viernes, 10 de octubre de 2025

UN POEMA DE ANDRÉI VÁSQUEZ EN PALETA DE HIELO

 






7.



Anoche vi un documental sobre osos polares.

Los directores los siguieron durante meses

para comprobar si realmente

se habían convertido en caníbales.

¿Sabías que su pelaje no es blanco

sino transparente?

Es un efecto óptico.


Encuentran huecos en el hielo para

sumergirse en el océano y pescar algo

de comida.

¿Cómo algo tan pesado, tan tosco, puede

desplazarse en el agua con tal ritmo y

armonía y salir a flote con un pescado

entre los dientes?

Es lo más bello que he visto.


El oso polar del documental está muerto.

Ahora son otros los que se sumergen en el

océano para buscar comida. Están atrapados

en el hielo que sigue derritiéndose.




Andréi Vásquez

Paleta de hielo


Ediciones Liliputienses


jueves, 9 de octubre de 2025

DOS POEMAS DE TERE IRASTORTZA GARMENDIA EN GLOSAK - GLOSAR EL MUNDO

 






ZURE zoruetan

zerua zabalik,

zilarrezko zeru

zital,

zoro,

gozoa.

Zure zainetan

zirrara bizirik,

zaputz,

zimel,

zakar-

azkarra,

ziztuka

zurezko

txamarra zabalean

zazpi

zapi

zatarrez

zipoztuta.


―――――――――――


EN tus suelos

se abre el cielo,

vil

cielo plateado,

loco,

dulce.

En tus venas

un vivo estremecimiento,

frustrado,

seco,

abrupto-

raudo,

silbante

enconado

en una chaqueta abierta

de madera,

entre siete trapos

andrajosos.


―――――――――――



TESTAMENTUAREN AZKEN KLAUSULA



Esaten ez dena bakarrik baita

esan behar zena

eta isilik gordea

oroimenean betirako ernaltzen dena

et’ernaltzen.


Diot guzti hau dio

jakinez eta hemen

aipatu izan ez dena

bakarrik

dela iraungo duena,

izenik gabeko memoria

izuak atxekiko duena.


Nola hazian hezurra

hitzean dator matxura

baina asetzen duen bakarra

oroimenaren gatzura.


―――――――――――



ÚLTIMA CLÁUSULA DEL TESTAMENTO



Porque lo que no se dice

es lo único que debería haberse dicho

se guarda en silencio

y se disemina en la memoria

como siempresiembra.


Digo todo esto dice

a sabiendas de que solo lo que

no se ha mencionado aquí

perdurará

retenido por el espanto

de una memoria que no nombra.


Como el hueso en la semilla

se aprecia la tara en la palabra

que solo el suero de la memoria

sabrá saciar.




Tere Irastortza Garmendia

Glosak Glosar el mundo


Selección de poemas 1980-2023


Edición bilingüe Traducción de la autora


Edición y prólogo de Lola Andrés


Ediciones Contrabando



miércoles, 8 de octubre de 2025

UN POEMA DE NATALIA LITVINOVA EN AMARILIS



 

 





DIJE: TOMEN MI CASA

y déjenme los libros


tomen mis ropas

y déjenme con mi gata


tomen mis dos trenzas

y déjenme la tercera


tomen la amplitud de mi garganta

la lengua, el paladar y las encías

pero déjenme la voz


y el coro de mujeres respondió:


si nos entregás tu casa

te daremos los jardines de Creta

los troncos caerán a tus pies

y los ríos los llevarán a donde indiques


si nos entregás tus mejores ropas

te besará el sol


si nos entregás tus armas

te crecerán uñas de zafiro


si nos entregás tus trenzas

te daremos una melena

con cien cabellos de oro


si nos entregás la amplitud de tu garganta

de tu boca caerán granos de canto

y labraremos la tierra

a tu paso




Natalia Litvinova

Amarilis


La Bella Varsovia


martes, 7 de octubre de 2025

UN POEMA DE JOAO RASTEIRO EN A ROSE IS A ROSE A ROSE ET COETERA

 






Oh madre de mis formas encendidas,

te daría nuevos cabellos de oro

para que regresaras del silencio blanco

(un poco bajo los cielos que nos pesan

como el deseo de la araña en tus cabellos)

y trajeras la nómada alegría de existir,

yo lograría ver idiomas de cuerpo

y peñascos maltratados en húmedos filamentos,

quiebra el espejo, entra desnuda,

irrumpe de las diurnas voces de las estaciones.




