domingo, 29 de mayo de 2011

DESANDAR LO ANDADO DE JORGE RIECHMANN

Carretera comarcal en Pollos Valladolid y en abril de 2011 por Pablo Müller

Tenemos ante nosotros toda una palabra por vivir
Jorge Riechmann

Al comienzo es el anhelo y la dificultad, y de ese diálogo parte el camino o se escribe el poema.

La barbarie se manifiesta en sus consecuencias y la única posibilidad de enfrentarse a la barbarie es ver sus consecuencias nos señala Jorge Riechmann que cita a John Berger y a Nella Bielski.

Estos poemas son de caminos y de ideas. Estoy sentado en un parque. El banco está a un lado de un camino y hace sol hoy domingo. Como es mayo los árboles están tupidos y esa luz es el papel y esas sombras oscuras cambiantes tintas de gris. Desandar lo andado lo leí en el vuelo IB 0443 del 9 de mayo de 2011, entre Bilbao y Madrid, algo más de diez años después de la edición de Hiperión.


Camino en Pollos Valladolid en el verano de 2010 por Pablo Müller


Bautizar la casa: bautiza la casa, bautiza al hijo, bautiza el escrito y el camino.

Todo lo que se mueve es poesía, dice Jorge Riechmann mencionando a Parra, “decir lo que no se sabe, y sin saberlo, queriéndose y por eso indagando en ello”. El comandante del vuelo dice llamarse Mikel Iraegui y desea feliz vuelo, “andando” añado.

Una mosca siempre encontrará sitio donde posarse por muy abarrotado que esté el lugar.

En alguna ocasión he aplazado un viaje por ser incapaz de hacer el equipaje. Esa falta de aptitud es en ocasiones para escoger el bagaje que llevar, en otras, en encontrar la maleta que lo contenga.

Hay que custodiar lo pequeño.

      Grillo nocturno equivocando las horas
      Maestre errando el comienzo antiguo
      Tumba cerrada al olvido y a setiembre
      Carpintero astillando el herraje confuso
      para Olor de senda y espesura
      porque, cuál es el contrario de camino?


Camino al rio Duero en Pollos Valladolid en abril de 2011 por Pablo Müller


Los pájaros narran un invierno, y para ello los pájaros miran un mundo y huelen la flor de un magnolio.

En ocasiones he aplazado un viaje por no encontrar piedras suficientes que echar a la espalda.


Los poemas: canciones para los muertos y conjuros para los no nacidos
Jorge Riechmann


Pregunta a mis muertos si les sirve mis poemas. Pregunta a los no nacidos por si saben del anhelo y de la dificultad con que me enfrento a lo que no se, a lo que indago con dolor y gozo.


Camino de labranza y canal en Pollos Valladolid verano de 2010 por Pablo Müller


Soy de los que abren la ventana para recordar que ahí fuera
hace frío y es intemperie.

Muchas veces he dicho que no se puede hacer nada justo un momento antes de hacerse, y la vergüenza me ha impedido disfrutar del logro.

      Mi hijo no lloró al nacer
      miraba desconsolado
      — mirar por llorar: un pasajero error —
      a su madre distanciada
      remota lejana a pocos metros en la misma habitación
      un breve instante de inmenso lloro
      por las miradas.

Camino en arena de la playa de Azkorri en abril de 2011 por Pablo Müller

Jorge Riechmann es un poeta grande porque escribe desde su dificultad para indagar en un mundo que, sospecho, no le gusta, pero que lo anhela mejor y Desandar lo andado es un poemario donde comparte esa busqueda dolorosa. Gracias Jorge.




ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

El Abra un sábado de mayo de 2011 por Pablo Müller

Entre la muerte y la vida hay apenas
un simple malentendido
el espacio que recorre un repartidor a domicilio
el tiempo que trascurre entre la carcajada
y el llanto de un gigantesco error

entre el agua del mar que llega a la orilla
y la que se retira arrastrando la arena desorientada
puede alzarse la obra de un gran hombre pequeño
el destino de un pueblo escogido
el surco profundo de una escuela de pensamiento

aunque convertida el agua que llega
en agua que parte
queda la playa arrasada como un olvido
como un olvido.

