miércoles, 30 de marzo de 2016

ESPERANZA Y CALLEJEROS DOS POEMAS FRONTERAS DEL AIRE DE MARIANO CALVO HAYA






 

“Mariano Calvo Haya una vez subió a una montaña y constató dos cosas. Primero, que cuando bajara de allí la revolución no habría empezado. Y segundo, que desde aquel lugar hasta el horizonte, por mucho que se empeñara el ser humano, no había más fronteras que las del aire.”

 

Así se presenta Mariano Calvo Haya en la solapa de Las fronteras del Aire, el libro que vamos a conocer con él en la librería Cámara, el próximo miércoles, 6 de abril, a las 19:30.

 

Y estos son dos poemas de esas fronteras

 

«Esperanza

 

Habrá que esperar a que cambie el tiempo,

a que dé la vuelta en su incansable limosneo.

Habrá que esperar que cesen los chubascos,

las nubes de deriva, las tormentas,

odiosamente masculinas.

Habrá que esperar a que se desprenda

la niebla de los relojes,

el hielo que aprisiona los pétalos y las hojas.

Habrá que esperar…

Y cuando, por fin, se agoten

los ecos del homicida

habrá que esperar la resurrección de los testigos,

hartos ya de tanta lluvia inconsolable.»

 

Mariano Calvo Haya

 

 

«Callejeros

 

El gato de vecino me contempla de nuevo

con la gravedad acostumbrada.

Entre él y yo solamente hay el cristal de una lucera,

entre su mirada y la mía, el instinto, el recelo

y un tiempo insondable de ventaja.

Yo miro hacía afuera con nostalgia.

Él prefiere, sin embargo, el interior de mi alma y de mi casa.»

 

Mariano Calvo Haya

 

viernes, 25 de marzo de 2016

TENEMOS RAZÓN


Camino al trabajo, marzo de 2016 por Pablo Müller



 

Nosotros tenemos razón, es difícil decir la razón,

es difícil explicarla bien, nos la llenan de mierda,

la razón, entrenados sicarios de la palabra,

no lo dudemos, nosotros tenemos razón, el mundo es

para todos, cuando expulsan a uno expulsan a todos,

todos somos expulsados, nosotros tenemos razón,

el mundo es todos nosotros, nosotros tenemos razón,

es difícil decir la razón, nosotros somos mundo,

en cuestiones de mundo no hay vosotros, nosotros

tenemos razón, no lo dudemos, el mundo es todos,

y nosotros tenemos razón, porque no hay ningún vosotros

en este mundo.

 

domingo, 20 de marzo de 2016

EN LA PUERTA DEL HOTEL ESPERA

 

Hotel, Torrejón de Ardoz, mayo de 2015 por Pablo Müller



 

42°22'54.1"N 3°35'04.8"W

En la puerta del hotel espera

el empleado de la empresa de desinsectación,

chinches en la habitación 207,

anoche se alimentaron de la sangre de la abogada

—diseño expediente, regulación, empleo, aplica cuidado

insecticida , Alfacipermetrina 6,5%, Tetrametrina 3,5%,

Butóxido de Piperonilo 17,5%—

en la puerta del hotel el camarero fuma un cigarrillo,

la cocinera se limpia las manos, un hombre habla por el teléfono

portable, grita, nadie, cobra, es lo que hay, lo tomas o lo dejas,

el empleado dice su nombre al encargado, la abogada lo escribe

en su informe, se rasca el brazo donde enrojece la picadura,

la cocinera enciende los fogones, el camarero sabe que mañana

no vuelve, es lo que hay, lo tomas, lo dejo.

 

 

martes, 15 de marzo de 2016

Un tren pasa junto al autobús en marcha


Tren de cercanías, noviembre de 2016 por Pablo Müller



Un tren pasa junto al autobús en marcha

 

42°29'45.5"N 3°22'09.2"W

Un tren.

Los tejados que protegen las tardes,

el tejador que reteja, el alfarero, la familia.

Estamos llegando al territorio de los pájaros,

—lo mío no lo ha hecho nadie—

En el viaje duermo.

No hay niños en el autobús.

Y en el sueño busco mi lugar y lo defiendo,

el pájaro. La ciudad. La teja.

 



jueves, 10 de marzo de 2016

EL MAR TIENE AHORA


Playa de Azkorri, enero de 2016 por Pablo Müller



«Escribís esta playa es idéntica

a otras playas

a todas las playas

que hay en el mundo.»

