ORILLA
Lo llamamos orilla. Es ese sitio
donde desiste el mar por un instante
de ser y se proclama la victoria
efímera, en espumas, de la arena
―o viceversa―, margen fugitivo,
exacto cada y cada vez
incierto porque nunca se repite.
Orilla lo llamamos y en el atlas
una línea sin línea es que divide
el azul de los verdes o los ocres,
el invariable estático contorno
de las islas y de los continentes
―quien dibuja en los mapas las orillas
no ha debido de ver jamás el mar―.
Lo llamamos orilla, pero es solo
algo más que no existe y tiene nombre,
―lo mismo que el pasado o la esperanza
o dios o el horizonte―. O el amor,
porque también es el amor orilla
―ahora mar― de dos seres ―ahora tierra―
que exploran su imprecisa finitud.
No hubo jamás dos orillas iguales
y nunca ha sido igual la misma orilla.
No intentes caminar sobre el perímetro
imposible del mar de tu pasado.
Vivir es aprender a dibujar
sobre el mapa del alma, que es de arena,
las espumas del tiempo que vendrá.
Javier Velaza
Las ignorancias
Visor

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