martes, 3 de julio de 2012

CUANDO EL LLANTO PARTIDO EN DOS MITADES


Loiola, mayo de 2012 por Pablo Müller




Cuando el llanto, partido en dos mitades,
cuelga sombríamente, de las manos
Blas de Otero, Ancia

Me paro frente a una tarde de junio
que permanece remota entre los tilos dóciles,
ajena al ladrido de las furgonetas,
y ahí se esconde mi llanto reluciente,
— tristísimo caudal de pesadilla —
que atraviesa el sueño donde estoy solo
y me abandona hasta en el recuerdo.

Entonces, un resorte lejano y húmedo
me arrastra lejos de los árboles de las tardes,
secuestrado por el  invierno y por la noche,
sometido a la ducha permanente del insomnio,
enfermo el tocino de mi alma
de la rabia de los martes

y queda el llanto solo y delicado
suplicándome la vuelta, a merced
de la sed de los gatos, asustado
por el ruido áspero y doliente
de las segadoras en los parques.


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