martes, 25 de febrero de 2014

LA INFANCIA ES UN LUGAR PELIGROSO


Verano 2013 por Pablo Müller



« aprendimos que el frío

habita las palabras sencillas»

Isabel García Mellado

 

¿Cómo es el lenguaje de los niños?

La infancia es un lugar peligroso, la casa del padre donde mueren los jóvenes, tanta vida ¿cómo se soporta?, ¿cómo encuentra el niño la palabra de ahora? ¿Y por qué dice mar y playa y no dice miedo y daño?
La infancia es el hueco bajo la escalera donde se esconden los maltratos y los ratones, ¿hay niños en la arena de los domingos? Ten alejadas las olas de sus cuerpos. Los niños no huyen, por eso hay tardes en invierno: sonríe a la cámara, la mejor sonrisa, para la mejor fotografía del padre.
Dónde el error del mar, dónde el barco que no fondea, la arena en tus pantalones, dónde la palabra deber en el pupitre…

Volvemos.

viernes, 21 de febrero de 2014

FEBRERO EN ZARAGOZA: TRES



Ventana del hotel en Zaragoza, marzo de 2013 por Pablo Müller



«MacDonals siempre está lleno. Es el mejor restaurante de Zaragoza.»

Manuel Vilas

 
Tres

 
Hace viento fuera y los automóviles están parados por falta de combustible. El sueño.

Llueve en Zaragoza.

“MacDonals siempre está lleno. Es el mejor restaurante de Zaragoza” dice Vilas

Me da igual lo que diga Vilas: no voy a dejar que Pablo Müller cene en un MacDonals. Pablo Müller cenará en la cafetería El Palacio de Aranda, — menú de brasa, 9,90€ — junto a un colombiano rubio con rostro ruso y las manos de soldado.

Pablo Müller tiempo atrás, conoció a un georgiano grande, en cada mano tenía tatuados los nombres de las personas que había matado con ellas,

— la letra era muy pequeña, las manos eran grandes, entraban muchos nombres —

Lo sabe Pablo Müller: estrechó esa mano y se le pegaron dos nombres con las letras en negativo. Pablo Müller cogió una servilleta y se limpió el miedo de tinta. El georgiano le perdonó. Sonreía. Estaban escritos en alfabeto cirílico. Sabía que Pablo Müller no tenía ni idea de cirílico.

En Zaragoza el viento escribe su retraso en un alfabeto incomprensible.


domingo, 16 de febrero de 2014

HOTEL EN AVILES


Avilés, febrero de 2013 por Pablo Müller


«…el tiempo es un viejo camión de la limpieza

que nos traslada a un pulcrísimo paraje»

Luis Miguel Rabanal

 


Avilés.

en febrero,

decir buenas noches

y colgar el teléfono,

buscar en otra memoria al traductor

del ruido de los coches de esta ciudad

 

reconocer el hueco de otra cabeza

en la almohada

reunir,

el sueño y el miedo

con el viajero que marchó ayer,

con el viajero que llega mañana.

 

hay el mismo mar detrás de la ventana

entonces, ¿por qué estoy tan lejos?

 

Febrero de 2013, febrero de 2014

 

lunes, 10 de febrero de 2014

MI OTRA MANO EN MI HIJO



el hijo en abril de 2011 por Pablo Müller


«mi otra mano en mi hijo

tiembla con la edad que aguardan los hombres

y no hay muerto que no tenga su muerto apretado,

ni su duda de arista, ni su alivio inasible»

Enrique Falcón - Porción del Enemigo

 

 

Hay que escribir poemas cuando tenemos hijos,

hay hijos en todos los poemas.

 

En la cafetería del polideportivo un padre relata en voz alta el cuento de la lechera de la masa muscular del hijo preadolescente futuro tal vez profesional de futbol o no, las maniobras legales del club local para evitar el viaje de los niños con balón a Amsterdam, Liverpool, Madrid, Munchen, Ciudad Juárez

 

Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe parece que dijo Jorge Luis Borges.

 

Añado tras leer a Enrique Falcón que además es importante el lugar desde donde se lee, un lugar de asombro y desnuda humildad,

desde lo pequeño, madriguera de ratón, hueco de refugio de los insectos caseros, lo grande que quiere ser Borges qué importancia tiene y para qué es necesario…

necesario es vivir y navegar,

para vivir es necesario el amor y el amor es el vínculo útil que nos comunica con el extranjero, con los muertos, con las estrellas

y no con el agujero negro que Borges intuía en el reflejo acharolado de betún altivo de la bota del militar que se meaba en sus libros y en los de Bertolt Brecht

y aquí yo soy Borges en su mismo miedo.

 

miércoles, 5 de febrero de 2014

POESÍA Y MALTRATO


Niños de la familia, en la escuela, del archivo de Pablo Müller



«Todos los aguijones dulces que salen de las manos,

todo ese afán de cerrar párpados, de echar obscuridad o sueño,»

Vicente Aleixandre



De niño quería ser soldado,

como otros hombres de la familia,

— impedidos de más disparo

que el que se hace a las palomas —

Capitán Trueno, El Cid,

hasta que en una librería encontré

Espadas como Labios,

en un libro.


Le dije a mi padre que quería ser poeta

y me dio una paliza, — un golpe en el labio,

un golpe en la mejilla, un golpe en la nariz y sangre, y

 otra vez en el labio,

— al ritmo de quien golpea pelota con pala

en el frontón —, un golpe, labio,

un golpe, mejilla,

un golpe, nariz y sangre.


Mi madre me llevó al baño y la sangre

en la loza escribió los versos, — recuerdo

el ritmo de los golpes,

con el sonido alivio del agua corriendo,

con el sabor a sal de lágrima y sangre,

como un mar.

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