Bodega abandonada en mayo de 2011 por Pablo Müller

domingo, 22 de mayo de 2011

EL ROBOT SE ABURRIA MUCHO MUCHO PERO QUE MUCHO






El cuento está disponible en formato de presentación power point. Si lo queréis mandarme un correo a javiberva@yahoo.es, o enviar un mensaje al facebook de Javier Bermúdez Valencia o al de Pablo Müller. Por supuesto es gratuíto.





domingo, 8 de mayo de 2011

EL BENEFICIO DE UN BANCO CAE


No quiero morir aun, hay cosas que no tengo. Fotografía de Pablo Müller de un graffiti en mayo de 2011


Titula el periódico que un día dejó
de leer Jorge Riechman
que el beneficio de un banco cae
tal vez por su propio y excesivo peso
acaso porque pende sobre nuestras cabezas
o vino — el beneficio — sin pensar a causarnos
desgracias
a provocarnos peligros

Dice Pablo Müller que el beneficio
no se cae
que adelgaza
y que cuando el mórbido obeso
baja de peso — como el caso —
debe sentirse agradecido

Pablo Müller dice que quien cae
es el ánimo de la desempleada,
la alegría se desploma en las casas
donde no entra el salario
que se cae el sol para morir el día

Dice Pablo Müller que caen los brazos
abúlicos, caen los sueños
destripados en los insomnios
caen ejecutadas las hipotecas
y así caen los muebles las ropas las vajillas
a la calle
caen muchas lágrimas sobre las enfermedades
y el miedo
pero el beneficio no,
no cae nunca, no.
No el beneficio.


Los túneles de la carretera entre Zenica y Maglaj

Bunker abandonado en la playa de Azkorri por Pablo Müller en abril de 2011

Los túneles de la carretera entre Zenica y Maglaj
en Bosnia central son oscuras gargantas
que confunden el sueño y el miedo

Al entrar en el primero
no recuerda Pablo Müller su número exacto
el sonido del motor del Land Rover oscurece,
se agota la mirada de Pablo Müller
y maldice su viaje en solitario
algo desaconsejado en los
manuales que reparte UNCHR
sus palabras se vuelven pensamientos
esquivos y asustados.

Hay tanto temor no en el túnel
lo hay en la leve linde sin luz
sin oscuridad sin ruido sin azul
que separa el túnel y el exterior
un lugar que solo el Land Rover
reconoce parándose cansado

Ese instante no lugar
es sombra de palabra escrita
junto a la pared de mortero
descascarillado: no wor.
No war, please.

domingo, 1 de mayo de 2011

LOS HOMBRES INTERMITENTES DE FRANCISCO JAVIER IRAZOKI

Cereal y electricidad, campos de Pollos en Valladolid, abril de 2011 por Pablo Müller

Dónde está el hombre al que llamo. Quizá no pueda abrirse paso entre quienes me acompañan. Caigo en el aire quieto. Ellos se disponen en círculo alrededor de mi ausencia.



Una tarde de domingo compré un libro de Irazoki. Fue en la web de Hiperion. Buscaba a Jorge Riechman y encontré Los hombres intermitentes. El domingo por la noche llegó al face una invitación de amistad de Irazoki. Pensé que, por alguna razón, conoció mi compra y quiso agradecerla. Pensé que aquella madrugada ya podía prescindir de mi cerebro, pero en ese momento no tenía un libro en el que leerlo y aunque nunca estuve tan solo, rodeado de abismos de hierba caliente, en marzo en mi pueblo todavía no hay hierba que cortar.
Cuando recogí en correos el paquete de libros de Hiperion habían pasado varios días desde la noche del domingo y acorde con mi nueva estatura abrí con cuidado el diligente envío, donde los libros protegidos por cartones llegaban hermosos y nuevos. Beckett, Bonnett, Irazoki y Riechman.
Los llevé al trabajo. Los enseñé a los compañeros. Orgulloso los volví a meter en el solícito paquete y así los llevé a casa. Los deposité en la librería en un sueño de las larvas de las tinoleas que habitan conmigo.
Unas semanas más tarde metí a los hombres intermitentes en la bolsa de viaje y los leí en Castilla en primavera donde la tierra anochecida se inventa a la luz de iglesias de adobe y pensamiento y gusanos terminan convertidos en idea y escarabajo.
Por la carretera cercana ajenos al sueño corren los coches portugueses y en su equipaje hojas secas el pequeño paquete de heterónimos que enseñar a sus nietos franceses mientras cierran la vejez con sus llaves de conserjes.
Bravo Irazoki: las ensayadas posturas de tus palabras se arrellanaron en mi mente y si bien también aquí, como otra maldición del clima, lo rudo es obligatorio, tus prosapoemas, tus poeprosamas, me conducen por el daño de la pureza, por la belleza cansada, por el lado de la cama de un niño que sueña planetas que dejan de serlo, por la consistencia del lenguaje de árbol, por el camino de regreso a las fotografías, por la velocidad del viento repentino y por esas casas en las nadie barre la tristeza.





Los hombre intermitentes
Prólogo de Fernando Aramburu
1ª edición: 2006
128 pp.
Español / España

IRAZOKI, Francisco Javier
Libros Hiparión, 192
ISBN:84-7517-883-9 / 978-84-7517-883-7
Precio; 10 euros

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