DORADO LAUREL, HOJA QUE CAE
Entra
por la quebrada
suelta
vana nombradía.
Sal
por su envés secreto desvelado.
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En la feria,
hermosos jóvenes,
como reses,
cantan su esplendor
sin necesidad de poetas.
Están éstos más acá,
escrutando las vísceras
de su propia vida.
Cansado de designios,
he sacudido la nieve de mi cabeza
y una brizna de hierba
he puesto entre mis labios,
desesperadamente.
Antonio Orihuela
Narración de la llovizna
Ediciones de Baile del Sol

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