Joao Rasteiro

A rose is a rose is a rose et coetera


Traducción Joan Navarro


Poesía Garvm


lunes, 6 de octubre de 2025

UN POEMA DE CELE AICHINO EN LA CERTEZA DEL POSTRE

 





*



pero no estaba en un dibujo animado

estaba en un sueño

en el sueño me moría

antes caía

volaba

más bien

me entregaba a esa caída

y era como volar


soñé que me caía

estábamos en el balcón

hablábamos de un gato ovillado

de un gatito tan chiquitito que

al ovillarse

era como un moco

amasado

entre un pulgar y un índice imaginarios

un moquito maleable

no tan pegajoso

no el agüita de invierno

un gatito moquito bien amasadito

también hablábamos de una consigna y de un taller de escritura

mientras caía

mientras caía hacia la muerte


no me importa morir

cantaba una banda que me gustaba cuando mocosa

no me importa morir

tampoco me gustaba tanto

eran tan punkies y a la vez tan pop

y esa mezcla no pegaba ni con moco

ni con el moco gato

ni con el moco más pegajoso

no me importa morir

además

tenían otras canciones muy estúpidas

que arengaban a cortar el pasto

una en la que hablaban de tetonas y culonas

no me importa morir

no no no




entonces vos me decías

sentí qué rico ese olor

y yo

hasta entonces perdida en la charla

olía

empezaba a oler con todo mi cuerpo

sobre todo con mi nariz

que quería asomarse y aspirarlo todo

montarse sobre ese olor como en los dibujitos animados


no me importa morir

no no no




Cele Aichino

La certeza del postre


Ediciones Liliputienses


viernes, 12 de septiembre de 2025

BELÉN GOPEGUI DURÁN TE SIGUEN

 





IG3 de AMX

Jueves, 06.30



Nos interesan los dilemas comunicativos. Uno de los más conocidos es el doble vínculo. Se produce cuando una persona, o también, por qué no, una empresa u otra institución, emite dos mensajes contradictorios e imposibles de satisfacer por quien los recibe: «Me gustaría que fueras más espontáneo», o «Es que nunca das una sorpresa». La persona que escucha queda bloqueada: no puede planear un acto espontáneo, tampoco puede dar una sorpresa pues ta no será una sorpresa sino la obediencia a una petición, y en ambos casos temerá el reproche implícito: no lo estás haciendo porque te salga, sino que he tenido que pedírtelo.

Nuestra corporación emite a gran escala mensajes de doble vínculo, entre otros: «Tienes que disfrutar» pero ¿cómo va a ser disfrute obligatorio?, una variedad del «Relájate», «Sé tú mismo», «Cumple con el mandato de no cumplir el mandato».

Quizá no lo saben pero el segundo frente abierto por la organización de Casilda ataca nuestras estrategias de doble vínculo, en concreto una que llamaríamos: «Honra las concepciones éticas que has elegido». ¿Dónde está lo contradictorio en ese aserto, dónde el dilema, cabría preguntar? Está en lo que no se dice: «Hay que y a continuación, pongamos tratar a las personas como fines y no como medios», cosa que, se sabe, no se hará dadas las actuales circunstancias porque quien lo desea no puede hacerlo, y quien puede no lo desea.




Belén Gopegui Durán

Te siguen


Random House


jueves, 11 de septiembre de 2025

CUENTA II DEL ÁBACO DE LA PÉRDIDA DE SHOLEH WOLPÉ

 





CUENTA II



Altas, rígidas, afiladas.

Intenta llegar al otro lado

a pesar de las espinas salvajes.


Nosotros, que marchamos de casa adolescentes,

niños que cruzamos fronteras y fuimos despedazados

por mil lenguas dentadas,

nosotros, que llevamos heridas que florecen

bajo la piel cicatrizada,

¿en quiénes nos hemos convertido?


Me pregunto si casa

será mi fantasma,

si llevará mi ropa interior

guardada en la antigua cómoda

que compré hace veinte años,

si habrá anidado en mi blusa colgada

en una percha que no me atrevo a tirar.

Acaso esté extraviada entre filas de libros

ordenados alfabéticamente en un idioma

en el que no nací. O aquí, en el borde

de esta taza desportillada

que mi último amor olvidó.


Llevo semillas en la boca. Planto

cúrcuma, cardamomo y diminutos

pepinos aromáticos en el jardín.

Los riego con la lluvia que arranco

de las canciones de la abuela.

Crecerán, lo sé, por encima

de las murallas de espinos.

Se abrirán paso, ilesos.


Me fui de casa a los trece.

No había vivido lo suficiente como para saber

no amar.

Casa era el mar Caspio, los bazares bulliciosos,

el aroma del kebab y el arroz, los almuerzos

de los viernes, los picnics junto a los arroyos.

Nunca quise irme tan lejos.


Dijeron: Vuelve

y morirás.


El exilio es una maleta con el asa rota.

Lleno cien cuadernos de garabatos,

los arrojo al fuego y vuelvo a empezar,

esta vez me tatúo las palabras en la frente,

esta vez escribo solo para no olvidar.


La complacencia se contagia como un catarro.

Nado a contracorriente para dejar mis huevos púrpura.


Dicen: Saca sustento de esta tierra,

pero mira cómo cuelgan mis frutos en espiral

y huelen a cuadernos viejos y a encaje.


¿Qué es un árbol trasplantado

sino un ser en el tiempo,

resignado a la adopción?


Los espíritus apremian, los espíritus se van,

lloran y se lamentan en la puerta del templo,

donde pendo al borde de un abismo.

Tal vez los espíritus solo acuden en el exilio.


Pero incluso esto es una ilusión.




Sholeh Wolpé

Ábaco de la pérdida

Memorias en verso


Traducción de Corina Oproae


Visor