domingo, 27 de mayo de 2012

AMAR, MORIR Y LA IMPORTANCIA



Alambrada protegiendo la fábrica, en mayo de 2012 por Pablo Müller


Venimos a este mundo
para aprender dos cosas.
Amar
y morir.
No es que el resto carezca de importancia
pero saber distinguir es importante.
Jorge Riechmann

Hay quien, un día, junto a una cerveza,
en el bar de la esquina, reconoce,
sin bajar la mirada, que ha poseído esclavos,
voluntarios, eso sí, como de voluntaria
es el hambre, la enfermedad o el miedo
— lo conoce Pablo Müller…

Hay quien, una tarde, junto a un café,
confiesa ser anarcocapitalista,
fracción acción directa, y te pasa su enlace
como quien pasa la dosis correcta
y necesaria para el delirio nocturno:
“la única solidaridad posible sólo surge sumando el egoísmo de cada individuo
— lo conocemos…

Hay quien, una madrugada, tras el quebrado
combate contra la soledad y la renuncia,
refugiados en callejuelas instaladas al efecto,
anuncia que te ama,
anuncia que la jaula está abierta
y que nadie la abandona
— lo conoces…

Antes uno de los míos tuvo esclavos,
otro lo fue,
uno de los míos acumuló lo ajeno,
otro padeció su falta,
antes uno de los míos amó,
otro fue amado:
todos ellos lo compartieron:
desmañado amor, manso, amor torpe
— lo conozo…

Antes uno de los míos habló con sus muertos,
los míos, otro perdió la costumbre de escucharlos,
escucharnos: somos lo que su amor fue,
como los enemigos que tenemos dentro,
que son nosotros.
— ¿lo conocemos?



Teléfonosbasura: el fín del dialogo social en mayo de 2012 por Pablo Müller


domingo, 20 de mayo de 2012

CON LA ERRE DIGO RABIA

Cuaderno de Rabia de Pablo Müller




Para que sea la rabia rabia pura
nació la erre con sus cien colmillos
Piedad Bonnett

Con la erre digo roto
digo escroto, rabo, rata,
rechino, digo
rastrero, reclamo
la rabia,  porque con ella
mi entraña, alimento
rapaz digo, el desgarro
narro, razón de ira traigo
y juzgo rácana
tu ración de ronroneo.
con la que mi rencor,
espero, acunar.

domingo, 13 de mayo de 2012

CUADERNO DE DUELO DE PABLO MÜLLER




El orden dentro del caos.

Pablo Müller me permite escribir sobre mi sin sentir demasiada vergüenza.

A cambio le he prometido ser ordenado.

Desde aquí se puede pasar a otro blog donde los poemas de Pablo Müller se sucederán en una suerte de paseo matinal por una playa de invierno: blanco de espuma, arena negra, cielo gris.

sábado, 12 de mayo de 2012

LAS RUINAS DE LA CIUDAD DE MOSTAR

Detalle de camión con ayuda humanitaria, Croacia 1994 por Pablo Müller


Las ruinas de la ciudad de Mostar en el recuerdo
y con las ruinas, los viejos puentes desplomados
y en su centro, el río del color de la esmeralda
y la mirada que nace de un hondo pozo y espera.

Pablo Müller está en el caminar de las mujeres
— ancianos en la cola del reparto de víveres —
esquivados cascotes, enfrentados al hueco
del alma, como cráter de la granada infame.

A la noche les protege la luna de noviembre,
el viento más feroz, el amanecer más temprano.

Pablo Müller ha visto atardeceres incapaces
de terminar los días,
ha oído los cantos desde los minaretes,
ha conocido la infamia a su espalda y nombres como
Zinaid, Emir, Sabina o Amra.

En la familia de Pablo Müller la guerra
es un asunto muy serio,
— grave como los infantes muertos —
severo mandato, regla de tiempo y pan.





martes, 8 de mayo de 2012

HAY QUE TENER MUCHO VALOR


Oficina de SOS Balkanes en Stobrec, Croacia, en 1994  por Pablo Müller



“ojala hubiera otra guerra
así podría vengarme”
Déborah Vukušić

Hay que tener mucho valor
para abrir los cajones viejos;
dentro hay recuerdos
esperando
para hacerte daño.

Algunas veces
por la mala memoria
los abres
y te encuentras con un carné del 95
donde pone
UNHCR
Former Yugoslavia
y ahí está mi foto
y entonces me pregunto
cuánto miedo tenía
para huir hasta tan lejos,
qué habrá sido de los otros
con los que me emborrachaba por las noches
y de sus miedos
y de aquella muchacha sin sonrisa.


martes, 1 de mayo de 2012

ALGUNOS DE NUESTROS ÓRGANOS ESTÁN ÍNTIMAMENTE LIGADOS CON ALGUNOS ANIMALES SALVAJES

Algunos de nuestros órganos por Pablo Müller


Hombres inocentes y hombres asesinos,
todos somos el mismo hombre.
Luis Gámez

Algunos de nuestros órganos están
íntimamente ligados
con algunos animales salvajes, por ejemplo:
el oso y nuestro hígado,
con algunos animales domésticos, por ejemplo:
el gato y nuestro miedo,
con algunos animales parásitos, por ejemplo:
nuestro sueño y el mosquito.

Si este conocimiento llega a medianoche
es el grito por la presencia de los roedores,
si es a la mañana queda junto a nosotros
el despertar de los pájaros y las culebras.

Pablo Müller piensa que los cazadores
disparan primero a su dolor temprano
y sólo cuando la pieza está cobrada,
desandan los caminos — alejados de su estirpe
por la mirada de la vida y la resistencia —

Pablo Müller maneja el secreto código
de las calles donde brota el latido del hambre,
donde se reúnen las manadas de perros,
como el cazador conoce el ánima
reluciente del cañón de su escopeta,
como el soldado cruza la ciudad arrasada
con el peso alborotado de su fusil a su espalda:
un oso horrorizado que engulle el hígado caliente
de su presa,
un gato que juega con el ratón del miedo,
el mosquito que se alimenta de nuestro sueño.




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