Verónica Pérez Arango

 

El mar tiene ahora tantos sonidos ahora

como el lenguaje más convencional,

ahora

recibe el paso que chapotea, ahora

rompe la ola grande,

retroceden los guijarros, ahora

acuna a los barcos en domingo.

 

El mar hace ahora el ruido de los mediodías

ahora

el saludo de los perros extraviados

ahora

el eco a la pregunta ahora de un niño

que va a

dejar

de serlo.

 

sábado, 5 de marzo de 2016

NO CABEMOS EN NINGUNA PALABRA

Voces del Extremo, Logroño, marzo de 2016




«Somos personas, no cabemos en ninguna palabra.»

Antonio Orihuela

 

Víctor Ortiz trabajaba en la mina de hierro que arrancó el brazo al hijo Julián, ¿entra en la palabra minero? ¿en la palabra dolor? ¿culpar puede ser un verbo reflexivo?

Marcelina Conde recogía las patatas de la huerta pequeña, rojas y negras, de pólvora y pimienta, para repartirlas luego.

Alfred Nobel pasó junto a aquel lugar, a cada explosión, aullido,  herido, viuda, ganaba más dinero.

Aurelio de Villarroel recibió a Alfonso Borbón, el trece, al pie del andén del ferrocarril nuevo. Unas calles más allá, Pascual Pineda moría, a los 23, olvidado por la familia que le siguió. Fueron juntos a la escuela ¿entra en la palabra jornalero?

Manuela López su madre, ¿entra en la palabra pan?

Francisco Pineda su padre, ¿entra en la palabra trigo? ¿en la palabra obediencia?

Benigno Valencia hacía la guardia en el monte dormido. Le dijeron que esperara a Don Carlos. Nunca llegó, ¿entra en la palabra alfarero?

Florentina Corres dejó dos fotografías con el traje del domingo, ¿entra en la palabra tierra?

Manuel Bermúdez vendió las huertas y cogió el camino hacia el mar. ¿entra en la palabra fracaso?

Lorenza Díez cambió bierzo por lluvia. Murió joven con el miedo. Severo, su hijo, de retirada del Kalamua entró en Gernika de abril abrasada.

Sus relatos construyen los nuestros. ¿Entramos en la palabra contar? ¿Hay memoria para tanta vida?

 


 

martes, 1 de marzo de 2016

UNO DE MARZO


Reunión familiar. Del archivo de Pablo Müller



 
Uno

Pablo Müller no aprecia el primer día del mes de marzo, — siempre rememora su tristeza — y cuando  se acerca, vuelve a su casa, cierra la puerta, baja las persianas, apaga las luces y se mete en la cama. Coloca sus manos tapando los oídos, y engulle silencio, se atraca de un silencio que desborda:
El uno de marzo es el día del sonido dolor: sonido de ola de cristal rota, descarnados los oídos con su ira, se encamina hasta el alma mordiéndola, con palabras sordas, palabras azadas, palabras que cavan el olvido, y se instala en la congoja, perceptible en las vísceras. El sonido de un inconsolable llanto, un grito que suplica finalice que nos sea otorgada la sordera y descansar del dolor.
Pablo Müller adormecido por el alcohol, desconectados los aparatos eléctricos, para que el silencio aniquile la jornada, haga desaparecer todos los unos de marzo y con ellos la angustia que agudiza sus oídos, la tristeza que roe su cabeza y el dolor estrépito en su vientre y en su memoria.


 

Dos

Pablo Müller no aprecia el primer día del mes de marzo,  mientras transcurre febrero el sabor del café se hace ácido, después amargo que en la memoria de Pablo Müller guarda la hiel a traición de los pescados.
Por el estómago de Pablo Müller asciende un opaco sabor a saciedad, la instrucción precisa de que no ingiera alimentos, que la tristeza ocupa sus vísceras de amarga sal, y si quedara alguna duda, punzadas de dolor le atraviesan el vientre, amortajándolo para el nauseabundo transitar de la pena.
En ocasiones, Pablo Müller, al abandonar ese estado, descubre entre sus dientes, bajo la lengua, en su garganta, rancias palabras atascadas, asco, salobres letanías que como oración, expulsa al silencioso día uno de marzo, suplicando olvido dulce, perdón dulce, duelo dulce, dolor dulcísimo de amor.
 
 
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