de crecer

toda maduración requiere un desgarro de tendones

entonces es cuando corren por mi pecho rebaños de cabras

que no se dirigen a ninguna parte

me suben a las paredes desde las que te veo

arrancan con la lengua el pasto mientras te vas.

El tacto de tus violines me hace llorar terriblemente

y casi no puedo soportar que tus manos me acaricien

como la lana de los jerseys que me hacía mi madre cuando era niña.

Pero con mi piel

con mi piel se pueden hacer injertos en los manzanos.

 

 

29 de enero del 2002.

 

Querida mamá: estoy aprendiendo a ladrar.

 

une saison en enfer. repite conmigo Une-Saison-En-Enfer.

mis treinta generaciones analfabetas Yo estoy aprendiendo a ladrar.

marcar un nunca territorio con la epiglotis

como un can como una perra cualquiera

emperrarme hasta volver en mí en can entonces pronuncio

Walt Walt

Walt Whitman mamá.

 

estoy aprendiendo a ladrar.

me pongo de culo al sol me agarro a una azada

e intento imitar el canto del cuco del cuco de culo al sol entonces

mi garganta se exprime de dolor

y aúllan como nunca los futuros posibles que nos abomban las venas

como un cazo de leche vertiéndose en el fuego.

 

los ojos de mi amor llevan dentro

el tintineo de los cencerros unocontraotro unocontraotro

de la novena sinfonía de Gustav Mahler

mamá.

 

y yo te miro a los ojos a los ojitos estás tan cansada

pero yo no y aquí

es el momento de la furia can

escucho con atención la campana de cris

tal de tus sueños incumplidos

como una escultura delicada de Brancusi

de Cons tan tín Brancusi.

 

una vez y otra vez el corazón tan grande

como una seta enorme el otoño eres tú auh auh auh loba

aquí me tienes bailando gritando saltando

una maestra gutural un volcancito gutural

como Virginia Woolf como Virginia Woolf como Virginia Woolf.

 

te miro las manos podría lamerte las cicatrices de las manos

hasta que dieran luz

y curarte las hernias discales con un solo verso alejandrino

con una sílaba de centeno crudo con un oh-là-là y después
después

contar una por una tus canas enraizadas en las edades del mundo

tu lengua plantígrada mamá

podría incluso reestructurarte la osamenta

con el implante de una canción anarquista.

 

a veces siento el dolor sedimentándose

lámina

por

lámina

como la pizarra:

es un esguince emocional clavado en la nuca

y para ladrar así a veces es preciso llorar yodo

sajarme las rodillas con una guadaña hasta ver el sol tan cerca

a tres centímetros del iris

mamá

yo tenía que mamar de tu médula

asombrar al mundo cuando te baja la compasión a las caries

y a los pechos

caídos

de cansancio.

 

para poder ladrar yo tendría que roer durante años

tu alergia al polen a los vilanos de los chopos

tu anemia circulando en sentido inverso por la sangre

tendría que ir contigo a enterrar a tu hermano de veintisiete años y

apretar la mandíbula para no partirme la lengua

con su tuberculosis                                              mamaíta.

 

sé muy bien que para poder ladrar

tendría que ir contigo a mi infancia

y verme a punto de morir deshidratada

y rogarle a la virgen en la que no crees

que me devolviese a la vida de tres meses y medio

y soldarme en tu regazo para siempre

como una pieza de hierro de tu vientre.

no pienses que no sé que para poder ladrar

tendría que ir contigo a las últimas horas

de la abuela Carmen agarrada a las cuatro puntas de su pañuelo

y a tu bazo.

 

yo sé muy bien sé todo

que para aprender este ladrido

al fin hicieron falta

mil mujeres lavando sin cesar en el río de Saá

y mil arando y dos mil cosiendo y cinco mil

recogiendo leños y raíces en mitad del monte y Tú

sobre todo tú plantando pinos en una sierra inmensa

desaprendiendo cuanto eres

agujereando tus dudas.

 

Querida mamá: estoy aprendiendo a ladrar.

 

alguien me ve abriéndome la mandíbula hasta hendirla y digo ya

ya ladro ouh como el perro no no

como Camille Claudel como Camille Claudel como Camille Claudel

como Camille mamá en el mármol

como Camille

como Walt Whitman Walter Benjamin voy mamá

voy hacia ti

voy yo voy

alta

alta

auh...
 
 
 
 
Olga Novo - Los líquidos íntimos - Poesía Cálamo

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