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lunes, 1 de abril de 2024

TRES POEMAS DE PÁJARO DE TORMENTA DE VANESA PÉREZ-SAUQUILLO

 






no es verdad que haya un hilo

uniendo el corazón de los enamorados.


Cuando tu avión despega, siquiera

en mi imaginación, esa que me anticipa

y multiplica el dolor,

no hay una dulce sensación de unidad,

no hay una seda

firme y frágil

que nos ate a través del espacio,

esa carne picada que mis manos

recogen de las aspas.


Es un tirón brutal en la garganta,

sensación última,

un perro ante la infinidad

de dónde estás ahora

y este necesitar

hasta la extenuación

tu sola compañía que no revela

sedas ni deseo ni nada

firme o frágil

más que un cuello ofrendado,

último golpe de sentidos,

tirón brutal de la correa

y un profundo e incómodo letargo

como mejor expectativa.


―――――――――――


maldita mi coraza si te miraste en ella.

Malditos los barnices del dolor.


―――――――――――


quisiera ser exacta,

hay días en que quisiera,

ciertos días,

ser exacta

como el reloj de la estación,

quisiera, como la prisa, exacta,

del viajero

que no soy yo, quisiera, hay días

exactos, en que quisiera, exacta

como el reloj de la estación,

quisiera no esperarte, ser

inútilmente, quisiera en que quisiera

no estar desesperada, ser, días,

ciertos días

mirando ese reloj

que con exactitud quisiera

aunque no sabe

dónde estás, dónde está

inexcusable mi razón

y en qué estación perdida

días

quisiera

ser

de qué pueblo o ciudad que yo no alcanzo,

cumplido ya el trayecto,

tu reloj habrá dado las nueve

y tu cierras un libro

como el que deposita

un bisturí.




Vanesa Pérez-Sauquillo

Pájaro de tormenta

(El ciclo de la rabia 2001 – 2007)


Prólogo de Luis Bagué Quílez


Hiperión


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